Solo un momento, solo una noche otra vez.
shekina - ROMANCE - 1025 words
- 183
- 0
- 0
- 0
Summary
The author hasn't published a summary of this work.
Su mirada tan tierna y seductora, invadía mi privacidad aquella tarde lluviosa. Sus grandes ojos negros clavados en mí, me descontrolaban, le respondí con una tierna y rápida sonrisa la cual no supe dirigir. Camine desviando su mirada, sabía que sus ojos estaban clavados en mi espalda, pero no quería volver otra vez. Me había propuesto no creerles a esas miradas o sonrisas falsas de los hombres, había sido herida innumerables veces, y soportar otra vez una desilusión, no lo creía. Me aleje tarareando una canción, observaba todos los libros, uno por uno, mientras que detrás de mi, culminaba mi canción, pero no yo, si no el. Me atreví a mirarlo y sonreírle, en mis adentros estaba muy nerviosa. Anterior mente ya había hablado con él, sabia su nombre, Jacob, y el sabia el mío, pero seguía nerviosa.
"No dejes de cantarla" susurro, mientras continuaba con la letra, pero mis nervios inundaron mi cuerpo entero y no podía tan siquiera hablar.
"Como estas bella dama?"
"Bien gracias a Dios, y usted joven?"
"No me digas joven, solo Jacob, bien gracias a Dios. Sabes ayer pensaba en ti, le pregunte a Dios por ti, pero nada me contesto hasta que mis ojos pudieron ver la belleza que tengo delante de mi"
"Gracias, Jacob, por tus halagos"
No sabía que mas decir, este era un buen caballero, era simpático, espontaneo y poeta. Era el hombre que deseaba, que siempre había buscado y al fin estaba frente a mí. No, pensé para mis adentros, todos son iguales. Baje mi mirada y busque algún libro que me sirviera como excusa para no mirarlo.
"Que harás esta noche, si puedo saber?"
"Pues, nada, porque la pregunta?"
"Me gustaría que fueras a cenar conmigo?" Oh no una cita, anterior a mis ex-novios, jamás me habían invitado a cenar, siempre era al cine o visitas en casa, pero él era distinto.
"Me gustaría ir a comer contigo, pero... Mi carro esta dañado y pues no podre llegar al lugar." Fui sincera, mi carro estaba sin gomas, la noche anterior se me había descompuesto una.
"Eso no es nada, yo te busco a tu casa."
"En verdad no te molestes..."
"Sera un placer salir con usted"
Mire el libro, no sabía que decirle, estaba buscando alguna excusa pero en verdad quería salir con él, pero a la vez no, necesitaba ayuda, que iba hacer...Es solo una salida, solo una noche, disfruta, goza... Pensaba en mis adentros...
"Tienes donde anotar?"
"Claro" levanto un papel y un lápiz, le escribí mi dirección y le di mi número telefónico, habíamos acordado para las 6.00 pm.
***
El sonido de la lluvia se volvía fascinante, la noche estaba húmeda, pero seductora. La luna brillaba con más fuerza y pocas estrellas acompañaban en su resplandor. Ella se adueñaba del cielo y de la noche, era la ,mayor atracción entre nosotros. Estar acompañada de Jacob, hacia que me volviera a mis años de adolescencia, y no era que fuera mayor, sino que ya estaba muy madura para esto. Solo tengo 27 años, pero me daba la impresión de que él tuviera menos que yo. No le había preguntado la edad, pero la curiosidad mataba en el silencio de la noche. Ya habíamos comido, estábamos en la carretera interestatal, en verdad que no sabía a dónde nos dirigíamos, lo único que sabía era que quería gozarme esa noche en placer. Llegamos hasta un edificio en las afueras de la cuidad, era su apartamento. Subimos hasta el último piso, y cuando él me dejo pasar, me lleve una sorpresa al ver en la sala, una mesa con dos copas y un vino, la luz muy baja y una música relajante. No sabía por dónde conducían los caminos, en qué momento fue que nos dirigimos hasta este pasó, estaba muy adelantado, pero ya era muy tarde para alejarme, el deseo puedo más que los buenos pensamientos. Me dirigió hasta un gran sofá en el cual nos dejamos caer lentamente sin apartar la vista, sirvió las dos copas del vino y me dio una, solo bebió un sorbo, no se me apetecía en esos momentos. Me invito a bailar, mientras mis pies se deslizaban con los suyos, nuestras miradas hablaban más que nuestras bocas, de pronto sus labios rozaron lentamente pero apasionadamente con los míos, su aliento se deslizo suave por mis extrañas y sus manos recorrían por mi espalda. Suavemente deslizo el lazo y bajo el vestido dejando mis hombros al descubierto, sus labios fueron a parar a ellos. En esos momentos me cargo en sus brazos varoniles y me condujo hasta su dormitorio dejándome caer en sus suaves sabanas. Se despojo de su ropa y se lanzo encima de mí descubierto cuerpo, sus besos, sus caricias, sus quejidos, me elevaban hasta lo más profundo de mí ser. El sudor se deslizaba por mi frente y se mezclaba con su calor corporal, mientras sus brazos me levantaban y me dirigía hacia adentro, y más fuerte era el sonido.
Cuando ya no teníamos mas fuerzas para continuar me deslice en sus sabanas al lado de su pecho, escuchaba su corazón agitado y su sudor se mezclaba con el mío.
“Sabes algo, Christine”
“Qué?”
“Desde la primera vez que te vi, me enamore de ti, tu sonrisa, tu mirada, su delicadez, me sedujo y me condujo hasta aquí. Te amo, y quizás sea muy temprano para decirlo, pero es lo que siento…
“Shuu no digas nada mas… Deja que el momento sea perfecto”
Me alce un poco más hacia él y me despedí con un beso, con mi último respiro y esfuerzo le susurre…
“Gracias por hacerme la mujer más feliz, en mi último momento. Volví a creer en los hombres, en el amor, solo por ti te amo…”

1





