Renacer
pazramos1986 - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 859 words
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Summary
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Renacer
Intentaba no buscar más respuestas para lo que estaba viendo, una por la sensación extraña que la invadía cada vez que lo hacía y otra porque ya no era tiempo para lamentarse sobre situaciones penosas sin vuelta atrás. Se concentraba en el momento, sí, en el ahora y una ternura nostálgica la hacía suspirar cuando miraba al pequeño que amamantaba con su pecho; él que sacudía sus manitos para avisarle que lo moviera para continuar tomando su leche matutina. Luego de unos segundos, ajeno a lo pensaba su madre, se quedaba quieto y miraba a su mamá con ojos risueños. Joanna sin dejar sus divagaciones, rememoraba los días en que llegaba a casa y veía el terrible estado de abandono de sus hermanas que sin percatarse de su realidad jugaban a ser princesas que tomaban el té sobre una improvisada caja de madera que les servía de mesa, sentadas en el suelo la saludaban a coro:
-“Joanna, ¿que nos trajiste?”- reían y corrían a darle un abrazo
-“Qué son interesadas estas niñas”, respondía escondiendo sus manos que tenían una bolsa verde traslúcida con cinco panes y una barra de mantequilla.
-“Haber, sigan jugando yo les preparo de comer y luego llamo a las princesas para que continúen con su té”, las niñas revoloteaban a su alrededor como graciosas mariposas, al tiempo que seguían con su juego. “¿Qué será de mis hermanitas?”, se preguntaba al instante que se acomodaba el sostén, colocaba al bebé cerca de su hombro y le pasaba con delicadeza la mano por la espalda… Si hace más de tres años que no tenia noticias de ellas, desde el día en que su progenitora decidió llevárselas al sur, donde ahora vivía con su actual pareja; “Sé que pa`ti es difícil separarte de las chicocas pero, ya sabí que el Camilo no quiere que vayai con nosotras”, frunció el ceño al recordar las palabras de su madre y una de sus innumerables mentiras, “además, yo voy a estar siempre llamando a la Ana, pa`saber de ti, hija”. No se comunicó nunca y ni siquiera le dejo un número al cual ella hablara. Tenía la difusa esperanza que el niño algún día pudiera conocer a sus tías casi de la misma edad; un ruido la hizo reír “mi bebe tiene hipo”; lo recostó en su cama y tapó con un chal. Se puso de pie, dobló la ropa que estaba en una silla y guardó en una rústica cómoda, apagó su celular pues era la hora en que Daniel la llamaba para suplicarle que regresaran y fueran la familia feliz que en el corto tiempo que vivieron juntos estaba a miles de kilómetros de la realidad; “Qué se joda. Ni loca vuelvo con él, claro ser felices con gritos, insultos y golpes… qué se joda una y mil veces”. En eso recordó: “Hija una mujer debe ser obediente con su esposo, el amor y el tiempo lo pueden todo” molesta trajo a su memoria las absurdas palabras de su madre, “claro que el amor lo puede todo, puede dejar un ojo morado, un diente menos o alejarte de tus seres queridos…que se joda esa vieja también”. Se arregló la blusa verde y recogió el cabello en una cola, “yo no soy igual a ti”, se repetía en murmullo. Vio entrar al cuarto a su tía Ana que le decía:
-Que se ve bonita, Joannita – se le acercó la mujer un tanto encorvada por los años y el frío otoñal-deje que le arregle el cuello.
-Mi tía, tan cariñosa –pensó abrazándola y agregó- el Nico ya comió, solo queda mudarlo
-No se preocupe, yo hago eso. Además se le va hacer tarde y no va alcanzar el autobús – la anciana se acomodó en la silla y prendió la tv para ver su programa favorito-
-Tiene razón, mi primer día de trabajo y muy desatinado que llegue tarde... Súbale el volumen… sabe que el Nico tiene pesado el sueño- añadió poniéndose una chaqueta y tomando su cartera. Le dio un beso a su hijo y otro a su tía que atenta miraba la televisión y no la escuchó cuando se despedía. Joanna evitando hacer rechinar la cerradura del portón le echó llave con precaución; apresuró su paso y llena de ansiedad se daba ánimo “Me va ir bien! , todo sea por mi hijito hermoso”, casi corriendo hizo parar el autobús y apunta de esfuerzo se hizo un espacio en el repleto pasillo, mientras hacía malabares para prender su teléfono y movía la cabeza al ver la veintena de llamadas perdidas de su ex.





