Prólogo de Nuestra Historia
CROM - ROMANCE - 1051 words
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Summary
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Su vida no había sido nada fácil, talvés su forma de ser le había brindado siempre problemas, talvés su forma de abrirse lo dejaba demasiado expuesto, lo cierto es que había pasado por mucho y se encontraba en un momento difícil emocionalmente.
Lo habian catalogado como un solitario, aún en medio de la gente él siempre permanecia solo, apartado, reservado para si mismo, concentrado en sus propias cosas, viviendo en medio del mundo pero aislado de todo al mismo tiempo.
El peso de sus años de igual manera lo separaba de los demás, sin tener un lugar definido, sin poderse acoplar a ningún grupo realmente. Las personas de su edad se encontraban en otra frecuencia emocional, mientras que para la gente menor no era más que un viejo nocturno.
Ella tenía juventud, entusiasmo, alegría y belleza, bastaba verla para darse cuenta de toda su energía, observarla pasar era darse cuenta del entusiasmo y la sed de emociones que llenaban su ser. Siempre solicitada, siempre jovial, siempre disfrutando los placeres de la noche y rodeada de gente.
Se veía mayor que sus cortos años, se veía más mujer de lo que a su edad debería, una mezcla de jovencita y mujer que era dificil de ignorar. Por momentos seria y callada, por momentos bulliciosa y vibrante.
Sus grupos de diversión variaban, pero ella mantenía esa constante de saber disfrutar la vida muchas veces llegando a los excesos, pero siempre tratando de sacar lo máximo de cada noche.
El la miraba de lejos, desde una noche en medio de su anonimato la había visto y llamo su atención, luego la observo una tarde de casualidad en la cual el destino decidio colocarlo en el sitio exacto a la hora precisa para poder verla.
Jamás tuvo el valor de hablarle, simplemente se conformaba con apreciarla a la distancia, simplemente optaba por hacerle un pequeño saludo inclinando su cabeza para no incomodarla o talvés para evitarse a si mismo la posibilidad del rechazo.
Asi paso un tiempo, con ella disfrutando su vida y el concentrandose en su trabajo.
Tuvo un par de tímidos acercamientos, siempre disimulados, siempre sutiles... Inclusive llego a sostener su cabeza aprovechando el momento adecuado, cuando aún y sin ser su cumpleaños busco la forma de celebrarselo para acercarse a ella.
Ella le saludaba e incluso se mostraba amable con él, pero él siempre penso que era eso precisamente gestos de amabilidad y cortesía. Nunca vió nada más en ellos, porque se había prometido a si mismo evitar las ilusiones mientras día a día tomaba pastillas para evitar los sueños.
Cuando una noche ella le pidio que bailaran, él realmente no podía creerlo, él penso que la amabilidad de ella era tan grande que estaba dispuesta a regalarle un par de minutos de su compañía para que él tuviera un poco de diversión.
Y a pesar de que quiso decir que si, fue más grande su timidez y su temor, por más que trato de ganar fuerzas para aceptar la amable invitación, no encontró el valor para llegar hasta ella y aceptar su oferta... Simplemente se conformaba con verla, mientras ella disfrutaba la noche, mientras otros gozaban de su compañía, mientras el baile que él tanto quería se daba ante sus ojos, pero sin ser él participante. Observandola, admirandola, deseando tener el valor de llegar hasta ella y poder bailar, pero siendo dominado y paralizado por sus propios temores. Hasta que terminó la noche y él penso su oportunidad perdida.
Y asi fueron pasando más días, de trabajo, de encierro, de soledad en público para él, mientras ella vivia intensamente sus días, con el entusiasmo de su juventud, con la alegría de su ser, con la emoción de saberse joven y bella.
Y el tiempo siguio pasando, hasta que se llegó el día, cuando el lugar de su encuentro celebraba su última noche, que por fin él tomo un poco de valor y al verla aparecer, después de dudar unos momentos, decidió que al menos por esa noche iba a corresponder a su amabilidad e iba por lo menos a disfrutar de su charla un momento.
Tomando un valor que hasta el momento no había encontrado, se acerco a ella entre su grupo de amigos y la saludo, de forma torpe y un tanto temerosa busco en su garganta las palabras para saludarla y decirle que deseaba ese baile prometido y que nunca había llegado.
Los saludos y la pequeña plática se dieron y él aprovecho para decirle temerosamente que ahora si pensaba tomar su oferta del baile pendiente. Entre sonrisas y bromas, quedo pactado el baile y mientras ella se quedo con sus amigos él se retiro entusiasmado a sus labores de la noche.
Era tanta la gente y tanto lo que había que hacerse, que el tiempo se fue consumiendo y la noche avanzando, él entró a buscarla con la idea fija de por fin bailar con ella, pero al verla departiendo amenamente con sus amistades se intimidó de hacerlo. Quién era él para interrumpir su alegría? Mejor disimulo el momento plasmandola en fotografías y asegurando que pronto regresaría para el baile prometido.
Y asi paso la noche, cuando él por fin tuvo el valor necesario, entro a buscarla pero no la encontró en el mar de gente, el evento en su apogeo y él perdido buscándola sin éxito.
Cuando la vió salir, cansada y agitada, con la celebración dibujada en el rostro, supo que había perdido su posiblemente última oportunidad. Se acercó a ella y recibió la noticia de que ya se retiraba.
Pero si había perdido la oportunidad de bailar con ella, no perdería la oportunidad de recordarla y le pidió que se tomara una fotografía con él como un recuerdo de una noche que él no deseaba que terminara.
Cuando ella accedió y hablaron, nuevamente el destino le dió una oportunidad, en la forma de las promesas de una camiseta y un tatuaje, intercambiaron números telefónicos y se dijeron adiós.
El la observo alejarse y subirse al vehículo pensando que no la volvería a ver más que en las fotos recién tomadas como eternos testimonios de su falta de valor.
Cuando poco después recibió un mensaje de ella, no podía creerlo, su rostro dibujo una sonrisa enorme, y una noche que penso perdida y oscura, brillo nuevamente con un corto mensaje, con unas pocas palabras, con una ilusión que sin saberlo él mismo ya estaba naciendo en su pecho...

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