El Altar

CROM  - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 714 words

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Summary

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Trémulo, vacilante, sudoroso con la anticipación, con el pensamiento de lo que esta por venir. Con los sentidos ofuscados, imprecisos, inutiles para percibir lo que acontece a su alrededor. Fijo, paralizado, totalmente perdida la coordinación. Músculos inútiles, enroscados en su propia vulnerabilidad, aquella que ningún ejercicio y ninguna técnica puede fortalecer.


La frente se le perla con el sudor, los labios tiemblan sin proferir frase alguna, la respiración se entrecorta y se escapa... ve las cosas pasar como si estuviera fuera de su cuerpo, porque en ningún momento se percato como su ser era atado y arrastrado.

La mente se le perdió en algún recodo oscuro del camino que le llevo hasta este momento, el cual preferiria saltarselo en el tiempo, buscar esa fórmula mágica y elusiva que le permitiera sanar las heridas antes de recibirlas, bañarse en ese río estigia y beber sus aguas para volverse inmune a cualquier daño, destrozar al dragón y cubrirse con su sangre, cualquiera de las misticas e inmemoriables ideas que le brindaran ese escudo en el que el dolor se detuviera.


Los ojos se abren sin comprender totalmente, viendo pero no observando, dejando que ante sus iris desfilen tantos momentos de ceguera vidente, entre parpadeos recorre todas esas imágenes que lo atormentan, que en su momento eran bebidas con avidez y ansia por todo su ser, mientras forjaban una verdad que nunca lo fue, mientras construian un castillo de arena a la espera de la ola inesperada y traicionera que se llevara todo lo hecho sin dejar rastro alguno más que la memoria de lo que fue, el recuerdo del esfuerzo, la innegable realidad de lo efímero.


El pecho le arde, con un calor profundo y abrasador, con el fuego inextinguible del reproche, alimentado por las penas, avivado por las memorias quemantes de lo que nunca sabra si fue una realidad.

Las cadenas de las mentiras le sofocan con fuerzas invisibles, mientras trata de separar la verdad de la falso, si es que puede haber una separación entre esas dos corrientes encontradas que se han anidado en todo su cuerpo, tornando la sangre en polvo, dejando a su cerebro sin respiro, anhelando muy a su pesar el término de esta tortura autoinflingida.

Nadie le obligo a beber de esa copa, nadie forzo su mano, fue por propia voluntad que llevo el veneno hasta su boca, fue con esa desgraciada conciencia del que sabe que se expone pero aun asi lo hace, fue con ese valor suicida de quien espera que la batalla no deje cuerpos inertes a quienes se les olvida vivir.

Y asi es como vive los últimos momentos agónicos de esta historia que llega a su fin, mientras es llevado hasta ese fatal lugar, donde se convierte en un nuevo sacrificio humano, donde su corazón palpitante es arrancado, donde los desengaños abundan entre los restos de tanta victima mortal, donde la compasión fue desterrada, donde la justicia no es más que una burla cruel ante tanto clamor, donde los lamentos llegan muy tarde, donde no existe escapatoria, donde casi inevitablemente todos hemos de llegar en algún momento, donde algunos se convierten en visitantes constantes por su mismo afán de querer creer, de querer darle una oportunidad, de todavía confiar en ese sentimiento que a veces sabe a las mieles más dulces pero que en muchas ocasiones se convierte en el más amargo de los venenos... ese sentimiento que nos esclaviza, nos ciega, nos mueve, nos ilusiona, nos destroza, nos eleva y nos estrella, ese sentimiento que finalmente nos conduce al altar que nadie quiere visitar, eregido y bañado con tantas historias similares, con tantos relatos de grandezas y miserias, ese sentimiento que exige su pago, que clama por su cuota de sacrificios... ese sentimiento que siempre llamamos amor.

Cae la mano verduga que empuña la daga, afilada inescrupulosamente con engaños, mentiras, falsedad, y todas las promesas vacias, para que se abra paso entre la piel vulnerable, rompiendo músculos y huesos hasta alcanzar su objetivo, el cual toma y arranca con casi salvaje deleite, levantandolo ensangrentado y palpitante, listo para ser añadido a la cuenta de los sacrificios al amor, mientras la luz de los ojos de la víctima se apagan y su boca lanza un último suspiro... hasta que reencarne la ilusión y comienze nuevamente el camino hacia el altar...

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Comments

uff........ que descripcion! Me encanto......... te felicito
2010-05-10 02:51:44
uff........ que descripcion! Me encanto......... te felicito
2010-05-10 02:52:00
uff........ que descripcion! Me encanto......... te felicito
2010-05-10 02:52:08