'Como fruta madura' o 'Baila Daila' (ideas para un ballet)

Kboom  - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 665 words

  • 147
  • 0
  • 0
  • 0

Summary

The author hasn't published a summary of this work.

La obra inicia con un exhuberante conjunto de flautas. La traversa es la que lleva adelante la melodía que preanuncia el bucólico escenario. El telón se abre dejando ver una pradera bellísima bañada por la cálida luz del atardecer. En ella aparece el jóven Francisco. Lo vemos deshojando una flor. Uno a uno quita sus pétalos a la vez que se los come. Una joven muchacha de inmensos ojos claros hace su aparición. En ella hay desasociego y temor. El joven Francisco interviene a su paso y le pregunta quién es y de dónde viene. Ella dice llamarse Daila, proviene de la aldea vecina, la que está al otro lado de la autopista. Francisco le pregunta qué es lo que la perturba. Daila le cuenta que su hermano menor, llamado Víctor, se ha marchado de la tienda de frutas en la que trabajaba. Lo único que dejó fue una nota en la que dice haberse ido a buscar a un anciano que había robado dos peras y un limón. Francisco le asegura que encontrará a su hermano sólo por la ternura que ella le inspira. Ambos ejecutan un maravilloso pas de Deux en el que sus brazos se entrelazan y aprovechan a jugar una pulseada que Daila gana sin el menor esfuerzo. Ella, tan conmovida, se entrega plenamente al abrazo de Francisco y le asegura haber visto antes su bello rostro . Francisco le confiesa que es un príncipe que ha huído de su castillo. A pesar de tener riquezas y un harén para él solo, no estaba feliz. Su padre, el Rey Debastos, no lo dejaba salir del castillo por temor a que se enamorase de una prostituta y la convierta en reina como había sucedido con su madre. Conmovida por aquella historia, Daila siente que ha hallado a su amor, por lo que ejecutan otro pas de Deux que los deja exhaustos. Francisco le promete que se casaran y que la hará princesa. Daila, emocionada, se imagina la envidia que generará en las mujeres de la peluquería cuando se lo cuente. En ese momento aparece Víctor. Su hermana corre desesperada hacia él y lo abraza haciéndole saber lo preocupada que estaba. Con gesto triunfante, Víctor le muestra una banana y un limón. Le dice que encontró al viejo tratando de canjearlas en un corral por dos gallinas ponedoras. Francisco se acerca a estrecharle la mano. Víctor lo reconoce inmediatamente, se prosterna y lo llama por 'el hijo de su alteza'. Anonadado, Francisco pregunta cómo sabe que él es un príncipe. Víctor cree que es una broma y se ríe. Francisco lo toma por el cuello violentamente y vuelve a preguntárselo agregando que no tiene tiempo para estúpidas risas de lacras como él. Víctor le informa que en las aldeas vecinas se han pegado carteles con su foto que anuncian su búsqueda y ofrecen una recompensa que consiste en mil latas de tomates de conserva y un barril repleto de calzoncillos. Daila le pide a Víctor que no entregue a Francisco. Víctor se muestra bacilante, por un lado está el pedido de su querida hermana y por el otro una recompensa de innumerables bienes esperándolo. Francisco le ofrece trabajar para el puesto de frutas gratuitamente a cambio de que Victor guarde el secreto. Víctor evalúa la posibilidad que ve muy rentable al ser el príncipe mismo la cara visible de su negocio. Sueña con la fortuna que obtendrá. Con ella podrá cumplir su sueño: montar una inmobiliaria capaz de establecer un déficit inflacionario en la propiedad de inmuebles de entre un 50% y un 80% por año. Víctor acepta e inicia un pas de Deux que Daila y Francisco ejecutan con evidente desgano. El telón cae. Cuando vuelve a abrirse, nos hallamos en una nueva escena: vemos a Víctor detrás de su tienda de frutas, a Daila atendiendo a un cliente y a Francisco con un disfraz de mandarina repartíendole folletos a los paseantes. (Concluye con la Sonata nº 14 de Verdi).

Want to leave a comment? Sign Up