Celeste (o la ilusión en colectivo)

peregrino  - ROMANCE - 1111 words

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Summary

Una mirada te transportará a recuerdos y afectos del pasado...

Una mirada te transportará a recuerdos y afectos del pasado...

Quien haya sentido alguna vez esa sensación de haber vivido alguna circunstancia anteriormente podrá comprender más acabadamente lo que les voy a contar. ¿Qué es lo que nos conecta con ellas? Realmente no lo sé, a veces son aromas, otras son sonidos… En este caso fue un color, el celeste profundo… Como describirlo: ese celeste que, sin dejar de serlo, casi tiende a ser azul. O ese azul que casi tiende a ser celeste. Imposible de describirlo exactamente. Como el que reflejan algunas paredes de los glaciares. Digamos que un celeste muy especial, quizá por ello la habrían bautizado así: por el color de sus ojos… Sucedió en el aeropuerto de Barajas, un cruce de miradas…, las mismas miradas…, los mismos ojos. Distintas circunstancias, muchos años después se restablecía una conexión que a; en forma casi mágica, me permitía ver a través de sus pupilas…
Aquello fue por los años 70´. Por entonces el pantalón largo era signo de adultez, la moda imponía los del tipo Oxford, cintura pequeña, botamangas anchas.
Era la época de la vieja escuela secundaria todavía en la que todavía no compartíamos el aula con el otro sexo: los varones por la mañana y las mujeres por la tarde, o al revés. Imagínense la revolución hormonal de la adolescencia…!!!
Nos empeñábamos en ir a cuanto asalto se pudiera. Entiéndase por “asalto” a los tradicionales bailes; reuniones organizadas en clubes de barrio o circunstancialmente en alguna casa. O la conocida salida de “acompañante” de alguien que habiendo formado pareja, le hiciera “pata” al otro u otra.
También existían otras situaciones que podían ser aprovechadas casualmente. Una de ellas era el transporte en colectivo hacia y desde el colegio. Por entonces viajábamos agolpados en el único micro que nos permitiría llegar a horario al colegio o volver rápido a casa. Eran veinticinco a treinta minutos; lo suficiente para ver a las chicas de otros colegios. Claro, la idea era mirar, intercambiar una sonrisa o descubrir si uno era observado...
Estaba en esas prácticas de adolescente, hasta que un día mi búsqueda se encontró con dos profundos ojos azules que me miraban fijamente, ¡y que se atrevían a mantener la mirada aunque la continuara observando!....
Este juego se prolongó no sé por cuantos viajes, lo que sí jamás olvidaré era el deseo que tenía de encontrarla para comprobar que la situación se repetía.
Había ideado una enorme cantidad de planes para lograr hablarle. ¡No podía aceptar que me mirara de esa manera, desafiante, insistente! Tenía que hacerle saber que me gustaba y que era capaz de responder al desafío que me imponía su mirada…
Además, me había impactado: era una preciosa rubiecita de cabello ondulado, tez blanca a la que al sonreí le brotaban dos hermosos hoyuelos sobre sus mejillas y con esos ojos color mar que nunca iba a olvidar. ¡Ah, y lo más importante… Era un poquito más alta que yo! pero apenas un poquito nomás.
Fueron largas noches de insomnio donde reviví imaginariamente una y mil veces como haría para seguirla. No dejaba de pensar recreando las más insólitas situaciones que me permitieran lograr mi deseo. Los planes fueron muchos, ya no recuerdo cuántos. La realidad fue una sola.
Un día decidí continuar el viaje y seguirla, porque ella bajaba después que yo, no sabía exactamente dónde.
Procuraba mirarla disimuladamente y percibí que no me respondía como siempre. Trataba de esquivar mi mirada (no se explicaría por qué seguía su viaje o ya se lo imaginaba, nunca se lo pregunté).
Bajé detrás de ella y luego de algunos pasos me puse a su lado y le pregunté si le podía decir algo. Se detuvo, me miró dulcemente y respondió que sí. Entonces, luego de respirar profundamente, le dije que me había llamado la atención la forma en que me miraba y que......., y se sonrió levemente y respondió:
-Es que ... tu perfil..., es tan parecido al de Paul Mc Cartney....y bueno...
La respuesta me desarmó. Enormes silencios y titubeos y... ya estábamos en la puerta del colegio. - ¿Cómo te llamas? - Celeste, respondió.
Volví a inspirar profundamente, no sabía porque me faltaba el aire, -Mi nombre es Martín, le dije y tímidamente me atreví a esbozar un tembloroso: ¿nos vemos mañana?
Claro, para empezar no era nada auspicioso. No me sugirió que le gustara, no sabía si tenía novio; pero ya había logrado hablar con ella y ahora, aparte de mirarnos durante el viaje, podríamos conversar. Me habían impresionado esa expresión tan dulce y la calidez y paz que transmitía. Me estaba enamorando y lo seguiría haciendo cada vez más a través de las charlas que siguieron.
Las noches eran interminables. Todas las mañanas ansiaba volver a encontrarla para continuar una charla que no se interrumpía nunca porque, imaginariamente, conversaba con ella todo el día. No era simple. Había que luchar para trasladarse en medio de tanta gente y poder lograr un lugar a su lado para poder preguntarle cómo era su familia (me dijo donde vivía), cómo le iba en sus estudios y ¡La pregunta del millón!: si tenía novio (me confirmó que no lo tenía).
Claro, el ámbito no era el más adecuado, además; el tiempo pasaba…No podía seguir así. La próxima semana terminaban las clases y no toleraría no verla durante el verano.
Decidí repetir el operativo una vez más: seguí el viaje. Pero esta vez conversábamos y..., me preguntó por qué no había bajado en el colegio y le respondí que quería decirle algo..., y noté en su sonrisa un dejo de tristeza...
Bajamos, caminamos unos pasos y nos detuvimos. Le dije lo que ella estaba esperando escuchar y recibí una respuesta que jamás hubiera querido oír y que, no dudo, me confió porque de esta forma justificaba su frustración:
-Martín: Mi hermano estaba en la lista de “buscados”. Mi papá a través de sus conexiones (era un importante directivo de una multinacional), consiguió que lo “sepultaran”. Hicieron un entierro ficticio mientras salía de viaje para España. La semana que viene nos vamos con toda la familia. No podemos estar más en este país...., los riesgos son grandes... Me dio un beso... Fue una despedida... Un final sin inicio, un terrible sabor amargo y una desesperanza. Celeste y una ilusión en colectivo. Nunca más dos hermosos y enormes ojos azules para mirarme..., hasta este momento…




Peregrino

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Comments

Es un muy bonito cuento Me gustó mucho ^-^ Sigue así
2010-05-03 18:06:30
Es un muy bonito cuento Me gustó mucho ^-^ Sigue así
2010-05-03 18:06:42
me enamore de este cuento, es realmente hermoso, mucha gente habra pasado por momentos asi... matan las descripciones, lo hacen muy real! besos!
2010-07-18 18:25:11
Por qué no lo leí antes????....un texto sumamente rico...por un lado todas las descripciones y el juego con las palabras , por el otro enmarcado sutilmente en un tiempo histórico relevante. Muy muy bueno, Pelegrino...recordé las epocas de adolescente, con las hormonas como locas pero también con ese pudor que quitaba el sueño ja jaaa.. Es un placer leerte, escritor. Un abrazo
2010-08-08 16:10:42