Tema composición: La Vaca

Tarso  - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 556 words

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Summary

Estimado lector de Liibook:

El asado argentino es un plato demasiado rico como para no hacerle una oda a la vaca.

Estimado lector de Liibook: El asado argentino es un plato demasiado rico como para no hacerle una oda a la vaca.

Mi luciferiana vaca celeste y blanca. Mi vaca Peréz...
Aurora irradial que pastas en el medio de la imponente llanura pampeana y en tu pecho llevas grabado en letras de molde a hierro candente.
Carne Argentina.
Mi extraño animal de costumbres silenciosas, conjurada por años en el barro.
Solo tú, mi vaca sagrada, mugues en tu destino cruel y descuidado. No será a ti vaca mía, a quién elevaré esta plegaria, sino a todos tus componentes, a tus cortes más usados, a todas tus partes emblemáticas que has desparramado por tus templos carnívoros para veneración de tus comensales, oh vaca mía.
Oh Lomo, envuelto en membrana dorada, generador de huecos simultáneos en el deseo, la luz de tu pulpa es una franja de sol en mi cocina y la angustia de grasa errante, solo un vil recuerdo en la barriga. Ya verás, te destrozaré en el horno, en la cacerola, te haré escalope y por si fuera poco te arrojaré a la plancha o te descuartizaré como milanesa y si te resistes, te estaquearé en la parrilla.
Oh Peceto errante de ternera, eres el manjar de los Borbones y si tengo que cruzar tus ochocientos gramos, lo haré y, si tengo que acabar con tus carnasas, lo haré. No necesitaré armaduras, solo un tenedor y cuchillo.
Oh Colita de Cuadril, solo pensarte, solo aspirar a llenar tu interior, en hacer un agujero negro en tu ser, solo eso me impulsa hacia ti, sabes... pero si permaneces pasmada como lo haces siempre, te enviaré a la hoguera de las brasas.
Oh Bife de Chorizo, angosto es el camino a tu castillo de costillas y no me asusta, ancho será el momento y la braveza cuando cual Cid Campeador degollaré tu lomo.
Oh Palomita, eres el templo del estofado y en tu ciudad viven las cacerolas Essen más bonitas del mundo, pero aunque sé de tu magro devenir, paloma de cuchillos, te veré picada entre los cocineros.
Oh Tortuguita, navegaré por tus venas y tendones hasta llegar a la Plaza Mayor donde duerme el guiso épico de tu final. Trozo por trozo, cubo por cubo.
Oh Matambre, desgrasaré tu puzzle de setecientos gramos y mientras pique tu dura paciencia, de una sola estaqueada, te fragmentaré cual serpiente emplumada.
Oh Nalga, disolveré el óxido de tu mirada sedienta de milanesa y te haré perder en la tumba de tu consistencia entre papas fritas y vino tinto.
Oh Paleta, arrancaré tus tendones inútiles de prosperidad y, no insinúes piedad, descantarás sangre en una plancha.
Oh Bola de Lomo, la mejor daga escogeré y en el silencio de tus rías y algas de ternera, hundiré el filo por el medio de tu promiscuidad.
Oh Asado de Tira, domaré el extenso milagro de tu forma, te aplastaré arriba de los braseros y enveneraré tus escamas de grasa con un granizado de sal gruesa.
Oh Tapa de Nalga, no habrá mas membrana ni cartílago, las sienes del tiempo me ayudarán a cortarte y ver tus últimos espasmos en el horno.
Oh Entraña, iré a buscarte y en la plancha tu piel, quedará asombrada de tu íntimo carácter y exquisito sabor.
Oh Vacío, a lomo de ternera verás caer la espada membranosa de mi ceguera, estampada y estrellada en el mármol de la carnicería.
Oh Road Beef, te desafiaré por foráneo, con facón y cuchillo en mano, rebanada por rebanada, tus filantrópicos bifes caerán al plato...
Así sea.

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