La luz de la esperanza:

Jhozeh=)  - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 347 words

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Summary

Un poema con el que gané primer lugar en el concurso de declamación

-Obra Inédita-

Un poema con el que gané primer lugar en el concurso de declamación -Obra Inédita-

Un ave blanca y hermosa,
pero sin futuro por delante,
se ha cruzado en mi destino,
el destino de un viajero que no tiene donde parar
que no tiene donde terminar su travesía.
Aquella ave se cayó en mi manos, herida y sedienta
sedienta de paz, de tranquilidad,
de amor... y de esperanza.

Por sus plumajes se nota aún joven,
llena de vida, pero sin futuro,
porque ella misma lo deseó
sólo ella es dueña de su destino.
Es un ave que se lastimó sola
cuando volaba, a propósito
necesitaba ver la luz, la luz de la esperanza
pero nadie se prestaba a ayudarla.

Cuando la asenté en mi regazo,
aún parecía tener vida,
aún parecía tener futuro,
y eso me dió muchas más ganas de querer sanarla.
Y asi observé a detalles,
que era un ala lástimada,
pero parecía que tenía más,
más tristeza, más pena..
¡Son heridas! ¡Heridas del alma!
De las cuales yo no podía curar,
aquellas heridas solo se recuperarían,
con el paso del tiempo, nada más.
Aquello lo tomé como descepción,
pero aún así no me rendí,
porque quería que saliera adelante,
porque me hizo recordar a mí.

Sí ...yo era así, como aquella paloma
tenía todo pero yo sentía
que incompleta era mi vida,
sentía que algo me faltaba
algo que ni el dinero puede recuperar
era esperanza y confianza
que un día de invierno perdí.

Algo doloroso fue, tal vez,
volver a recordar
aquello que siempre quise olvidar,
una mala pasado, no, ¡era aún mas que eso!
había caído en la más profunda depresión,
todo por maltratos de personas,
a quien yo quería con el corazón,
engaño y desconfianza
fueron sentimientos que abordaron mi alma.

Quisé recuperarme,
traté de hacerlo,
pero no tenía fuerzas suficientes,
ni apoyo a mi costado,
fue por eso que tomé ese viaje
un viaje al recuerdo,
el último de mi vida, pensé,
el único que nunca olvidaré.

Tomé de mi bolso un vendaje,
y así su ala vendé
y la llevé junto a mí en el viaje,
y así pasó un tiempo, un mes,
donde el amanecer abrió sus ojos
brillantes y dorados, espectaculares
mi avecita ya estaba sana,
y voló a mi hombro,
la dejé libre y ésta me observó antes de irse
luego partió hacia una luz
una que nunca ella vió
una que ni siquiera vi yo
era la luz del amor,
la que buscaba,
de la paciencia y la gratitud
era la luz del futuro
la luz de la esperanza.

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