Amigos inseparables

Panchaa__15  - ADVENTURE - 2561 words

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Era una tarde de Viernes cualquiera, cuando el rojizo crepúsculo anunciaba la llegada de las estrellas y la dulce luna llena. Estábamos todos en la plaza, hablando cosas triviales y absurdas, jugábamos a cosas extrañas pero muy divertidas, como era de costumbre en todas nuestras reuniones de amigos.
Aquella plaza era nuestro punto de encuentro, pero sobre todo era algo más grande que eso, era el comienzo de una sana y linda amistad.
Fue ese día, el mejor de los que había tenido, como siempre estaba leyendo uno de mis libros favoritos, podía sentir como la brisa que hacia mover los árboles vibraba en mi oído, al igual que el trinar de los pájaros cantores, que su melodía me hacia zumbar el corazón.
En fin, estaba leyendo tranquilamente cuando siento las ruedas de una bicicleta color negra chocar justo con la banca en la que estaba sentada. Me dispuse a mirar cuidadosamente la escena, estudié con una fría mirada la bicicleta hasta llegar al dueño de ésta. Apenas vi el rostro del sujeto, me di cuenta de que era Pablo, mi amigo de la infancia, había notado que los años hicieron en él, estaba convertido en todo un adolescente. Tenia el porte de una mole, su cabello estaba largo y como siempre estaba escuchando su simpática que lo caracterizaba.
Con Pablo nos conocimos en el jardín de infancia, era el primer día, el comienzo de una aventura. Estábamos todos en el patio jugando a las escondidas con las tías, cada uno corría por todos los lugares tratando de encontrar el mejo sitio en donde esconderse. Durante el transcurso del juego, siento escuchar una pequeña vocecita que me decía: -Oye, ven conmigo que aquí hay un escondite-. Al oír tales palabras, me dirigí hacia el pequeño que me había hablado y me escondí junto a él. Era un niño de mi mismo porte, tenia el cabello oscuro y llevaba puesto un delantal color verde oscuro con el dibujo de un perro. Fue en ese momento en que tuve un giro de 180º y las cosas se tornaron en un color más alegre. En ese instante, con Pablo nos volvimos inseparables, algunos niños nos decían que nos parecíamos a Patricio y a Bob esponja, no podíamos vivir separados, realmente junto a Pablo viví momentos en mi infancia que jamás olvidaré.
Con el tiempo fuimos dejando la niñez y nos empezamos a convertir en adolescentes, de pronto nuestros caminos se comenzaron a separar, cada uno tenia distintas maneras de ver la vida y nuestros intereses eran muy diferentes, a Pablo se le metió la idea de tomar clases de guitarra para armar con sus amigos su propia banda de rock, muy diferente a mi que estuve en la “onda” dramática, un día en clases pasaron unos ex alumnos por la sala avisando de que en el colegio habría un taller de teatro en donde se armaría un grupo de actuación para salir a competir en representación del colegio mismo. Por mi parte me entusiasmé mucho con la idea ya que siempre quise estar en un grupo haciendo algo que va dentro de mis aptitudes artísticas como es el teatro, desde muy pequeña que tuve un cierto talento para actuar, mis padres siempre me lo recalcan hasta el día de hoy, porque siempre en las reuniones familiares hacia pequeños “Shows” frente a mi familia, que lamentablemente hasta hoy me da vergüenza ya que hacia el ridículo frente a todos.
Pablo, mi querido amigo, mi pequeño “Querubín”, todavía recuerdo la vez en que me dijo que se tenia que ir de la cuidad. Fue el peor día de toda mi existencia. Aún tengo grabado ese día en mi memoria. Una mañana de clases como cualquier otra, estaba lloviendo a cantaros, Pablo no había ido a clases. Después a la salida del colegio él me estaba esperando para acompañarme a mi casa, yo presentía que algo le ocurría, le estudié su rostro y noté que no estaba bien, sus pequeños ojos estaban llorosos, su mirada era fría, ahora sus palabras eran cortantes y tristes.
Justo después del frío saludo que nos dimos, caminamos rumbo a mi casa, el silencio se volvió incomodo, solo lo llenaba el helado viento y las gotas que caían sin cesar. Para romper el momento desagradable y acabar con la incertidumbre que tenia en ese momento, me miró a los ojos casi llorando y me dijo:
- Me van a sacar del colegio
- ¡¡¿Qué? ¿Por qué?!!- grité con rabia
- Mi papá encontró un trabajo en Puerto Montt- exclamó Pablo llorando
- Pero ¿Qué cosa? Pablo, perdóname pero no lo voy a permitir, no nos pueden separar!!!- exclamé a punto de entrar en una crisis nerviosa.
- Eso mismo le dije a mis papás, pero no me hicieron caso y me dieron la vil escusa de que tengo que hacer agradecido con la oportunidad que le dieron a mi papá- me contestó Pablo cabizbajo
- Y ¿Cuándo te vas?
- Este Viernes en la mañana
- Pablo, no se que haré sin ti, te extrañaré demasiado mi “Querubín”- le dije tratando de consolarlo un poco
- Yo también te extrañaré mi “Pequeña Lulú”!- replicó mi amigo acariciándome la cabeza
Luego nos dimos uno de esos abrazos de oso que siempre nos dábamos, nos secamos las lágrimas y posteriormente cada uno siguió su propio camino.
Pasaron los días, las horas y los minutos, hasta que por fin llegó el tan esperado adiós. El día anterior, iba saliendo del colegio, y justo empezó a sonar mi celular, era Pablo diciéndome que lo ayudara a ordenar sus cosas. No obstante, partí velozmente a mi casa a dejar mi mochila y poco después me dirigí a ayudar a mi fiel amigo.
Trabajamos toda la tarde guardando su ropa, sus diplomas del colegio y antiguas fotos en donde él estaba pequeño.
Mientras estábamos ordenando en el garaje, de pronto entre tantas fotos encontré una en la que estamos Pablo y yo de pequeños en el jardín. Cuando la vi me eché a llorar, ya que se me vinieron a mi memoria muchos recuerdos de mi niñez que había vivido con él que al pensar que ya no estaría conmigo como siempre, mi corazón me empezaba a doler y se me partía en dos. Por consiguiente, se la mostré a Pablo y el también se puso a llorar, nos consolamos, nos secamos por segunda vez las lagrimas y sellamos un bello pacto de amistad: nos dijimos que pase lo que pase, jamás dejaríamos de ser los amigos de siempre.

Paso el tiempo y con Pablo mantuvimos la comunicación, todas la vacaciones venia a Santiago y siempre salíamos. En periodo de clases pese a que él no estaba conmigo físicamente, sentía su compañía estaba en cuerpo y alma. Conforme pasaron los días, con Pablo estuvimos incomunicados, a veces sentía que el pacto que sellamos lo había roto, pese a que lo llamaba todos los días, no me contestaba.
Ahora que pasaron los años, me lo encuentro aquí, tan grande y todo convertido en un hombre, alto como una jirafa y con una voz tan ronca como la del mismo “Padrino”. Al verlo nuevamente, sentí que una ola de momentos se me vinieron encima. No podía creer que tal hecho estuviera pasándome, tenia en frente a mi fiel compañero de aventuras, sueños y experiencias que desde el día en que se fue, jamás lo deseché de mi memoria.
En seguida, Pablo se quedó en “shock” al igual que yo y gritó a los cuatro vientos:
- ¿Valentina? ¿Eres tú?
- Pablo! ¡Tanto tiempo sin saber nada de ti!
- ¿cómo haz estado?
- Bien, súper bien y tu ¡como una mole!
- Ajajá tu y tus bromas pesadas, si, me dicen que si crezco más me voy a tener que ir al zoológico con las jirafas
- Creo que tienen razón, ya me estás dejando como una enana
Al igual que en los viejos tiempos, empezamos a jugar y a conversar de lo que ha sido de nuestras vidas a lo largo de todo el tiempo que no habíamos hablado, también me contó que a su papá lo habían trasladado de nuevo a Santiago, recordamos anécdotas que vivimos cuando estábamos en el colegio y muchas otras cosas. Al final del encuentro, Pablo concluyó con una pregunta:
- oye Valentina ¿En qué colegio vas?
- En el Saint Gaspar ¿Y tú?
- OH! ¡Qué casualidad! Yo también voy en ese colegio!
- ¿Enserio? ¡Que tercos somos!
- Ajajá, si ahora vamos a estar juntos como en los viejos tiempos
- Si qué emoción mi ¡precioso “Querubín”!!
- Creo que hasta que seamos ancianos me llamarás así- exclamó Pablo a carcajadas
- Pero, por supuesto, que no te quepa la menor duda
- Muy bien. Ah! Se me olvidaba, cuando nos juntemos en el recreo, quiero presentarte a unos amigos nuevos que tengo, te aseguro que los adorarás, y así les podrás poner apodos ridículos para no tener que sentirme con tanta vergüenza.
- Mira niño terco, para tu información, a la única persona que le pongo apodos ridículos es solamente a ti, así que NO digas estupideces
- Está bien, tranquila.. Entonces ¿nos vemos mañana?- preguntó Pablo incrédulo
- Por supuesto, no lo olvidaré
- Bien, un gusto que estemos juntos otra vez
- Si, me haz hecho tanta falta
- Tu también a mi- clamó abrazándome sin dejarme respirar
- Bueno, que estés bien, adiós
- Adiós, nos vemos.
Tal reencuentro hizo darme cuenta de lo pequeño que es el mundo, en que nuestras vidas son como los ríos, que en algún momento se juntan, en esta vida todo tiene una explicación, nada es porque si. El hecho de que la vida me esta juntando con Pablo, me está dando la oportunidad de conocer gente nueva, de experimentar cosas que jamás había hecho, pero por sobre todo, encontrar la VERDADERA y sana amistad.
Tal como acordé con Pablo el día anterior, así fue. Nos encontramos en el recreo, él me presentó a unos amigos, nos dijimos nuestros datos como la edad, el curso, etc. Hablamos de nuestros gustos musicales, hobbies, nos reímos, jugamos, en fin, pude concluir que el reencuentro tan especial con mi hermoso amigo de la infancia fue una buena señal. A partir de ese momento fuimos inseparables, estábamos para todos lados juntos, íbamos al cine, al centro comercial, a tomar helado, parecíamos como si nos hubieran pegado con cinta adhesiva, ahora no estaba sola, tenia amigos de verdad, personas en quien confiar y los que me pudieran contener en mis momentos difíciles.
En la misma plaza que me encontré con Pablo la primera vez, con mis amigos siempre nos reuníamos en ese mismo lugar. La plaza sigue exactamente igual como la primera vez que la vi, llena de juegos, bancas, árboles y flores, y que junto con mi grupo siempre nos tomábamos un helado o nos subíamos a los árboles creyéndonos los reyes del universo mismo.
Justo ese día Viernes nos juntamos, el reloj marcaba las ocho en punto pero aun no oscurecía, ya que era verano, luego de un rato todos nos despedimos, nos dijimos buenas noches y que nos queríamos mucho, y finalmente cada uno se fue por su propio camino.
Ya era de madrugada del sábado, eran las 03:00 de la mañana, me despertaron abruptamente unos gritos, era mi papá diciéndome que bajara, sentía que empezaba a temblar, creía que iba a parar, pero no fue así, los segundos pasaban y el remezon era cada vez más fuerte.
Tuve la sensación de que la hora de la muerte se me acercaba, mi papá me dijo que bajara las escaleras, pero el brusco sismo no me dejaba, parecía como si fuera una estatua de piedra, la escalera se movía como una loca salida del manicomio, las paredes se me venían encima, sentía que mi vida se terminaba, y que no tenia vuelta atrás, seguidamente mi papá me abrazó sintiendo al igual que yo que era nuestro ultimo minuto, pero al abrazarme pudo despegarme de la escalera y logré bajar.
Después con mis papás nos pusimos debajo del marco de la puerta, nos abrazamos fuerte pidiendo que por favor la pesadilla finalizara. El espectáculo era sacado de una película de acción, los chispazos, el viento fuerte y árboles moviéndose de forma descortés me llenaron de miedo y pavor, hasta que al fin terminó.
Pasados los minutos, la situación se volvió un caos, los teléfonos estaban colapsados, todos mis vecinos sacaban sus linternas para saber en que estado se encontraba el barrio, escuchando por la radio lo que había pasado: un terremoto había azotado a la zona centro-sur del país. En las calles no se veía nada, algunos vecinos llorando al no poder comunicarse con sus familiares, y la incertidumbre de no saber que podía pasar después nos atormentaba a todos.

Después busque mi celular y cruzando los dedos para que me resultara, llamé a todos mis amigos, los segundos pasaban y la angustia me atormentaba, no podía contactarme con ninguno de ellos. Cada llamada que hacia, no me daba ninguna esperanza de poder escuchar sus dulces voces. Solo quería que me dijeran “hola, estoy bien” para poder quedarme tranquila, la verdad es que no podía imaginarme la vida sin ellos, sin sus chistes, sus caras divertidas, sus consejos y su compañía. Sin ellos realmente mi vida seria de otra manera.
Pasaron las horas y no pude conciliar el sueño, la tensión me sofocaba, el hígado me retumbaba de dolor y mi corazón me latía a mil por hora. Seguidamente a las seis de la mañana, me vestí y fui rumbo a la plaza. Corría más veloz que el propio correcaminos, sentía que podía volar, hasta que llegué al punto de búsqueda. Miré y miré, busqué con cautela, pero de pronto veo a lo lejos una silueta y una tropa que lo seguía. Mientras se acercaban, me di cuenta de que eran Pablo y mis amigos. Apenas los vi, Pablo corrió hacia donde yo me encontraba y gritó a todo pulmón:
- ¡VALENTINA! ¡QUE BUENO QUE ESTAS BIEN!!
- Pablo!!!!!!! Chicos!!!! ¡Qué alegría verlos!
- Que bueno que nos encontramos aquí, como se nota que este lugar nos pertenece- masculló uno de mis amigos
- Claro! ¿saben? El único lugar en donde se me ocurrió que podían estar era aquí
- Yo también pensé lo mismo- dijo Pablo con un tono sabiondo
- Me tenían tan preocupada mis preciosos QUERUBINES
- ¡Ya empezaste otra vez Valentina!- gritaron en unísono
- saben que? Mejor cállense denme un fuerte abrazo de oso!!!!!!
Luego todos nos abrazamos agradecidos de lo ocurrido, nos contamos cosas ridículas para subirnos el animo, hasta que poco a poco sentimos que la mañana se iba tornando de un color gris con sabor a lluvia, y posteriormente nos dimos cuenta de que en el cielo se podía ver el rostro de una mujer que decía con una voz extraña: “Bienvenidos a la nueva era milenaria”.
Al contemplar el impactante momento, al bajar la cabeza a su respectiva posición vimos que el antiguo mundo que vivíamos cambio tan repentinamente que se nos había borrado de nuestras mentes, ahora estábamos en el futuro, los robots manejaban a los humanos, los autos se transformaron en pequeñas naves automáticas, ¡Hasta la propia mascota del hogar ya no existía! Si no que un robot de estatura pequeña tomaba el rol del animal, al ver la forma en que estábamos vestidos, nos dimos cuenta de que teníamos el poder especial de poder cambiar el mundo en que vivíamos, ahora tenemos un objetivo en común, cambiar el antiguo mundo y con este ahora renovado y limpio, seguir transformándolo en la NUEVA ERA MILENARIA”



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Comments

Genial, Buen Escrito, animo, eres buena escrbiendo.
2010-10-09 16:51:31