La linterna del lado oscuro de la luna

Purvesh San Martin  - CHILDREN'S AND EDUCATIONAL - 1033 words

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Summary

CUENTO INFANTILES

CUENTO INFANTILES

CUENTO PARA NIÑOS

LA LINTERNA DEL LADO OSCURO DE LA LUNA



Para todos los niños del mundo, siempre fue un misterio el lado oscuro de

la luna. ¿Porqué estaba siempre oscuro?. ¿Quién vivía allí?.

Un día los hermanos Tin y Tan que eran niños inventores y científicos,

construyeron una pequeña nave espacial para ir a visitar el lado oscuro de

la luna. Todo el vecindario asistió al despegue de la nave, que se elevó

entre gritos y cantos de los amigos y familiares.

Despegaron sin problemas y volaron hasta la luna. Tin verificaba los

instrumentos y Tan conducía la nave que parecía de juguete. Al llegar cerca

de la luna tuvieron problemas técnicos.

- He perdido el control de la nave, Tin.- Los mandos no responden. Dijo

Tan mientras trataba de dirigir la nave.

- Y ahora. ¿Qué vamos a hacer?. Nos acercamos al lado oscuro de la luna

Y no podemos disminuir la velocidad. Dijo Tin, preocupado.

Mientras bajaban, Tan consiguió reducir la velocidad pero no podía evitar

que chocaran contra algún cráter en el lado oscuro.

Se prepararon para un fuerte impacto y sin embargo aunque el golpe fue

fuerte, no les pareció haber aterrizado sobre rocas duras. Parecía algo

blando como hierba.

Estaban en el lado oscuro de la luna, donde nadie iba nunca. Salieron de la

destartalada nave y pisaron un pasto suave y se chocaron con unos árboles.

- Esto es un árbol, Tin. En la luna no hay árboles. ¿Verdad?. Dijo Tan

algo confundido.

Mientras trataban de orientarse en la oscuridad, escucharon una voz.

- ¿Quién anda por ahí?. Soy KUBLAR, el cuidador del lado oscuro de la

luna.

Los niños se abrazaron de temor mientras sentían los pasos de una persona

que se les acercaba. Al llegar vieron a un viejo que traía una gran linterna

apagada en sus espaldas. Se detuvo, observó a los niños y les sonrió.

- Pues, bien, veo que sois niños buenos y muy inteligentes. Ahora

encenderé la linterna pero me tienen que prometer que guardaran el

secreto de lo que van a ver. ¿Vale?. Dijo el viejo mirando con una

sonrisa a los exploradores.

- Sí, lo prometemos dijeron los dos al mismo tiempo.

Entonces el viejo guardián, encendió la gran linterna y la luz iluminó el

lado oscuro de la luna. Los niños pudieron ver un paisaje de maravillas. No

podían creerlo, no parecía la luna. Eran valles azulados de árboles exóticos

de todos los colores. Llenos de frutos silvestres y cientos de arco iris, había

lagos verdes y esmeraldas. Vieron mariposas y pavos reales.

- Mira, Tin. Dijo Tan indicando cascadas con aguas de siete colores que

caían a un lago de aguas multicolores.

Mientras los niños seguían mirando el encantado paisaje, el viejo Kublar

encontró la averiada nave de los pequeños y la cargó en su enorme

carretilla. Les indicó a Tin y Tan que lo siguieran. Tenían que reparar la

nave espacial.

- Iremos a mi casa. En mi taller tengo herramientas para reparar la nave.

No se preocupen que muy pronto os marchareis a casa. Dijo el viejo.

La casa de Kublar estaba hecha en un hongo de techos rojos y pintas

blancas y el taller estaba a un lado. Colocaron la nave en el taller y se

sentaron en la mesa a comer.

El viejo les sirvió zumo de frutas de colores fuertes, galletas y dulces

desconocidos que tenían gustos exquisitos.

- Bueno, ahora mientras vosotros dais un paseo, yo me voy a dedicar a

reparar esa pobre nave que quedó muy golpeada. ¿Les parece?. Dijo el

anciano mientras se marchaba al taller.

Tin y Tan aprovecharon el tiempo libre y se fueron a dar un paseo por los

bosques. Se bañaron en los lagos de aguas brillantes pero como eran niños

dedicados a la ciencia, analizaban y comparaban los tipos de flores que

había en el lado oscuro de la luna. Habían contado más de mil especies

diferentes y todavía había más. Estaban encantados en este valle de

ensueño donde todo parecía estar en armonía. Ellos también se sentían

felices.

Por la noche Kublar les cocinaba comidas muy ricas y les contaba historias

de algunos visitantes.

- Y ahora, os llevaré a ver la Tierra, vamos. Dijo el viejo cogiendo su

bastón.

Los niños lo siguieron hasta una colina verde llena de árboles. Dieron la

vuelta a un peñasco y se encontraron enfrente, flotando en el espacio al

planeta Tierra. Se quedaron maravillados al ver cuán grande era. El viejo

guardián sacó una lupa del bolsillo y se la entregó a Tin.

- Con este lente puedes ver a tu familia, inténtalo. Dijo Kublar.

Tin se acercó la lupa a los ojos y efectivamente, pudo ver a su familia,

sentados a la mesa en su casa. Luego le tocó el turno a Tan de deleitarse

con mirar de cerca a su familia y sus amigos.

Cada día el viejo guardián avanzaba un poco más en reparar la nave

espacial de los niños, hasta que un día estuvo lista.

Con ayuda de Tin y Tan, cargaron la minúscula nave en la carretilla del

viejo y se fueron a la cima de una alta colina.

Desde ahí podían ver todo el valle iluminado del lado oscuro de la luna.

Prepararon la nave y se despidieron del amable Kublar.

- Nunca te olvidaremos, viejo amigo. Que tengas mucha suerte. Dijo Tan,

visiblemente emocionado.

- Regresen a visitarme y no olviden de guardar el secreto. Adiós. Dijo el

viejo guardián mientras se hacía cada vez más pequeño y la nave se

elevaba en dirección hacia la Tierra.

Tin y Tan estaban felices de haber conocido el misterio del lado oscuro de

la luna. Ahora tenían un secreto que guardar.






- FIN -


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Comments

Que buena historia, me encanto. Lee mi cuento Escritor de Sueños y Pesadillas.
2010-03-25 12:46:02
Muy lindo!!!, me encantó...un hermoso cuento para niños, es cierto los chicos sienten mucha curiosidad por el lado oscuro de la luna. Un placer leerte.Un abrazo
2010-05-30 21:01:53