Adiós eterno
Arenea - ROMANCE - 432 words
- 243
- 6
- 0
- 1
Summary
The author hasn't published a summary of this work.
Nunca me detuve a pensar como sería si él me dejara, en realidad para mi, simplemente esa opción era imposible, no existía. Hasta que sucedió, entonces comenzó mi declive. Las pesadillas se apoderaron de mí, de mis sueños, de mis pocos e insulsos momentos de paz.
¿Dónde estabas entonces?, en ningún lado, nunca me imagine que podrías dejarme, pero así lo hiciste, cuando más te necesite, cuando más grite tu nombre, tú no miraste atrás, me abandonaste, después de haberme encontrado sin vida en tú camino, me devolviste al agujero, todo el dolor me llegó de golpe, un dolor tan agudo e inexplicable, que por primera vez en mucho tiempo sentí que no pertenecía a este mundo, me dejaste hueca por dentro, te llevaste mi alma, mi todo, mi esencia. Las noches se transformaron en una tortura en carne viva, sobrevivía entre la gente durante el día porque me hundía en el trabajo, absorbida por el embeleso, como quién se encuentra en una fantasía, sólo que esta fantasía es mi muerte. El crepúsculo dejo de representar esperanza, se convirtió en la representación de mi dolor, la noche representaba oscuridad, abismo, las lágrimas, inevitables, lloro hasta sumirme en el mismo sopor que ha venido a sustituir mis sueños. Cada pedazo de la realidad me recuerda que estuviste aquí, me demuestra que existes, que me dejaste, sin enseñarme a olvidar, entonces me doy cuenta que no soy fuerte, al menos no lo suficiente como para deshacerme de tus recuerdos, de tu olor, de tu voz, aquella que aun retumba en mi cabeza, que me guía si lo necesito, pero no estás, la verdad me duele, te fuiste sin preocuparte por mi, por enseñarme a olvidar tus besos, tus frases de amor, nuestro futuro, juntos somos más fuertes, me repetías en cada crisis, nunca te dejare caer, nunca te volveré ha hacer daño con mis mentiras, pero no cumpliste, me heriste una vez más al abandonarme sin remordimientos, diciendo me alegro de que ahora tengas tu vida, me alegro que me hayas olvidado, pero no nunca te olvidaré, porque necesito una razón para seguir, que idiota fuiste al irte, sin saber que tú justificabas gran parte de mi existencia, mi respiración, mi caminar, mi motivación, tu eras la respuesta a mi encrucijada, tú eras todo en mi vida, pero me diste la espalda cuando más lo necesite, y por alguna razón sigo sintiéndome profundamente apegada a tu presencia, ahora no soy más que un ente que vive sin un sueño, que no tiene nada que perder, teniéndolo todo, estoy sola, me siento sola.

1





