Melancolía
RonaldRipper - FANTASY - 3066 words
- 139
- 1
- 0
- 0
Summary
The author hasn't published a summary of this work.
I
La soledad es un desierto infinito,
surcado por embusteras promesas,
…cada paso ha sido una trampa,
disfrazada de risas
que han escondido tristezas,
…todo deviene en absurdos delirios,
cantando y recitando desde la zanja
aquel constante adiòs, llevado por làgrimas,
fluyendo junto a la corriente del rìo,
avanzando sobre un corazòn
deshojado en inocentes dàdivas,
mientras mi aliento en el frìo
sòlo responde a la luz de tus ojos,
al resplandor de tu alma,
que vaga por los sitios
del jardìn donde guardè
mi corazòn en sendos manojos,
…conservados detràs de aquel vidrio,
mientras observo,
agitado por el destino,
muriendo por extender mis manos,
para alcanzar aquel fuerte latido
y guardarlo
bajo mi extenso abrigo
como un quebrador suspiro
y recordar que a ti
es a quien amo
y saber que aùn tengo un sitio,
…sòlo sè una cosa; te necesito, àngel mìo.
Los dìas transcurren congelados,
un lejano sol miro asfixiado,
adormecido me pregunto
si podrè salir
y pasar bajo el puente sin sentir
la nieve arraigada junto a la hiel
…y asì postrarme ante tus pies
y dejar de mis labios brotar
este agitado espìritu
tejido con estrellas,
deseosas por convertirse
en solitaria centella
y en tu celestial espacio habitar.
Mis pupilas aùn brillan,
la luna aùn alumbra
la desolada ventana,
mis agonizantes sueños
en tu brillo se refugian,
mas cada inventado recuerdo se devana
en rodantes escenas
alucinadas por mi mente,
cuales figuras durmientes
descansando en una urna distante
a la que no he podido entrar,
nunca tuve la llave,
…al agua cayeron las flores
de nostàlgicos amantes,
he acariciado la necesidad de tenerte
y le he promulgado una canciòn a las aves
y le he declarado al mundo
cuànto mi alma sabe
te extraño…
y de mis dìas no puedo desterrarte
…he arrancado del tiempo las horas
y esperar de tus manos encantadoras
una màgica bendiciòn, inocente y ciega
y bailar juntos
hasta que el viento
arroje sobre la ciènaga
lo que pudo y lo que no pudo ser
y sobre la tierra una historia
que anuncia junto al crepúsculo nacer.
II
Las esperanzas son el peso de los años,
las ilusiones…rupturas de los sueños,
he esperado de tus divinos labios,
colmados de reproches eufemos
aquel resplandor que arde,
aun cuando no siento nada,
…hacia el cielo he inclinado la mirada,
los recuerdos,
desangramientos de la tarde.
Bajo una oscura muralla muero,
he ardido en tu infierno
mientras duermo,
he besado a escondidas la penumbra,
robando de mis sombras tus burlas,
sumergidas bajo claros manantiales,
he sentido el invernal calor de tu alma,
la soledad y el silencio
son el destierro de quien ama.
Asesinarte fue romper
lo eterno en decenios,
excavar hoyos sobre hallazgos sentimentales,
mientras aquellas volaban hacia su reino
y un ùltimo pedido,
humano y regocijado,
bajo el polvo y la sortija…sepultado.
Nuestro desgastado e inusitado amor,
sòlo fue un retardado clamor,
fuertemente cantado y sin lamentos
tan profundo hasta desenterrar el dolor
que aùn yace sobre el cielo abierto
y los cuervos se han detenido
frente al portal,
esperando a nuestro hijo,
los abrazos son semillas del herido,
…hemos buscado juntos
sanar nuestros innatos vestigios,
derramando sobre el mundo
nuestras culpas
y destruyendo viejos prodigios,
sosteniendo sobre un pedestal nuestro muro,
…es el amor un providencial designio ?.
III
He hallado entre escombros un nombre,
un rojizo horizonte
depositado en un cofre,
una pasiòn disimulada en agonìa,
una sonrisa,
resignada y lùgubre,
cual candelabro,
inmóvil en su dèbil lumbre
…La humanidad y su marchita letanìa
buscando plenitud en el instante,
mas èste es una orgìa constante
Y la vida
es sòlo una ventana alejada,
encendida en medio de la obscura noche,
la observamos y no pensamos nada
sòlo escuchamos y dormimos
mirando a travès de sus marcos el norte
mas siempre repetimos
entre ultimadas palabras
lo que sentimos
La esperanza…
goteando lentamente hacia arriba,
callando lo inevitable
con mirada altiva,
acariciando apasionadamente lo inalcanzable
mas lo infinito se esconde
en el vacìo irremediable
Aùn las monedas caen sobre la plaza,
los recuerdos son un inmortal lazo,
el exilio,
el tiempo que no nos alcanza
…mirando hacia atràs
y rasgando con trazos
lo imperdonable y condenable de la existencia,
reflejada en el sabor del matinal trago,
fluyendo
mientras codiciamos con reticencia
el sudor y la sangre del desamparo
Las flores se han filtrado
sobre aquel sorbo amargo y frustrado,
sus besos fueron mis amores vanos,
la sanaciòn de mis años desahuciados,
el pasado,
reflejado en engaños,
mas èste yace sobre la quebrada
…la frìa tarde y sus rubores desangrados
se adhieren a una mujer
y su cuello delicado,
mientras hacia el cielo
…intacta su mirada,
nublada en la obscuridad
y caìda sobre el hùmedo prado
Sobre mis brazos tu desnudez,
tu frágil juventud,
una desgastada aurora entre la multitud,
tus vespertinos cabellos en mis labios,
una caricia
que desarmoniza con los años
El tiempo avanza y aùn estàs aquì
colmando de hastìos
las raìces de mi frenesì,
asediando los corredores de mi alma,
brotando de mis semillas
la austera calma
Lo que fuiste para mì
hoy es la sombra de lo que soy,
nunca pude olvidarme de ti
mientras màs solo estoy
màs siento tu castigadora presencia,
el deseo es una indulgente herida,
un faro iluminado por la ausencia,
el arrastrador oleaje
de un viaje sin partida,
sòlo conocì tus entrañables carencias
depositadas en tu sacrificado corazòn,
extraìdas de las cenizas
de un inhabitado panteón
Con el sol de nuestras vidas
conseguimos aliviar el peso de la muerte
mas tu luz es el cansancio de mis dìas
y el presente, mi castigo por no verte.
IV
Una mirada perdida
tu voz vislumbra,
tu dulce olor
en borrosas memorias se desnuda,
un moribundo resucitado por la herida,
aùn yace clavada
en el fondo la perfidia
Cada dìa que amanece
angustiado espero tu ausente reflejo,
mi destino es un empañado espejo,
tu belleza
es sòlo un desahogo de mi pasiòn,
abandonada al final de un callejón
En el amargo sabor
del ponzoñoso deseo,
mi odio encarno
en el marchito beso,
que sobre tus senos
en làgrimas recorre,
cuales olas
calladas sobre su manto enorme,
la posteridad
y el cansancio de la beldad
En rojizos fluidos
se inquieta mi bondad,
avanzando dentro de tu rosàcea piel,
tu hermosura,
el placer desdeñado por la hiel,
cual pètalo
abierto en su prematuro sueño,
latiendo su debilidad en tu terso cuello
Im penetrables son los senderos del vacìo,
los celos son el desgaste de los anhelos,
la lujuria, el abrigo de amores caìdos
sobre el mármol de un triste sepulcro,
la espera es un escenario de felices momentos
mas la añoranza es su retorcido fruto
Cada segundo en el recuerdo
es un extraño y profundo retroceso,
tus manos,
congeladas mientras duermo,
nuestros sueños
el origen fueron de un fatal deceso,
encerramos las sombras del olvido
en un cofre de amargura,
mas un frágil recipiente
es el corazòn dormido
cuando el sacrificio atormentado perdura
Tu sangre,
el licor de mis ideales muertos,
el éxtasis de mis delirios inciertos,
tu luz, el fuego de mi invierno,
la llama de mis deambulantes dìas eternos,
apagada entre lùgubres escombros
…de sus aguas bebo el desamparo
y descargo toda culpa de mis hombros,
mi esperanza es ahogarme el parto
de tu desesperación, derramada en lo alto
de aquel soleado rincón desgerminado,
el llanto es nuestro fiel canto amado,
la indiferencia sòlo ignora lo irreversible,
la lejanìa es nuestro paraíso
…aùn no perecible
Sobre tu ombligo
anhelo profundamente engullir
de tu cuerpo el sudor
que embriaga al morir,
de tu calidez saboreo la dolencia
de tu mortalidad y tu humana demencia
Amada y extraviada dama,
arrojada al vasto susurro de los años,
por tus pueriles y desertores labios
he mendigado mi desabrida alma
Mis palabras sobre un frìo espacio caen,
estar a tu lado
es ver còmo los sentimientos decaen,
la voracidad de nuestras ilusiones
fueron la infinita abertura
de un mundo sin temores,
dejando al final
sòlo un rostro en las alturas
donde mis ojos
aùn desconocen la cordura.
V
En tus inocentes y desgastadas làgrimas
Mi odio encuentra su orgiàstico refugio,
Tus heridas,
En deseos àvidas,
Mis labios acarician,
Escuchando su preludio,
Sobre tu cuello,
Tus palpitaciones, la fuerte mùsica
Extiende tus brazos hacia arriba,
Amada mìa,
Siente el resplandor
De tu aurora pùdica,
Permìteme extraer
De tu olor la llama frìa,
De tu fragilidad
Y la durmiente marchitez,
De tus sueños rotos,
Lisonjas de crueldad,
Reflejadas en tus ojos,
Cegados por la madurez,
Tu sensualidad, tu juventud,
El dolor de tu beldad
Aùn duerme bajo tu rosàcea piel
El cansancio de un resquebrajado corazòn,
El dulce y criminal sabor de la traiciòn
A travès de tu voz, lastimera y fiel
A la mordida
De la matinal manzana,
…eterno fruto
De ilusiones pasadas
Debajo de tus brazos
Siento la humedad
De tu cuerpo,
Que en pasiòn derrama
Gotas decreciendo en vil saciedad,
Una prisiòn fue para mi incauta alma
Mi amor por ti,
Que sobre un papel derramè,
Mis sentimientos
Una ancha puerta fueron,
De los lìmites y el dolor
Mi corazòn liberè
Y en el tiempo
Sòlo restos que no murieron
En tu boca he enterrado tu desprecio,
El albor de mis glorias olvidadas,
La hiriente perversidad de tus besos,
Mi venganza,
Empuñada bajo tus sàbanas
Tu bendiciòn
He devuelto en mortajas de cieno,
Mis desamores
Perdidos en la lozanìa de tus senos
Muere amor mìo, muere,
Sella tus ojos en el cielo,
Desangra tus pàrpados
Ante un sol que hiere,
Humedece tus manos en el rencor fiero
Ahoga tus sacros pesares,
Derrama tus esperanzas en rojos mares,
En el violàceo brillo
Del ùltimo suspiro,
…Y tu sombra esculpida en el respiro,
Agitado mientras tu desnudez duerme
En el tiempo
Y las noches, insòlitos muelles
Del silencio y la obscuridad, navegantes
De la lujuria,
Oculta en miradas de amantes.
VI
Negras làgrimas sobre el suelo,
Sus biliosas esperanzas escarpan,
Difícil es caminar sin consuelo,
Miro hacia delante
Mas mis ojos desangran
Mi sombra su inquietud dilata,
Visiones de felicidad,
Pesadillas que matan,
Aùn existo ? o sòlo arrastro el crimen ?
…he soñado con mundos que no existen
Mi cuerpo
A las profundidades he arrojado
Mas los peces no vuelan,
Cual anhelo màs amado,
Desperdiciado en laureles
Carcomidos por ratas,
Sòlo pude contenerte
En mis idìlicas mañanas
Sentado sobre esta destartalada litera,
He brindado junto a la tormenta
Por un amanecer
Sin luz ni blancas quimeras
Y asì, sobre tus senos
Sentirte aùn despierta
Escucho el rubor
De tus venas aceleràndose,
Palpitando cada segundo
Hasta desfallecer
Tus fuerzas, tu cuerpo
por el beso sacrificàndose
vuelve a mì, amada Sandra,
vuelve al atardecer !
Aùn espero detràs de las puertas
De las murallas
Donde los restos reposan,
Pulverizados en las cenizas
De la carne muerta
Mas el fètido olor
De la marchitez se esboza
En odio y decepciòn, entre esta suciedad
Mas tu piel
Siento en mis labios enfriarse,
Tu alma se corrompe
Ardiendo en mi maldad,
De tus pechos tu luz ansìa escaparse
Las cadenas se arrastran bajo el polvo,
En secreto, nos abrigamos
Bajo cimientos de miseria,
Distanciados,
Menguamos nuestra soledad bajo su toldo,
…dolor, placer
Son el amor de la vez primera,
Inolvidable, profundo e imperdonable,
Respirar es el sacramento
Del condenado inexecrable
En la cruz te veo,
Acariciada por el puñal,
Tu corazòn bombea
Nuestro ruido orquestal,
Tus ojos florecen
Desprendiendo la llama azul,
Siento tu dolencia,
Tu deshonra golpeando las arterias,
Tu humillación
Guardada en tu ferocidad, viejo baúl.
Antes que el tiempo
Se grabe en las viejas maderas
De un inmundo y desenterrado ataùd,
Amèmonos amada Sandra,
Hasta que la sangre
Enjugue nuestras làgrimas
En esta sòrdida tarde,
Renunciando a esperanzas
Y juegos sin jugadores,
Amèmonos
Y el tiempo serà nuestra casta de amores.
VII
Queridas horas,
Dèjenme por el manso rìo vagar,
Devolver mi corazòn a la fiebre del mar
Y asì cegar en el pasado mis ojos
Que de las orillas arrastra los fieles despojos
He depositado en un desfondado recipiente
Un canto entonado con furia y sadismo
Para beber de mi alma su muerte viviente
Y sobre la sangre verter su vasto abismo
Algo estrangula mi garganta,
De palabras
mi boca saborea la esperanza,
mas sòlo epitafios
de lo que no existiò antes,
mientras la luz
gotea cada suave instante
Sobre plateados platos
Los ìdolos han caìdo,
He devorado sòlo tierra de sus carnes,
De sus cenizas
He cubierto mi horizonte roìdo
Por la decadencia
Y su oleaje que arde
De grises cielos he desentrañado mi creación,
Entre el silencio y la niebla se abre la razòn,
Un dèbil faro
Ilumina mi sombra a cada esquina,
El chubasco cae
Y mi sonrisa purifica
Su felicidad frente a puertas cerradas
Mas una se abre
Y el llanto aùn clama venganza,
Los gatos lloran
Y el ruiseñor despliega sus alas,
Fluye el esperma codiciando con ultranza
El desahogo de sus màs lìbidos pesares
Y asì callar las mortajas
De mis làgrimas al desearte
Con el fiero abrazo de mis labios
Y las criminales caricias,
Marchitadas en años
De nuestros besos, sellados con cerrojos
Y cubiertos con rosales, deshojados por el rocìo
De la tragedia, plasmada en nuestros ojos
Al sentir la helada mañana del suicidio,
…cuàn extensa es la àspera espera !,
Cuàntas gotas caen sobre la acera !,
Hemos de los cuervos esperar su llamado
Y abandonar en la putrefacción
Nuestro sùbito amor diezmado
Por palabras, guardadas en sombras
Que por los rincones vagan solìcitas,
Anhelando junto a la inquietud de las horas
Su atormentado reflejo
En acciones fatìdicas.
La pasiòn es el infortunio
De nuestra humanidad,
Sòlo cenizas, polvo y resignaciòn
Es lo que resta
de la torpe sinceridad,
crucificada en mentiras,
heridas de abnegación,
piadosamente sanadas en puñaladas,
afiladas por la gracia de vil traiciòn,
sangradas hasta calmar al alma asqueada,
que inmortal resucita sin compasión
alguna por la desdicha ajena
y el sufrimiento, cual simple recuerdo
silencioso y eterno,
junto al tiempo
a sus voces se aferra
Nuestra es la maldad,
Nuestro el ímpetu del mundo,
En el corazòn dolido
La perversidad crea su extenso muro
Acogiendo al cadáver del sueño perdido
Ven conmigo,
Princesa de rubicanos cabellos,
Saciemos nuestro dolor de vivir,
Con cada pètalo de violeta,
Consagrado sobre el lecho,
Abràmonos a la mundana indiferencia
Y al placer de existir,
Sòlo sombras somos,
Carentes de la plebeya mendicidad
Que en el afecto busca su ideal egoísta y taciturno,
Hagamos de nuestra ilusa mortalidad
Nuestro perpetuo llanto lobuno.
VIII
Las memorias absorben los vahos de la instancia,
Una plegaria recluìda en la distancia,
Un sorbo de negro bilis,
Filtrado en el frìo torrente
Del lìquido golpeando al corazòn impotente
La mañana una amarga esperanza es,
Un rìo de deshojados jazmines,
Corriendo bajo el disimulo de la biliosa sed
Y su cegador reflejo,
Pintado en marchitos jardines
Mis manos han acariciado el puñal
De la venganza,
Cortante cual dulce despertar,
Iluminado en escarchas de sal,
Victimizando mis ojos
En el ardor del pesar
La culpa es un extenso camino inmortal,
Una ráfaga de oxidados recuerdos,
Un marco clavado en el infinito abismal,
Un entrañable rincón,
Anidando gusanos muertos
Màs allà de las quimeras de la muerte,
Sòlo una sombra golpeando sin temor
Las apolilladas puertas de su suerte,
La inercia
Es un trago bebido sin rencor
Bajo esta cruz he saboreado lo mundano,
Frente a estas llamas
He vomitado la sangre del mundo,
Entre sus sanguijuelas he palpado la mano
De la divinidad
Y las glorias del sentimiento absurdo
Mi corazòn se retuerce en la herida,
Mis làgrimas detienen la brisa de la lluvia,
Los ecos de gente muriendo en una esquina,
Entre la inmundicia,
Mis latidos sòlo entonan furia
Cada arrojado esperma es un refugio,
Caldeado de esperanzas abortadas,
Una gota de vida de un amor difunto,
La verdad
Detràs de las falsas miradas
Una aberración de idilios exhumados
De la carne,
Resucitada entre almas caìdas,
Una sagrada inmolaciòn,
Un suicidio marcado
Por las caricias del amanecer y el beso homicida
Envejecido caigo ante las puertas del templo,
Mis alas se consumen
Bajo el fuego de tu cetro,
Cierro mis manos,
Empuñando las grises cenizas,
Mi vida es una urna de glorias sumisas.
IX
He cercenado de mi sombra a toda prisa
Una impìa devociòn
Desterrada a la suerte,
Derramada sobre el suelo
Donde la ausente muerte
Ha cerrado las puertas
Tras las perpetuas cenizas
El resentimiento
Es un fantasma que deambula,
Exacerbado por los rincones
Del bosque desolado
De una encarnada estrella noctàmbula
Que mutila sus venas
En el abrazo frustrado
Sobrevuelan los murciélagos las penumbras
Esparcidas en la cal
Que cubre rostros de furia,
El odio es una atracción por el martirio,
Una dulce, castigadora y violenta hoja sin brìos
Empuñada por las arañas de mi conciencia,
de tus pies he lamido la sucia clemencia,
…por esta tortura esclavizada a tu imagen
Bendigo este desprecio,
redimido en tu sangre
con este puñal
que se deshoja en tus venas,
cual rojizo sol,
ondeando en mìsera pena
mis labios,
debajo de tu vientre succionando
el hedor de tu caricia abrasadora,
entre los vellos de tu vagina
tu esencia cegadora,
en mis manos,
una obsesión
detràs de un corazòn crispado
Desde el fondo de mi estigio infierno,
Mis dedos se arrastran entre el velo
De tu virgen maldad
Que desvela el sueño en celo,
Ahogador cual fosa
Oculta en las olas de lo eterno
Entre tus senos
Mis labios intentan penetrar
Entre mordidas la lucidez
De un tiempo inmemorial,
Sobre tu piel
En rituales cortes he de hallar
Impregnada mi venganza
En las sombras de la sangre criminal
Condenado al tormento
De tus palabras sin clamor,
De tu saliva,
Me he embriagado en su sabor,
Infausto lìquido de posesión y maldad
Que a mi corazòn
Viste en luctuosa lealtad
Que mis manos
Lisonjan sobre tu frágil cuello
La fatal y piadosa caricia del desconsuelo,
Del desamor
Y la mirada de la desnudez
En tus abatidos ojos,
Escarbados por el perdido sueño,
Abiertos como la ùltima vez
Cuando los buitres
De los muertos arrancaron lo ajeno
A la putrefacción y los efìmeros anhelos
Tu mirada, intacta, brillando en soledad,
Ahondada en el frìo
De tu cuerpo y su beldad,
Congelando làgrimas
En la retina del recuerdo,
Escrito en una caja,
Fiel retrato de tu corazòn muerto
En tu boca
He incrustado una roja vela,
Cuando el tiempo descanse en la noche eterna,
Mis manos
Arrancaràn de tu alma la inocencia
Mientras tu orgullo
El silencio acalla sin promesas
Eres mi diosa,
Un cadáver sin entierro,
Amo tanto tu cuerpo, insòlito valle desierto,
Mi deseo acecha indolente
Al verlo aguijoneado
Por las larvas
Que ahora devoran lo arrojado
Los cuervos se reùnen en su nido de lis,
Mis dìas se extinguen al estar aquì,
Dormido en ti, amada mìa,
En tu postrada belleza,
Tu penumbrosa luz…la divinidad de mi tristeza.
X
Bajo la turba del viento
Se golpean los cipreses,
Profanados suspiros sacuden sus movimientos,
Una sombra caida
En la vigilia de sus cimientos,
El sonàmbulo miedo, oculto en las paredes
Las nubes en su desgaste se escladean, lejanas
A las copas de los àrboles
Y sus trèmulas hojas,
Apresuradas se ciernen en la gloria profana
Del fuego distante,
Decayendo sumiso en sus gotas
Los carroñeros
Sobrevuelan el reloj detenido,
De mi lengua negra tierra he desgranado,
La blanca arena sobre mi ventana he inhalado,
…dormido contemplo
Las cintas del sol extinguido
Las serpientes, arrastradas
Brotan del solitario agujero,
En el fango, despedazados
Los paràsitos se acunan,
Una cruz arrojada, un idilio pasajero,
Las mariposas descansan donde el veneno desnuda
La mùsica del deambulante latido
Y su cordòn sonajero
Mientras la aurora
Despierta del sueño reprimido
La crisálida manta muere en su cumbre
Lejos, donde resucita la mortecina lumbre
Los cadavèricos vestigios
De una apagada antorcha,
Atrayendo desde el letargo
Lo que el vicio derrocha,
Donde en mentiras
desechan al alma ilesa,
regada sobre un manantial rìo
de perversas promesas
Ante el brillo de mi osamenta luna
He navegado por tus senderos torrenciales
Y he depositado un cofre en la punta
De una montaña
Velada por el llanto de ninfas infernales
He desangrado
Detràs de las murallas de cieno por ti
El desvelo de mi alma estrangulada,
El faustoso tormento de mi obsesión febril,
La languidez de mi sangre
Por la traiciòn cauterizada
Frotada sobre el cuerno
Del negro unicornio,
Herido, por las cenizas que emana la hoguera,
Por esta copa, consagrada al fuego
Que llamea la espera,
Resucitarè sin piedad
Y sin maquillaje ilusorio
Sobre lo alto de una vetusta torre,
Observo el mundo
Ardiendo en gozo, inmolado,
Descansando sobre sanguijuelas
Y arcanos temores
Que van devorando en mì
Un recuerdo quemado
El asesino, roedor vagabundo
De inhòspitos brìos,
Desciende sobre callejones posando sus velas
En asientos que ignoran el vacìo
Del teatro y su escenario, esculpidos en cera,
La ùltima gota,
De mi cuchillo cae en el frìo
De un descompuesto cadáver
Calmado en su pena.
XII
Mi sangre sobre la tierra
Avanza hacia el letargo creciente,
Inmortal y bilioso, cargado del luto,
Mi corazòn
Descansa sobre un metàlico recipiente,
Enraizado a la corrupción
Y el deterioro del mundo
Tu obsesivo desprecio,
De la discordia, tenaz amante,
Llena los vacìos salones
De mi alma distante,
Tu cuerpo deambula
Bajo el horror de tus miserables caricias,
El odio es la atracción
Entre dos vidas caìdas
Las negras mariposas
Buscan en la luna,
Refugiar sus heridas,
En sacrificios àvidas,
Mis ojos declinan sin fuerzas ni luchas,
En la brisa se perpetúan las ánimas,
Sobre el blanco mármol,
Azotada, tu piel desnuda,
Duerme en la posteridad
Del manantial de tus lágrimas
El cielo
Se deshiela en ardientes gotas de cera,
Impotente me arrastro
Surcando los helechos,
Mis huesos
Se cuartean por el calor de la espera,
De tu saliva,
La ponzoña bebo del onírico deceso
Inaudible desciende sobre mis espaldas,
Cual promesa, impune
Evocada en la nada,
Lóbrega y soslayada
El clamor de la raza apagada
El repudio de mis mórficos temores
Y sus cristalizadas figuras de abatidas sirenas
Recitan lo que perdieron en los albores
De sus hemorrágicas pasiones
Rotas y eternas
Han sobrevolado el topacio
Anunciando el regreso
Entre las fétidas carnes
Las larvas de los caídos,
Tus manos desangran,
Los muros se han destruido,
Juntos, desvelamos
Los horizontes del dolor extenso,
Engullido por la escoria
Y la perfidia de los redimidos,
Victoriosas
Son las derrotas del deseo intenso
Las nubes,
Derramadas corren a tu fallecimiento,
Las cigarras,
Entre chirridos abandonan sus alas,
Aún late tu ausencia
En los infartos del tiempo,
Empuñado por mis manos
Que atenúan las llamas
La esfera invernal
Cae reflejada en la acera,
Mi realidad,
Una abstracción que decae en la tierra,
De sus calurosos torrentes
Bebo tu angustia,
Perpetuada sobre tus senos
Durante centurias
Tus brazos,
Sobre blancas flores
Se deslizan desangradas,
El rojo vino de tu carne desangra tu boca,
Perdidos pesares escupen tus labios,
El crimen
Estigmatiza tu mirada redentora.

30





