Amor seguido de robo

kantauri  - ROMANCE - 1123 words

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Summary

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Como no cabía otra alternativa, enfile al único bar abierto una noche de jueves. Pensé que quizás, una enjuagada de escocés me quitaría el sabor amargo del episodio.

Tardo dos whiskies en mirarme por segunda vez, mientras yo buscaba desesperadamente mis viejas armas de seducción, casi de la segunda guerra. Por un momento quise estar equivocado y no tener que atravesar el embarazoso ritual, pero era evidente que la joven no podía dejar de mirarme. Su mirada era tierna e ingenua, y sus labios, probablemente helados, envolvían el sorbete de su trago. Me sentí tan viejo que me dio asco, con mi funyi, mis medias ¾ nylon y calzoncillos a rayas y esta pose de intelectual bebiendo whisky, que asquearía al propio Sinatra.

La joven se acerco a la barra, supongo a pedir algún otro colorido trago al muchacho de los pelos parados, y sin vacilar me pidió un Jack Daniels, dos hielos y un agua sin gas. Observadora le dije, salteando varios pasos en mi guión de conquista. Que te trae por acá, pregunto con sus ojos clavados en los míos. Te aseguro que no es lo mismo que al resto de los cincuentones que están por acá. Yo solo vengo a tomar un par de escoceses y a pensar, hace varias horas que vengo en viaje y necesitaba parar. Sueño, afirmó, con una mirada tan juvenil como la primavera. No, hay momentos en los que es necesario mirarse desde arriba y ser objetivo con nuestra propia vida. Pasamos el día mintiéndole a la gente y a nosotros mismos. Haciendo cosas que no tenemos ganas, para conformar gente que ni siquiera nos simpatiza.

La charla se hizo bastante larga, y los temas se sucedían como los vagones de un tren de carga, no me atreví a preguntar su edad ni tampoco sus intenciones. Una prostituta ya se hubiese tirado encima, habíamos pagado dos tragos cada uno, y el de los pelos parados no dejaba de cortejarla, por lo tanto sobrarían candidatos para pagarle unas copas. Por unos segundos quise pensar que se sentía atraída por mí. Me sentía como un profesor de secundaria enamorando a las ingenuas escolares de falda a tablas, y el último dejo de culpa se derretía como los cubos de hielo en el escocés.

Entiendo que es un caballero, me dijo, y que jamás me invitaría a su hotel. Pero yo soy una dama y no creo sea lo correcto que sea yo quien lo haga. Quizás no es un buen momento, dijo por ultimo y se dio media vuelta. La tome de la mano y la acerque bruscamente hacia mi pecho, la mire a los ojos y le susurre unas palabras al oído. El único testigo de nuestra salida fue el medio escocés en el vaso, subimos en el auto y no despego su mano de mi pierna hasta llegar al hotel. Reservé dos habitaciones dobles por teléfono, lo que llamo mucho su atención, en una de ellas pedí champagne. El tío de la recepción no se molesto en pedir sus documentos, ya que cada cual tenía su cuarto, me anticipe al pago para evitarle la molestia de cobrarme por adelantado, y le unte el bolsillo para que no moleste. Lo demás no puedo contarlo, cuestión de caballeros.

Me desperté abrazado a su hueco en el colchón, un Champagne medio pelo vacío y una frapera con agua. Antes de buscar su mensaje de labial en el espejo revise el pantalón en busca de mi billetera. Como un macabro souvenir de nuestra noche de miel se llevo mi cartera, mi reloj de pulsera y mi fiel ordenador. Como consuelo me dejo unos pesos para seguir mi viaje y toda la documentación. Luego de mi nostálgico café y la amargura de su recuerdo pegado a mi paladar, decidí seguir viaje. Llegando a la estación de servicio lindera a la ruta, cambie de parecer. Me registre nuevamente pero esta vez en el mejor hotel de la ciudad, con otro nombre. Gentilmente me ofrecí a mostrarle el documento de identidad a lo que el conserje respondió no es necesario Sr.

Los últimos cien pesos se los deje debajo de la copa al tío de los pelos parados que atiende el bar. Volví al hotel, llene la bañera y me serví un trago de escocés en el diminuto vaso de baño. Me mire en el espejo y casi ni me conocía, pensar que una noche atrás había cumplido veinte años.

Dos golpes a la puerta y luego se abrió lentamente, adelante ponte cómoda, le dije. La luz estaba apagada y la luna de franco, no había música ni champagne, ella se sentó en la cama y comenzó a desvestirse lentamente, mientras yo observaba desde las penumbras, ese había sido el perverso precontrato con el puercoespín.

Cerré la puerta con llave, me acerque lentamente, me quite el Funyi y lo lance hacia el sillón. Me saque la corbata y termine el escocés. Esto no era lo pactado, me dijo. Sobre llovido mojado le conteste. Te has metido con la persona equivocada, no deberías haber hecho lo que hiciste. No me lastime, le juro que le devolveré cada peso que le robe, yo se que es una frase hecha pero le juro que no soy mala gente, mi hijo… No me refería a eso, te fuiste sin despedirte. Me dejaste sin tus besos sin el calor de tu cuerpo y a cambio 300 pesos para que siga mi camino.

Hubo varios perdones, también música y champagne, mucho champagne de medio pelo. Cuando desperté ella ya se había ido, ese había sido el trato. No tenia ni un peso para continuar mi viaje, los 300 había gastado en sobornos y hotel. Y todavía quedaba el cuentón del Champagne, todo era diferente, me sentía distinto esta mañana. Por instinto callejero me abalancé al pantalón, la billetera estaba intacta, era natural no había mas dinero que robar, pero busque aunque sea una nota. Empaque mi ropa, la corbata y el Funyi, ya se me ocurriría algo para evadir el cuentón. Antes de salir busco el cepillo de dientes y las baratijas de baño que suelo robar de los hoteles.

El labial en el espejo me daba la despedida…

“Eres un hombre entero de los pies a tu sombrero, en cambio soy una loca que choca frente a un “te quiero”.

Este amor de mariposa con final de viuda negra, esta loca que se alegra por tu aventura amorosa. También por tu ordenador y el reloj de pulsera.

Te juro que hasta que muera te quedaras en mi pecho, y en mi vida este hecho marcara jurisprudencia y en el manual de derecho de un trajeado con cara de bobo, dirá en el Articulo 4:“Amor, seguido de robo”.”

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Comments

Que buena historia, me encanto. Lee mi cuento Escritor de Sueños y Pesadillas.
2010-03-25 12:35:55
Buenísimo!! Me gustó.
2012-01-24 15:04:56