La memoria...los recuerdos...y la inocencia.

Ilia  - FANTASY - 1713 words

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La mente humana, la que afortunadamente tenemos cada uno de nosotros nunca me dejara de sorprender. Esta capacidad que nos permite crear pensamientos, tener la percepción, sentir las emociones, poseer el don de la imaginación, y tener, quizás lo más hermoso y sorprendente, que es la memoria.
Memoria que nos da la posibilidad de recordar momentos y sucesos, sentir la misma emoción que en aquel momento que revivimos y hasta recordar olores y aromas. Es asombroso realmente.
Y me puse a penar sobre esto, porque de repente, se me vinieron a la mente imágenes y recuerdos de algo que paso en el año 1995. O sea, 15 años atrás, o algo así como 5470 y pico de días. Y lo recuerdo perfectamente bien, por mas que en estos 15 años no me acorde casi nunca de aquello.
Año 1995, unos años después del desmembramiento de la Unión Soviética, decidimos mudarnos de Alma-Ata (ahora ex-capital de un país pequeño llamado Kazajstán, un país más asiático que ruso)
En Alma-Ata vivíamos en una casa grande de 2 pisos, con un terreno donde teníamos plantadas manzanas, duraznos, ciruelas, frambuesas, frutillas y que se yo cuantas cosas mas…
A mi mama le encantaba mantener el jardín impecable y el clima asiático permitía hacerlo a gusto y piachere. La ayudábamos cosechar las frutas, pintar los árboles para que no los coman los bichos, regar con la manguera las plantas….Hasta teníamos una mini granja con gallinas y una cabra))
Mi casa era la casa de todos mis amigos que venían a festejar los cumpleaños y en el verano a la pelopincho que armaba mi viejo en el jardín, y era la única que había en toda la calle. O a jugar a la “Dandy” o “Family” con su Mario BROS que nos trajeron unos amigos de mi padre de afuera… Y si, los años 90’ en URSS…ni Coca cola conocíamos)))
Sin embargo éramos inocentes y muy felices con mi hermanito, ahora que veo las fotos se me infla el pecho de la emoción.
No conocíamos otra realidad, vivimos en esa burbuja del afecto, amor y prosperidad.

Yo iba al mismo colegio desde el 1r grado hasta el 6to, era estudiante aplicado y me conocían y querían todos, en el colegio y en el barrio. Desde los 5 años y durante los próximos 7 hice acrobacia, 3 y hasta 4 veces por semana, 3 horas cada clase…Que esfuerzo de mi madre llevarme y esperarme dormida en un banco en el gimnasio y recibirme con un vaso de gaseosa a la salida...Pero valió la pena, salí un acróbata bastante bueno y hasta gane alguna que otra competición importante. La alegría que compartimos y el orgullo que vi en sus ojos fueron la recompensa por el esfuerzo. Eran victorias de los 2, y solo nosotros lo sabíamos.
Iba a hablar sobre el año 1995 y me fui a los finales de 80’-principios de 90’, esto es el poder de la memoria. Solo tenes que indicarle el camino….y te lleva sola a un viaje hermoso por tu propia vida. Es fantástico!
Kazajstán hoy tiene su propio idioma y todo el mundo se maneja hablándolo, aunque hay mucha gente que sigue con el ruso. Pero en aquel entonces los primeros gobiernos "nativos" al separarse del vecino gigante, empezaron a promover su cultura, su idioma y sus costumbres, asiáticas como ya dije. Hasta en el colegio empezaron a enseñar en kazajo. Vendimos la casa y el negocio familiar y nos volvimos a mi ciudad natal.

De una vida feliz y tranquila nos trasladamos a Barnaul, una ciudad siberiana, de inviernos largos y fríos, ciudad con gente más fría y menos “humana” por decirlo de alguna manera. Quiero decir, no se puede comparar un pueblo asiático, que vive en un lugar hermoso y calido, que no vivió ninguna guerra ni desastres, salvo terremotos, con otro, el de Siberia, que vive en condiciones climáticas no aptas para vida normal, con temperaturas que llegan en invierno a -40 C. Una población en la que el 70% de padres, abuelos o algunos otros parientes de sus habitantes eran presos enviados a poblar aquella región inhóspita de Rusia o veteranos de guerra contra los nazis, como lo era mi abuelo por ejemplo. No eran malas personas ni lo son ojo, el alma de un ruso es enorme y abierto, pero es muy distinto el trato entre los desconocidos, es más distante, mas de reojo, de cuidar su espalda. Pero no vamos a ahondar en esta cuestión, ya que es todo un tema larguísimo de investigar y discutir. La idea era mostrar un poco la abismal diferencia entre una realidad en la que viví y esta otra con la que me encontré al llegar a Siberia.
En esta ciudad yo nací y viví hasta los 4 años y me acuerdo algunas cosas de estos primeros 4 años de mi vida… Por ejemplo, a mi mama llevándome en trineos!! a jardín de infantes en invierno…con cualquier cantidad de nieve en la calle…o a ella misma yendo a buscar carbón a un deposito afuera de la casa…y cuando volvía yo ya estaba mas negro que un africano por meterme a jugar con el carbón y cenizas del hogar)))))))
Y esta vez, cuando volvimos a Barnaul, lo primero que hice fue ir a esta casa que tenia el hogar y donde viví hasta los 4 años y ver si había cambiado algo, si me acordaba de ella, de la ubicación de las cosas…de todo! Que sensación tan rara volver a lugares importantes para uno después de un tiempo, no? Seguramente a todos nos ha pasado…

Ah si, año 1995. Mi padre estaba construyendo la nueva casa y como faltaba bastante para terminarla, nos quedamos a vivir en el departamento de mi abuela materna.
La abuela vivía en un barrio alejado del centro, en la periferia de la ciudad podríamos decir, algo así como Lugano...o por ahí. Un barrio que se origino gracias a los presos, los que al salir de la prisión, recibían una vivienda en barracones de 2 pisos construidos en la época de Stalin....imagínense!
A medida que pasaba el tiempo, el barrio se pobló y se "modernizo" con los edificios altos, sin perder su esencia ni dejar de ser un barrio periférico. Estaba cerca del límite de la ciudad que es el río Ob, rodeado de ferrocarriles, fábricas viejas y terrenos abandonados e intransitables. El edificio de mi abuela era de 5 pisos y nosotros vivimos en un departamento grande de 3 ambientes en un 2do piso. Desde la ventana de mi cuarto veía esos “barracones” rosas!? de 2 pisos, primero era el asombro, después esta ventana fue la fuente de miles de emociones, pero sobre esto hablaremos mas adelante.
Todo este cambio repercutió fuerte en mí. Hoy lo se y lo entiendo. Fue como empezar de cero, acostumbrarse de nuevo al clima, a la gente, a la nueva vida. Me anote en uno de los 2 colegios que había en el barrio, con todo desconocido, con compañeros y profesores que no me conocían y la tuve que luchar para defender mi lugar y ganarme el respeto y confianza de todos. Me hice amigos y empecé a compartir con ellos las aventuras propias de mi nuevo barrio. Escalábamos árboles, jugábamos saltando y corriendo por los techos de las cocheras, nos metíamos en cada lugar…robábamos frutas en una despensa enorme que había cerca, jugábamos al futbol hasta discutir y , porque no, agarrarse hasta a las trompadas…Mas adelante empezaron las salidas con las vecinas lindas…las tardes en algún parquecito de algún jardín de infantes. Esos jardines tenían como unas casitas para nenes, donde nos escondíamos una vez que se iban todos los niños…creo que en una casita de estas fue cuando probé el primer cigarrillo de mi vida. Los fuimos a comprar con un amigo a escondidas, mirando para que no nos cruce algún vecino… me acuerdo que compramos unos cigarrillos que venían de todos los colores…y que no me gusto nada aquel primer pucho…y que compraba chicles de a montones para que no se me sienta el olor)) Sin embargo caí igual…maldito pucho.
En fin…empezó otra etapa de mi vida en aquel barrio…Si bien fue tan solo un año y pocos meses que vivimos allá, lo que significo para mi fue importante.
Hable antes sobre el barracon rosa que veía desde la ventana de mi cuarto…Resulta, que en el colegio conocí a una chica que se llamaba Yana (no me acuerdo el apellido y sigo tratando de conseguirlo para poder saber que hay de su vida…simplemente por curioso)
Nos conocimos en el colegio, nos regalamos unas miradas durante un tiempo y resulto ser mi vecina y vivía en aquel barracon rosa, en el 2do piso. Creo que si tengo que elegir mi primer amor hacia una mujer, debe ser ella la elegida. Desde ya que no sabía nada de nada, ni comprendía todo lo que el amor pude significar. Era algo mucho más simple, más puro e inocente… Nos mirábamos desde las ventanas cuando nuestros padres nos obligaban a volver a casa. Nos escribíamos cartas, a escondidas…hasta les poníamos el perfume!))) y las mandábamos por algún amigo en el colegio. Nos quedábamos tardes eternas de invierno, con 25 grados bajo cero en un banco entre su edificio y el mío…no importaba nada de nada…hasta que se escuchaba el grito de su mama, o de mi abuela diciendo que ya era hora volver a casa… Y hubo peleas y discusiones y reconciliaciones y todo… En realidad este recuerdo de Yana fue el puntapié para todo el resto. Primero me acorde de ella, de las cartas, del barrio de mis amigos…el resto apareció solo. Ya pasaron 15 años y todos y cada uno ha hecho su vida. Pero la memoria es lo que inmortaliza todo aquello que alguna vez vivimos….ojala la tenga siempre. Para poder seguir escribiendo esta historia y en algun tiempo volver a leera, volver a sonreir y disfrutar.

Una pena que uno no puede recuperar aquella inocencia, aquella pureza de espíritu que todos los niños llevan dentro suyo hasta un cierto momento de sus vidas. No se puede recuperar, pero si se puede cuidar y cultivarla, porque a todos algo nos queda. El día que sienta que no tengo más ni una gota de esta inocencia ni pureza…seguramente será el día en el que se acabara mi vida.

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