Lo que le importa a Ramiro

omarjorda  - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 406 words

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Summary

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Ramiro Ramírez no tenía años ni días, simplemente nunca llegaba a vivir lo suficiente. Pero así había sido durante toda su vida. Una cuestión de horas.

La gente que lo conocía sabía que Ramiro no lo hacía a propósito, aunque más de una vez escucho a alguien que le gritaba desde la vereda de enfrente de su casa, cosas como:

¡¿Qué te las das de inmortal vos?!
¿Fénix querés que te digamos ahora?
¡Agrandado y la putísima madre que te parió!

Algunos que lo habían llegado a querer, sobre todo los vecinos de la cuadra, le tenían un poquito de pena a Ramiro, porque siempre lo veían apurado y nervioso, con ganas de vivir, de ganarle al reloj.

Ramiro no hacía caso a lo que pensaban los demás, o al menos parecía eso. Tipo 7... 7 y media, todos los días nacía de un huevo que decían que lo ponía una gallina voladora, de esas que nunca existieron. Después tenía que apresurarse porque en sólo media hora ya tenía la edad de 9 años y siempre es linda esa edad para jugar a los autitos.
A la hora de la merienda Ramiro Ramírez tenía 25 años y era el mejor momento para conocer alguna chica y, quien sabe, quizás robarle un beso. Pero a veces no había tiempo ni para eso, porque las chicas se daban cuenta que a Ramiro se le iba cayendo el pelo y unos cuantos dientes que en la mañana habían sido de leche.

Así era la vida de Ramiro, día tras día él nacía y moría en la misma ciudad.

Un día me lo crucé a Ramiro, medio cuarentón, creo que eran las 6 y pico de la tarde, no me acuerdo. La cosa es que yo lo conocía del barrio, y ya hace unos días tenía ganas de preguntarle una duda que me surgió mientras mi mujer se pintaba la boca y se arreglaba para ir a comprar verduras a lo de Tito; vaya uno a saber pa´ que mierda. Pero, volviendo al asunto de este chico Ramiro, sucede que me lo crucé y le pregunté si no le jodía la forma en cómo vivía, sin tener un trabajo, una profesión o una relación estable. El Ramiro me miró de arriba a abajo y me dijo mientras sonreía con una barba media blancuzca ya:

-Una vez pensé en esas cosas que me nombraste, pero... son sólo una pérdida de tiempo.


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Comments

Que buena historia, me encanto. Lee mi cuento Escritor de Sueños y Pesadillas.
2010-03-25 12:30:05
Jaja, qué respuesta, muy bueno.
2010-03-29 20:28:37