Ojos de vidrio, sangre de petróleo, prisionera de la vida va

nicor  - CLASSIC FICTION - 626 words

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Summary

La vida a veces puede ser dura, incluso para los niños.

La vida a veces puede ser dura, incluso para los niños.

No se queda quieta en la cama por pereza, ni se queda porque tiene sueño, solamente para ella es lo mismo, tan solo con 13 años ya piensa en que la vida no es lo suyo.
Levantarse de su cama no representa ningún cambio, y en cuanto el movimiento inertito, lento y desganado lleva sus pies al piso frío, surge el primer pensamiento del día, su pregunta cotidiana. Su madre es maestra y su padre vendedor, ambos dos generadores de cariño permanente, cariño que no llena ningún vacío. Camina al baño con el humor que la caracteriza, aunque en otro momento de la vida no era así. Una vez en el baño, se mira al espejo y ve su cara gris, imposible de expresar, como derretida. Con la mirada muerta y fija comienza, arreglarse es pura rutina, ya que nada importa, porque nada hay y de la nada, nada sale.
El vacío es inmenso, y llenarlo, es una tarea imposible, pero soñada.
A la hora de elegir la ropa, toda se convierte en lo mismo, pero así y todo elige, dentro de lo que permite el uniforme.
Los viajes al colegio carecen de todo sonido, solo un murmullo de fondo, su cabeza permanece apoyada contra el vidrio del colectivo y la misma dirige la mirada, a donde quiera que vaya, estática viaja desde el comienzo hasta el fin de su recorrido. Camina con la cabeza baja y los pies a rastrón las pocas cuadras que hay hasta el colegio, es una marioneta mal manejada y todos sus movimientos lentos y desganadas carecen de vivacidad.
Una vez en el colegio su muerte pasa, y el bullicio de la primaria le inyecta una dosis de vida, pero solo dura las primeras horas del día, al tratar de congeniar con compañeritos de escuela no encuentra conexión, todo le recuerda lo sola que se encuentra y sola sentada en el banco se compara con el resto, analiza su soledad, quiere ser “normal”.
Escribe lo que escriben, la vista nunca llega al pizarrón y su maestra sin tacto ni se percata del asunto, divertida da clase e “integra” a todo aquel que se integre.
Así transcurre el día, sola en el banco dibujando corazones prefectos en el banco sin emitir sonido, ni siquiera conoce el tiempo, solo existe -de día- y -de noche-
Ya en su casa, lo primero y lo único que la libra de todo pensamiento, negativo por supuesto, es la “caja boba”, como le dice la madre, que hace esfuerzos supersónicos para que hable más de dos palabras seguidas.
Después de la cena y una vez en la cama su mente comienza a trabajar, se hace preguntas existenciales, sobre su sexualidad, se acuerda de la persona que ama y planea momentos hermosos y los sueña despierta, ahí encuentra la felicidad, pero no es real, su amado no la reconoce, el vacío es tan grande y tan oscuro como el mismo universo.
Se pregunta como es el cielo, que hay después de la muerte, su imaginación le dice que es un lugar soñado, que no existe la tristeza ni el dolor. Le encantaría estar muerta, o del todo, porque ya piensa que muerta esta. Su único freno es el dolor, propio y el de sus padres, pero es eso, o vivir en la penumbra por la eternidad, porque en su mundo no hay ni una chispa. Tras 20 minutos de imaginar su muerte y su epitafio se duerme. Al día siguiente todo vuelve a empezar y nada cambia, ni siquiera se aumenta la decisión de sacarse la vida.
Una niña con sangre de petróleo esta muerta adentro de un cuerpo que tiene por motor la inercia. No puede jugar, no tiene con quien, no puede admirar, no tiene que, no puede sentir, no tiene por quien.
Prisionera de la vida va.

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Comments

Triste, amigo.
2010-01-09 20:13:27
Muy bueno es verdad es triste pero es eso lo que muchas veces siente un adolescente por periodos cortos pero lo siente no a tal punto pero algo parecido esa sensación de falta de un alma en el cuerpo esa chispa que hace maravillosa a la vida. Es para un 10 este cuento.
2010-02-26 20:24:03