Diez hojas

gviniegra  - CLASSIC FICTION - 1624 words

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Summary

Este cuento solo cuenta la historia de un cuento

Este cuento solo cuenta la historia de un cuento

El escritor principiante despertó aquella mañana, iluminado por una súbita inspiración. Desayunó frugal, se acercó a su notebook y comenzó a mover sus dedos sin control, suprimiendo cualquier intención de constatar el significado de cada párrafo u oración una vez plasmado. Escribió y escribió durante tres horas, subyugado por un goce pocas veces vivenciado, que lo transportaba a una historia de doncellas y príncipes, de traiciones, amores imposibles y venganzas, de honores y cobardías. Cerca del mediodía su estómago le dio una impostergable señal de vacío. Imprimió el texto, lo acomodó al lado derecho del teclado y fue a su cocina por un bocado, algo pequeño, que ayude a engañar el hambre por un rato, pues no quería desaprovechar ni un segundo aquella entusiasta oportunidad inspiradora. Mientras caminaba hacia la heladera se sentía realmente pleno y satisfecho de su creación aún sin tener en claro de que se trataba, pues, como dije, no podía recordar casi nada de lo escrito, salvo apenas su estado de elevación al escribir. Lo tranquilizaba pensar, sin embargo, que de aquellas alturas nunca podría surgir un producto defectuoso o de escaso valor. De regreso a su escritorio, le surgió un dilema: ¿Continuar escribiendo o releer lo ya escrito? Optó por releer: de poco serviría continuar escribiendo cuando nada recordaba el tema en cuestión. Hizo a un lado las hojas impresas y se concentró en el texto electrónico. Antes de terminar el primer renglón ya encontró el primer error y lo subsanó. Al finalizar el primer párrafo se había topado con más de quince y terminando la primera hoja, las faltas eran tantas que decidió desechar todo el trabajo de cuajo. “Esta porquería no le puede interesar a nadie” Pensó. En un santiamén, la realidad lo había bajado de un hondazo. Tomó las hojas impresas, diez hojas, las abolló entre sí formando una casi perfecta pelota de papel y la arrojó a la vereda. Iba a hacerlo en el cesto de basura, pero una leve brisa ingresó por la ventana justo en ese instante y le hizo cambiar de opinión. Luego, abatido, se dirigió a su habitación deseando descansar, intentando de alguna forma alcanzar un estado de inspiración menos ficticia o al menos, de cierta persistencia. Mientras él se acostaba y el sueño lo comenzaba a invadir, la pelota de papel comenzó a rodar impulsada por el viento otoñal, en dirección a la esquina, donde una boca de lluvia absorbía indistintamente el agua y cualquier otro elemento que por su superficie osara transitar. Cuando la pelota estaba a punto de caer de la vereda y perderse en la oscura abertura, justo una fracción antes que su destino de desintegración se tornara irreversible, la rueda de un auto se interpuso entre el hueco y ella. Ese vehículo se instalaría allí al menos por un par de horas y su conductora, bella dama ella, al descender se percató inmediatamente del extraño objeto esférico. Al principio pensó en patearlo, sacárselo de encima, pero por alguna razón inexplicable decidió tomarlo. Era una bola demasiado perfecta como para no prestarle al menos una mínima atención. Luego de analizarla un momento, encontró la esquina delimitadora de una hoja y la fue separando cuidadosamente. Subió nuevamente al auto y acomodó todas las carillas de mil arrugas según el orden estipulado en su margen inferior derecho. Todas se encontraban escritas en ambos lados. Tomó luego la primera página, comenzó a leer y en un instante se vio tan sumida en ese mundo de doncellas y príncipes, de traiciones, amores imposibles y venganzas, de honores y cobardías que pronto olvidó su pertenencia a este mundo, el real. A tal punto olvidó su realidad que en cada célula de su organismo sentía la pasión y el sufrimiento de la protagonista, en quien ella había decidido encarnar. Cuando llegó a la página diez, carilla veinte y constató el abrupto final de la historia, que no era un final, ya que permanecían aún todas las incógnitas abiertas y la trama se mantenía en su esplendor, el impacto fue tan fuerte que sintió como si alguien le hubiera pegado un hondazo en pleno vuelo. Debía saber, investigar cómo continuaba esa historia, debía encontrar a su autor y solicitarle, suplicarle que le muestre el desenlace. Sin saber muy bien lo que hacía, comenzó a tocar puerta por puerta preguntando si por casualidad no habían tirado una pelota de papeles, porque ella la había encontrado y necesitaba desesperadamente conocer el final de la historia allí encerrada. La gente apenas la atendía y en su mayoría no le daba mayor importancia, a pesar de sus sinceras intenciones, notable belleza y educados modales. Cuando tocó el timbre de la casa del escritor principiante, este se encontraba dormido. La dama insistió, tocó tres, cuatro veces, pero nada, él no logró a despertarse. Ella continuó con las otras casas de la cuadra y al final… desistió. “Nunca podré saber el final de la historia en la que yo fui protagonista” pensó. Pero ese mismo pensamiento la llevó inmediatamente a otro… “Si fui protagonista hasta ahora, pues bien podría continuar yo con la historia, que a partir de ahora será mía”. Pero ella no era escritora, no sabría como… De todas formas, decidió intentar. Llegó a su casa, encendió su pc, y comenzó a escribir. Instantes después, su conciencia se nubló por completo e ingresó en ese estado etéreo, enajenado, en donde solo existen los dedos y el impulso de escribir, sin siquiera saber de qué se trata lo que se plasma. “Ya me enteraré”, llegó a pensar en un interruptus momento de realismo. Tres horas más tardes su estómago le envió una incuestionable señal de vacío. “Comeré algo y luego continúo” se dijo a sí misma. Pero cuando regresó ya no era la misma. Imprimió las hojas escritas y las comenzó a leer. Sintió pena de sí misma. Ya no se vio sumida en un mundo de fantasía ni nada que se le parezca. La continuación por ella narrada le pareció trivial y aburrida. “No sé por qué me embarqué en esto sin tener la mínima noción de escritura” Pensó. “Perdí el tiempo”. Unió las páginas recién impresas con las arrugadas en adecuada correlación, las colocó en una bolsa y las dejó apiladas en la repisa de su escritorio. El blanco pilón se mantuvo allí largo tiempo esperando algún milagro, algún impulsoaka, externo dado su imposibilidad de generarlo por su estado inerte, que le permita sumergir del anonimato. Cinco años se estancaron las hojas deseando ese milagro que no sucedió, como habitualmente sucede con muchos milagros, no con todos, hasta que la bella dama debió mudarse. Fue allí recién cuando tomó nuevamente aquellas páginas, que apenas recordaba, y las colocó en el mote de bártulos a arrojar a la basura. “Todo esto es para tirar” Esa fue su estricta indicación a la señora que contrató para limpiar la casa. Pero ella obvió, en un momento de soledad y libertad, tal mandato. Tomó la bolsa, la abrió, sacó los papeles, comenzó a leer y no pudo evitar transportarse al instante a ese mundo de doncellas y príncipes, de traiciones, amores imposibles y venganzas, de honores y cobardías acompañado después por duendes y hadas, magos, sabios, unicornios, ogros y fantasmas. “Esta historia no puede quedar sin final” pensó frustrada al llegar a la última hoja inconclusa. Pero ella tenía una salida. Ella supo de inmediato qué hacer. Si bien jamás se atrevería a continuarla, -apenas si podía hablar y leer-, ella limpiaba la casa, entre otras tantas casas que limpiaba, del escritor afamado. El escritor afamado tendría sin dudas la solución. Con esta firme convicción le llevó las hojas, arrugadas algunas, las primeras, amarillentas ya todas. El escritor afamado las tomó y se sumergió inmediatamente en aquel mundo de fantasías, pero con la cauta distancia que su experiencia le sugería. Al terminar, sin dudar un solo instante fue hacia su notebook y comenzó a escribir sin parar, asaltado por ese ya conocido sentimiento sublime que lo solía visitar desde hace tanto tiempo. Luego de tres horas de actividad, su estómago le envió una inconfundible señal de vacío, pero él la ignoró y continuó escribiendo. Al rato, su vejiga le envió otra inconfundible señal, esta vez de hinchazón, la cual él también decidió ignorar. Continuó escribiendo sin pausa, sufriendo sed, hambre, torturando sus esfínteres hasta lo inhumano, porque él sabía que no debía cortar su trance. Luego de ocho horas ininterrumpidas, colocó la esperada palabra “Fin”. Se levantó, atendió de inmediato todas sus ardientes necesidades corporales y al regresar comenzó la obligada lectura revisora, previa impresión del texto escrito. Finalizó una hora más tarde con una gran desazón: el resultado no fue el esperado. Pero él, zorro viejo, ignoró tal sentimiento: éste ya lo había visitado innumerables veces y vaya a saber cuántas grandes obras habrán terminado en el cesto por su culpa, por acceder a aquel falso impulso primal. Ya no sucedería lo mismo. Respiró profundamente, tomó las hojas blancas relucientes,- las recién impresas- y las juntó con aquellas arrugadas y amarillas, y las amarillas solamente. Entonces decidió leer desde el comienzo. Tomó la primera hoja y no se detuvo hasta el final, transformándose en el príncipe y el villano, el duende y el hada, el ogro y el sabio, la doncella, el unicornio y el fantasma . Cuando finalizó, ya encarnado nuevamente en su realidad de afamado escritor, una inconfundible sensación de plenitud lo recorrió desde sus entrañas. Tomó su celular, marcó el número de su editor. Sabía que su prestigio estaba a punto de dar un nuevo salto ascendente.

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Comments

bueno bueno..... cuanto tarda en llegar, muchas veces , lo que nosotros mismos postergamos inconcientemente..... una buena historia con final feliz.... o no. me falto el gracias a la coautora! el momento romantico!.... no me hagas caso, es un broma! quiero leer mas de vos.......... vamos para adelante! gracias por solicitar mi amistad, ya la tenes
2010-07-13 18:58:41
bueno bueno..... cuanto tarda en llegar, muchas veces , lo que nosotros mismos postergamos inconcientemente..... una buena historia con final feliz.... o no. me falto el gracias a la coautora! el momento romantico!.... no me hagas caso, es un broma! quiero leer mas de vos.......... vamos para adelante! gracias por solicitar mi amistad, ya la tenes
2010-07-13 18:59:14