El Faro
traidordeljuego - ROMANCE - 544 words
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Summary
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En un mar de personas se encontraron. Pasaron muchas tardes juntos y luego... nada... La perdió en la multitud de almas y destinos. Él había quedado encantado por su extraña y pasajera compañía. Tenía una naturalidad para querer, para regalar su sonrisa, que desarmó y dejó en ridículo todos sus esquemas... Pero ya no estaba, alguien o algo la había alejado de allí... y de él...
Desesperado se subió al punto más alto del caos de su mundo y trato de divisarla sin resultados. Entonces decidió encender un faro en las orillas de aquel lugar que habían compartido para recordarle donde estaba y volvió a confundirse entre la gente y la rutina de la vida.
Cada noche miraba el horizonte con la sola compañía de su señal de luz que escrudiñaba las lejanías, esperando alguna respuesta. Los años pasaron y sus esperanzas se esfumaron. Decidido a olvidar, sin más, subió hasta su faro para detener su vana búsqueda. Pero una vez allí, de espaldas al cielo y el mar, giro sobre sí para una última mirada... Sus ojos brillaron y sus manos y su corazón se detuvieron en un instante de duda...
La señal se quedo allí... Viva, pero abandonada a su suerte, buscando quizás lo que ya no existía o a nadie le importaba encontrar... El tiempo, violento como siempre, siguió corriendo y erosionando los alrededores. No había rastros del hombre que había iniciado la búsqueda ni de la mujer buscada, pero el faro en su fría soledad seguía atento e incansable en su misión...
Una noche más como cualquiera, lo inesperado, lo incompresible, sucedió. Incluso la abstracta inmutabilidad de la luz de aquel faro parecía no creer lo que alumbraba. Era aquella mirada buscada, volviendo desde lejos, en contra de la corriente de almas que se interponía en su camino. Volvía con una especie de brutal furia y tristeza en sus ojos, golpeando contra el oleaje del mundo, guiada por esa luz que desconocía, sin saber si alguien la esperaba detrás de ella, pero segura de alejarse de donde había estado.
Él que dormía en la orilla de la nada, miró de reojo la lejana luz de su abandonado faro que parecía haberse detenido y brillar con insistente rabia. Se reincorporó y comenzó a correr hacía él. Allí estaba ella, mirándolo, entre sorprendida y agitada. Creyó que ella lo había olvidado, pero para su sorpresa recordaba más de él que él mismo.
La volvió a tomar de la mano como aquellas tardes, con su corazón vibrando con la felicidad de un niño, y escuchó sobre su viaje, sobre su amor y sobre la traición de la que huía. Quería retenerla esta vez para siempre, enamorarla para que nunca más se alejase de allí. La abrazó y besó esperando que algún día desease emprender un nuevo viaje, pero esta vez con él.
"Ya no hay razón para que ese faro siga brillando" - le dijo ella. El, feliz, primero pensó en correr a dejar descansar a su mudo centinela, pero luego notó la mirada de ella perdida en el horizonte, aun cuando él la refugiaba; y una fría seguridad recorrió su ser: La amaría por siempre pero todavía no sabía cuantas veces más tendría que volver a buscarla...

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