Crecimiento

Delirium Tremens  - HISTORY - 963 words

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Summary

Un cuento acerca del crecimiento de una niña a hoy.

Un cuento acerca del crecimiento de una niña a hoy.

Me gustaba mientras llovía cuando estaba en casa. De niña solía jugar con tal lluvia que caía sobre mi rostro, solo quedándome con los ojos cerrados, los brazos extendidos y la cara hacia el cielo, las gotas de lluvía caían grandes y fuertes sobre mí, eran relajantes. En esos momentos creía poder meditar, pensar en el futuro (qué mayor preocupación puede tener un niño si no es el futuro) creía que a la edad que tengo ahora iba a ser una gran astrónoma, que iba a estudiar todos los confines del universo, encontrando las grandes maravillas que el cielo esconde.

Aunque mi realismo natural súmado de mi imaginación infantil me indicaba que era imposible para mí como mujer de sociedad media baja, además latinoamericana, llegar a siquiera pensar que podía ser astronauta, creía que podía ir al espacio como si fuera una película, podía experimentar la Luna (sí, mi luna, siempre mi luna) en una experiencia de cine 3D, entonces solo pensaba en esos momentos como iba a ser, cuando gracias a astronautas gringos, que simplemente llevaran una cámara, yo podría estudiar esos terrenos, y entonces me divisaba, como si fuera un juego, obviamente yo dirigía, simplemente les decía por donde ir y que muestras tomar, y quería que solo fuera así, mi juego, mi trabajo sería un juego.

Honestamente siempre creí que el trabajo de los adultos era incomprensible, a esa, creía que a medida que fuera creciendo, iba ganando ese conocimiento extraño y extenso para entender que demonios era lo que hacían los adultos, como si la oficina fuera ese lugar misterioso e incomprensible donde hacían cosas extrañas, cosas con dinero que iban mucho más allá de solo sumar y restar. Se imaginarán cual es mi decepción, en realidad crecemos, sin embargo ¡no es que sea la gran cosa! soy una de las pocas personas que nunca sintieron que crecieron, no es que me considere una niñita, ni que quiera ser joven para siempre, sin embargo no puedo pensar en un real cambio, nunca he dejado de pensar como una niña, o bueno, como la niña que fui.

Supongo, no fui una niña como todas, nunca fui vanidosa, (no lo soy, no lo seré), nunca jugué a la comidita, o a barrer, no me gustaba salir a jugar con mis vecinos, prefería quedarme en casa y dibujar y dibujar y dibujar.... ¿qué dibujaba? dibujaba historias de hadas, a las diosas del olimpo, quería ser como Artemisa, la diosa de la Luna y diosa de la caza, era la diosa individualista, fuerte y temerosa, la diosa que nunca necesitó a un hombre a su lado, que se valía por sí misma, la hermana de Apolo, la diosa virgen (sí, supuestamente virgen, hoy supe que tubo un romance con Ares).

Sí, jugaba con muñecas, barbies de hecho, sin embargo estas damas tenían tantas personalidades, varias eran malvadas, mentirosas, mi villana (que solo participó en algunas de mis historias) se llamaba Pilar, la mujer más hermosa (bueno muñeca) siempre fue la mejor amiga de mi protagonista, Sandra, sí, era bonita, sin embargo tenía demasiados conflictos, bebía demasiado, lloraba demasiado, no vestía bien y en ocaciones sufría de demencia, sin embargo estaba enamorada (sí, sí, como todas las historias de niñas, alguna historia de amor debía haber) de mi único Ken, el único que mis padres me regalaron, de hecho no recuerdo un nombre específico, sin embargo este Ken amaba sobretodo a Pilar, la amaba profundamente, sin embargo Sandra era quien lo amaba más a él, Ken nunca amaría a Sandra, pues ella estaba loca, no era tan bonita y tenía muchos problemas, él iba por lo seguro, Pilar tenía dinero, era hermosísima, seguro si tenían hijos iban a ser muy hermosos, además era inteligente, perfecta, esta era mi barbie nueva, tan perfecta, las uñas prolijas y el labial pintado sin ningun error en sus líneas, en cambio Sandra, mi barbie antigua ya no tenía labial, sin embargo mantenía una sonrisa amplísima, como si nada la afectara. Sandra era humilde y sencilla, Pilar era vanidosa, solo quería dinero y éxito y haría por dinero lo que fuera (como en cualquier novela)

Como decía no creo ser una niña como todas, sin embargo soy una mujer como muchas, recordando además que me afectaran desde hace tanto tiempo estos dilemas de la belleza, yo recuerdo que pensaba ¡cómo los hombres prefieren a las mujeres que dicen odiar! dicen que detestan a las mujeres caprichosas e interesadas, y siempre caen en ellas, pero nunca se dan cuenta, que la loca, la diferente, la excluida, la temeraria tiene todas las cualidades humanas que buscan y creen, son imposibles encontrar en una mujer. Lo primordial es que sean bonitas, sobre todas las cosas, distinto a que la visión de belleza sea diferente para todos. Ahora encuentran a una mujer que les guste, ¿de qué depende que sigan con ella? "no sé" ¿será?, quien mantiene una relación, la mujer, inclusive cuando no hay relación, sino solo un hombre enamorado detrás, la mujer esta ahí, todo el trabajo cae en los hombros de la mujer; ella decide si empezar la relación, la primera vez que van a tener relaciones, cuando visitar a los padres, donde salir, cuando, como, por qué. Que le quitó la chispa a la relación (dicen los hombres), no llegó a satisfacerme, no era lo suficientemente inteligente, me acosaba... ¿culpable y responsable?

Bueno, siempre tube muchos rencores y una memoria de acero, aunque distraída, muy distraída, pues siempre fui demasiado introspectiva, y aún mi mundo interior está ahí para sacarme de aprietos y muchas de mis conclusiones de la vida, se me presentan así, cuando estoy con los ojos cerrados, los brazos extendidos, y la cara al cielo, mientras llueve, mi existencia muchas veces depende de una tarde de lluvia.

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