Las aventuras de la familia Dragon

Purvesh San Martin  - CHILDREN'S AND EDUCATIONAL - 936 words

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Summary

CUENTO INFANTILES

CUENTO INFANTILES

CUENTO PARA NIÑOS


LAS AVENTURAS DE LA FAMILIA DRAGON





Desde hacía miles de años, los dragones custodiaban la cueva que guardaba

el cáliz sagrado. Generación tras generación, la familia de DRUKO, el

dragón, habían custodiado la entrada de la cueva.

Cuando llegó DRUKA, la dragona, la pareja continuó con su misión de

ahuyentar hombres del mal y curiosos. Eran inseparables y se amaban.

Hasta que un buen día nació un dragoncito que llamaron DRUKI, y ahí

empezaron los problemas.

Druki no podía estarse quieto, era muy travieso y juguetón y le gustaba

explorar las montañas y valles del reino.

Un día Druki conoció a un niño, William, que era el hijo del noble

caballero que junto a los dragones, custodiaba el cáliz sagrado. Se hicieron

amigos y salían a jugar todas las tardes. A Druki le aburrían las largas horas

de guardia en la cueva y prefería salir con su amigo William a los prados de

flores y volar por encima del bosque y echarse una siesta debajo de los

robles.

El niño y el dragón crecieron juntos. Druki tenía menos tiempo para jugar

ya que debía aprender las artes de un dragón con su padre que era el mejor

maestro, pasaban horas juntos en donde Druko le enseñaba a Druki a tirar

fuego por la boca, a volar en picada y a rugir como un dragón.

Con el tiempo William se transformó en un hombre y Druki en un dragón.

Era una época de guerras ya que los bárbaros atacaban las poblaciones del

reino. William y su padre, el caballero de la orden del sol, partieron con un

grupo de soldados para defender a los pueblos en peligro.

En la travesía sufrieron una emboscada y tuvieron que luchar con las
espadas, cuerpo a cuerpo, pero eran muchos y no tardaron en reducirlos.

El padre de William murió en la pelea y el joven había sido mal herido y

había quedado inconsciente en el campo de batalla.

Druki estaba preocupado, algo le decía que su amigo William estaba en

peligro. Fue a ver a Druko, su padre y le pidió consejos.

- Padre, me parece que William está en apuros. ¿Puedo ir a buscarlo?.

El viejo dragón recapacito por unos momentos .

- Druki, sabes que las reglas nos impiden alejarnos de la cueva. Esa es

nuestra misión. William tiene su misión. Debes quedarte.

- Pero, es que se encuentra en peligro. Lo sé. Solo yo puedo ayudarle.

Déjame ir por esta vez, te lo ruego, padre. Dijo Druki con seriedad.

- Si piensas que es tan importante, entonces puedes ir.

Druki le agradeció a su padre y salió volando hacia el cielo en busca de su

amigo. Su instinto lo llevó hacia el este y sobrevoló aldeas incendiadas.

Había restos de batallas por todos sitios y era muy difícil saber donde

buscar, así que Druki decidió ir a visitar a los dragones que vivían en las

montañas cercanas. Cuando llegó, saludó a los dragones lanzando una

llamarada por la boca y luego les explicó que buscaba al caballero de la

orden del sol y a su hijo. Los dragones le indicaron el lugar donde había

tenido lugar la batalla y Druki salió velozmente hacia allá.

Después de mucho buscar y casi al caer la noche, Druki encontró a William

que estaba agonizando. Tenía un corte de espada en el cuello y había

perdido mucha sangre. Druki cargó a William en su lomo y emprendió el

vuelo de regreso a casa. Al llegar a la cueva de los dragones, Druki entregó

el cuerpo de William a su padre que era un experto curador con la

experiencia de mil batallas.

Druko curó a William con hierbas del bosque y una pasta hecha con raíces

y plantas. Poco a poco el joven guerrero se recuperaba. Druki estaba

siempre a su lado.

- Si no hubiese sido por ti, ahora mismo no estaría aquí. Eres un héroe.

Dijo William agradeciendo a Druki.

- Para eso son los amigos. Dijo Druki contento.

William estaba completamente recuperado y tomó el puesto de su padre

como guardián del cáliz sagrado y fue hecho caballero en una ceremonia de

honor que los dragones presenciaron desde la montaña.

A los pocos días, una tarde en que estaba toda la familia dragón reunida,

Druko aprovechó para anunciar algo importante.

- Druki, tenemos algo importante que decirte. Con tu madre ya estamos

viejos y es hora de que nos retiremos a una vida más apacible. Tú ya

eres un dragón adulto y has demostrado tu valentía, así que según

nuestra tradición, te nombro el custodio de la cueva del cáliz sagrado.

Gracias, padre, es un honor para mí y no os defraudaré. Dijo Druki

emocionado.

Druki continuaba la tradición de la familia de los dragones y se sentía

orgulloso de tan noble actividad.

Los padres de Druki se despidieron y emprendieron el largo viaje a la gran

isla donde se retiraban los dragones.

Druki y William se quedaron guardando la cueva del cáliz sagrado y juntos

vivieron innumerables aventuras.

El nombre del guerrero y el dragón se hizo famoso en toda la comarca.

Con su arrojo y valentía ahuyentaron a los bárbaros y la paz volvió al reino.

Finalmente había vuelto la alegría. Druki y William lo habían conseguido.







- FIN -





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Comments

Que buena historia, me encanto. Lee mi cuento Escritor de Sueños y Pesadillas.
2010-03-25 12:46:32