Mayo
RonaldRipper - ROMANCE - 6022 words
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Summary
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A Vanessa
Los dìas parecen desfallecer,
Tu aurora abraza el cielo
Tu verdad parece arder,
Como una quemante escarcha,
Mucho he visto,
Por ti, amanecer…
Mayo del 2009
Què vas a hacer cuando yo ya no estè ?, por què siempre me ves sòlo a mì ?, eran las palabras de su amiga, que aquel hombre callado, que nunca conversaba con nadie, siempre escuchaba la mayor parte de sus dìas. Aquellas palabras formaban la gran parte de sus recuerdos. Sus ojos se clavaban en el exterior del vacìo a travès de una ventana y recordaba los tiempos en que èl jugaba junto a su amiga de la infancia y corrìan juntos por los prados poblados de girasoles. Su memoria se hallaba perdida en el pasado. Lo ùnico que sabìa era que su alma regresò invàlida una tarde y lo poco que recordaba èl de lo que alguna vez fue, ya no existìa. Sòlo existìa el dolor del mundo y un nombre…Esta historia, es un relato de esperanza.
La càlida mañana se encendìa y dos jóvenes jugaban alegremente como dos niños que descuidan lo que pueda venir màs adelante. Como si el tiempo fuera sòlo una rueda que gira y gira sin sentido alguno y es que en verdad el tiempo a veces nos parece que es asì, sobretodo cuando no existe algo que nos preocupe, cuando la abundancia y la plenitud cubren todas nuestras perspectivas de vida y no conseguimos ver lo que nos prepara el futuro.
- Eres mi sol, algo que nunca se apaga en mì – Rodic le dice a Vanesa en voz baja y afligida.
- Tù sòlo dices cosas Rod ( como Ella solìa decirle ), jajaja, estàs loco de verdad – ella sòlo se rìe, pues lo que èl dice le parece divertido.
- Pero es la verdad, parece loco, pero es asì. Siempre pienso en ti y las tardes y los dìas que no te veo se asemejan a una terrible pesadilla. La vida después de todo es en realidad una pesadilla. Querer ocultarme de ellas, es en cierta forma no afrontar la realidad. Y tù eres mi antorcha, mi guìa para cruzar los valles del dolor. Te aprecio bastante, hasta el infinito. Tanto asì que no me atrevo a decir las cosas siempre de frente. Decirlas es como romper algo que es sagrado. Es como perder el càliz de mi vida. Pero muchas veces he tenido que decirlas para que tengas conciencia de ello, sòlo eso. Mis sentimientos hacia ti son tan profundos que es difícil muchas veces percibirlos. No puedes conocer el mar en toda su profundidad. En verdad lamento no parecer un hombre cualquiera, pero sòlo necesitas saber que no tengo algo que ocultar, pues todo se resume en mi cariño que se manifiesta a travès de mis actos y mis atenciones. Todo lo que hago, tiene como esencia aquel profundo sentimiento.
- Eso no me basta – con frìa expresión Vanesa replica.. Yo quiero que en verdad manifiestes todo lo que sientes de forma abierta. Si no lo haces, podrìa ser demasiado tarde cuando quieras hacerlo y èse serà el fin. Deberàs tener fe en ti, en Dios, en todo lo que hagas o digas.
- Tal vez, tal vez tienes razòn
- Por supuesto, que tengo razòn
- Està bien, Mi Àngel, Mi Sol, sì, tienes razòn, yo nunca te he contradicho. Sè que estàs en lo cierto.
Luego de esto, continuaron jugando y corriendo por los soleados prados de un antiguo pueblo en Algún Rincón Del Mundo. Dìas después, una mañana de Mayo, ella cae misteriosamente en un profundo sueño luego de permanecer mucho tiempo bajo el sol. Por consiguiente, no puede hablar, no se mueve, sòlo respira. Se ignora si es capaz de escuchar, estando dormida.
- Te necesito – con voz trèmula, Rodic articula palabras. Aquì estoy, no me escuchas ?, te necesito, no me abandones. Por favor escùchame, no te puedes ir, no lo acepto. Ni hoy ni nunca, ni por toda la eternidad lo aceptarè. Reniego de todo, de Dios, de todo si te vas, no te puedes ir. Sòlo me pides que tenga fe, pero còmo puedo hacerlo sin ti ?. Es absurdo lo que me pides. No te das cuenta que no tengo màs amigos que tù ?. Me pides que camine ciego, que camine entre las sombras y yo no puedo hacer eso. Aùn no comprendo muchas cosas. No me abandones, por favor, no lo hagas. Despierta…
Entre las personas congregadas y preocupadas por el misterioso sueño de Vanesa, se encontraba un hombre de apariencia y mirada muy extraña.
- Què le ocurre a Vanesita ? – decìa aquel tipo extraño.
Rodic se enoja por la forma còmo èl la miraba. La mirada de aquel hombre era muy perturbadora. Rodic lo agarra del cuello y lo arroja al piso y le da fuertes puntapiés, mientras el tipo se halla en el suelo. Las personas se apresuran a separarlo. Nunca antes habìan visto a Rodic comportarse de ese modo.
- Su nombre es Vanesa, animal – le vocifera al infeliz que se halla en el piso. Vanesa, entiendes ?, èse es su nombre, no Vanesita. Y no te vuelvas a acercar a Ella, maldito estùpido, maldito paràsito !. No te vuelvas a acercar a Ella, a la que albergo profundamente en mi alma. Es que acaso tù no tienes madre, infeliz ?, dime, no la respetas, no la amas ?, què clase de hombre eres, ah ?
El tipo huye desangrado y tropezàndose con lo que se atraviesa por su paso.
- Y todos ustedes, sepan esto – continùa encolerizado, dirigièndose hacia la multitud. Si alguno se atreve a cambiarle el nombre o a adularla, juro que la maldición de los infiernos caerà sobre ustedes y eso lo puedo decir yo, que a partir de ahora estoy maldito. Asì que ya làrguense de una buena vez !!, venga, largo, fuera de aquì, buitres de la desdicha !!!. Bando de interesados, dèjenla en paz !!. Dònde estuvieron cuando Ella los necesitaba ?, dònde ?, montòn de ingratos !!!..Nadie se puede acercar a Ella, sòlo su familia, me entienden ?.
Y asì sucediò, todos huyeron despavoridos, luego de la amenaza. La amenaza fue tan tomada en serio, que incluso nunca nadie se atreviò a pronunciar su nombre, mucho menos a cambiarlo o a alterarlo. Sus palabras se convirtieron en una maldición, tanto para los pobladores como para el resto del mundo. Èl se acerca nuevamente a Ella.
- No sabes, cuànto me duele que muchas personas se hayan acercado a ti sòlo para pedirte algo – èl le susurra. No puedo entender, còmo ellos no son capaces de ver lo linda que eres en realidad ?. La diferencia entre el resto de personas y yo, es que ellos sòlo reconocen lo que eres y tienen buenas relaciones contigo. En cambio yo, aprecio y adoro tu belleza, tu ternura, tu alma infantil, tu comprensión de madre, tu fuerza de huracán, tu majestad. Para mì, eres muchas cosas…eres el cielo, la mañana, la tarde, todo lo que me rodea. Todas las mañanas te necesito y cualquier momento a tu lado es una eternidad. Sè que nunca te he dicho esto, pero es asì, sòlo eso puedo decir, es asì. Eres mi amiga, què màs puedo decir ?. La ùnica frase que acoge todo mi cariño, es decirte que te quiero mucho. Te quiero mucho…y cada vez que lo digo en mi soledad, no puedo contener mis emociones y me siento afligido, porque no estàs para hacerme compañìa. Por favor, no te vayas…no sè què harè sin ti...
Se acerca ante un crucifijo y con las manos empuñando despiadadamente la cruz.
- Todas las veces que me he acercado a ti fue en vano – con voz indignada se dirige hacia la cruz. Todas las veces que te pedì que me atiendas, fueron insìpidas. Nunca màs caerè y esta vez no esperarè por un milagro. Esta vez me quedarè en la tierra, escarbando la inmundicia. He quedado incompleto, còmo puedo irme ?. No sè dònde està la otra parte de mi alma y nunca podrè morir hasta que èsta estè completa. Por consiguiente nunca tendrè paz y la tierra y el mundo seràn mi ùnico rincón Y me ensuciarè en su lodo y el fango y reptarè como un miserable. Me quedarè aquì hasta saber si Ella escuchò lo que tuve que decirle. Nunca tuve el tiempo suficiente o adecuado para decir todo lo que sentìa. Ahora me doy cuenta, Ella siempre tuvo la razòn al respecto. Estoy condenado y la muerte no me ha llevado y no sè si algún dìa lo haga porque mi existencia a partir de ahora es mediocre y quizà siempre lo fue. Y siento ganas de sollozar de rabia, de impotencia, de dolor. No sabes cuàntas veces la quise. Ahora yo me llevarè la luz conmigo porque Mi Sol està dormido.
En ese momento sus palabras fueron muy acogidas y su mente se poblò de una infinidad de imàgenes de dolor, miseria, muerte y sufrimiento. Apareciendo en otros tiempos, sin recordar exactamente lo que pasò con su amiga. Si continuaba ida, dormida, o quièn sabe en què otro estado. Aquella vida extraña era como conocer la vida real, pero en todo su horror. Sus palabras resultaron condenatorias. Nunca podrìa morir, su eternidad se convirtió en un castigo. Desde aquel tiempo, su mente se ha visto acosada por el dolor del mundo. Su deseo fue quedarse en la tierra, ignorando si sus sentimientos fueron escuchados por Ella. Cuando se espera algo profundo, algo que nos diga si nuestra vida fue en vano o no, el mundo nos abraza con el mismo corazòn roto y desecho que llevamos ante èl. La esperanza y el dolor se abrazan esperanzados y la muerte no llega hasta que el corazòn sane. Dios designa algo, aunque de formas misteriosas, para aquellos que sufren. Rodic es uno de ellos. El dolor se le ha hecho tan comùn con el tiempo, que ya nada le sorprende.
Uno de los primeros rincones a donde llegò, fue un reino donde la mayor parte del tiempo era triste, nublado y casi siempre nevaba. Dìa, tarde y noche, casi siempre estaba helado. El reino se habìa vuelto un caos, pues sostenìa fuertes batallas con pueblos vecinos. Las guerras y el mal tiempo eran la primera causa de muerte. Ademàs de la hambruna que habìa azotado a la población, debido a que las cosechas se morìan y una buena parte de las raciones, eran entregadas para el mantenimiento del ejèrcito, el cual se hallaba dìa a dìa encarando a la muerte en los campos de batalla. La Reina, cuyo nombre nadie conocìa, siempre conseguìa lidiar muy bien con los problemas internos y externos del Estado. Pero sus consejeros se habìan vuelto perezosos y su ejèrcito se habìa volcado al vicio y la glotonerìa, para soportar las penalidades de la guerra, segùn ellos. Por consiguiente se habìa debilitado. A aquel reino arrivò Rodic, quien antes que nada, debìa presentarse ante La Reina.
- Quièn eres ? – le pregunta la hermosa reina.
- Mi nombre es Rodic y soy un errante, Su Majestad. No tengo a quièn servir, soy un samurai sin Señor, un arrojado a este ingrato mundo, sin reina a quièn servir – le manifiesta
- Y què te hace pensar que tu ayuda podrìa ser acogida aquì ?
- Su Majestad, tengo el corazòn desecho. Puedo mover el mundo sin quemarme. Puedo dejar correr la sangre sin sufrir. Soy un mercenario, un asesino.
- En serio ?, vaya, cuànta arrogancia !
- No es ninguna arrogancia, Su Majestad – con la cabeza gacha èl se dirige en sus palabras. Mi destino terminò hace algún tiempo atràs. Delante mìo sòlo hay muerte, desolación y ruinas.
- Està bien. Pelearàs con mi ejèrcito y demuèstrame què tan valeroso eres en la guerra.
El tiempo transcurriò y Rodic demostraba ser un aguerrido de verdad. Las guerras màs encarnizadas requerìan de almas que habìan sufrido, de corazones destruìdos, de Seres sin esperanza, de demonios. Pero Rodic sabìa muy bien, que èl no era asì, que dentro de èl albergaba una infinitud de cosas celestiales y nobles. Vanesa era su mayor esperanza y aùn lo era. Su carácter destructivo era una màscara que usaba para endurecer sus sentimientos, para sobrellevar la soledad. Al final, la soledad es sòlo un escondite. Mientras tanto, la espada era su ley y cada charco de sangre que sobre su hoja se esparcìa, era una victoria, un logro, algo ganado, una conquista, algo que le daba sentido a una vida elementalmente vacìa y eso èl lo sabìa muy bien. Su existencia devenìa en un cìrculo que nunca paraba de rodar, donde sòlo se luchaba, pero al final no existìa nada. No existìa algo o alguien que le estuviera esperando.
- Veo que has luchado muy bien, extranjero – le dice La Reina.
- Sòlo hice lo que tenìa que hacer, Su Majestad – le dice èl. Yo no estoy para pensar. Sòlo para llevar a cabo lo que Usted ordena.
- Estàs verdaderamente dispuesto a hacer siempre lo que yo ordene ?
- Asì es, siempre. Yo nunca he de fallar
- Eso es lo màs correcto. Estàs aquì para hacer lo que yo disponga, eso es verdad. Pero hay acaso algo màs que eso ?. Por què te entregas de esa forma tan arriesgada ?, tan indiferente y a la vez apasionada ?
- He de confesar que en ocasiones, usted me recuerda a alguien
- Ah sì ? y a quièn ?
- A alguien a quien quise con toda mi alma. Alguien por quièn yo estaba dispuesto siempre a hacer lo que sea. Alguien, cuya desaparición me ha dejado un vacìo dantescamente abismal.
- Sì, puedo notar en tu forma tan cruel de pelear, que en realidad debiste querer tanto a alguien alguna vez y que por eso perdiste la esperanza. Parece que odiaras a la humanidad. Con la misma pasiòn con la quisiste a ese Ser querido, matas de manera enloquecida. Usas esa entrega y ese dolor para derramarlo en sangre y lo haces sin sentido alguno. Hacia dònde piensas tù, que te podrìa llevar todo esto ?. Sabes que a ninguna parte. Debiste querer desquiciadamente a esa persona, no tengo duda alguna al respecto.
- No odio a la humanidad, no odio a nadie. Sòlo a mì por no haber podido hacer lo suficiente por Ella. No soy frìo, ni indiferente, ni cruel. Yo sòlo querìa vivir, pero ahora estoy muerto. Siento el dolor de quienes mueren, de quienes sufren. Soy un devorador de almas.
- Entiendo todo lo que dices, extranjero.
Ella sòlo lo observa un momento y luego se retira hacia un rincón cubierto por cortinas y regresa un rato después con un pequeño àmbar entre sus manos. Su brillo era tan esplèndido, que iluminaba casi por completo la corte real y el rostro de la hermosa reina era iluminado y daba la apariencia de un Ser celestial. Aquella piedra estaba rota, faltaba la otra mitad. Finalmente Rodic sabìa quièn en realidad era ella.
- Encuèntrala – le dice ella. Encuentra la otra mitad y cuando eso ocurra, tu alma volverà a la paz.
- Aunque me lleve siglos enteros hacerlo, lo harè. Te encontrarè.
- Hazlo, ve. Nadie en este tiempo me conoce, nadie sabe mi nombre. Sòlo tù lo sabes. La maldición que echaste hace un tiempo atràs acerca de no cambiar mi nombre, tuvo su severa repercusión. Nadie se atreve siquiera a pronunciar mi nombre y si saben cuàl es el mìo, todos huirìan del reino. La maldición que lanzaste no ha desaparecido. Las personas aùn temen. Tus palabras siempre tuvieron fuerza. Sabes quièn soy. Ahora vete.
- No, no me voy, regresa, Vanesa, regresa. Todo lo hice en nombre del cariño que te tenìa, no pretendì arruinarlo todo ni causar daño. Sè que mi cariño ha sido muchas veces torpe, pero todo ha sido porque no he soportado estar lejos de ti. Regresa…
Y Ella desapareciò en un resplandor de luz que apareciò como una ráfaga. Èl era el ùnico que podìa pronunciar su nombre.
Saliò de forma violenta del palacio y se dirigiò hacia su caballo y galopò toda la noche y a la mañana siguiente y a la siguiente y asì sucesivamente, sin descansar.
La desaparición. Han pasado siglos desde aquel acontecimiento, acompañado de la aparente pèrdida de su ùnica compañera, su compañera del alma y a quien siglos despuès vio en un extraño reino. Llega el siglo XXI y para muchos, èl es sòlo un Ser frìo e indiferente, pero quièn hasta ahora es capaz de meter las manos a las brasas de fuego, de manera tan desinhibida ?, a menos que se trate de un loco. Por consiguiente, no es justo prejuzgar. Los tiempos habìan cambiado de manera tan devastadora y con ello, la civilización, las costumbres, los hàbitos, todo. Èl se sentìa en un tiempo extraño, en otra dimensiòn, pero no era asì. Sòlo habìan cambiado los tiempos, menos èl. El siglo XXI era ya un tiempo de costumbres desinhibidas. Algo a lo que èl no se sentìa muy a gusto, aunque tampoco le tomaba tiempo adaptarse. Debìa adaptarse a la democracia, algo que su anticuado espìritu no conociò en los tiempos en que viviò. Los tiempos modernos se asemejaban a su soledad. Cuando el tiempo a nuestro alrededor cambia, menos nosotros, sabemos o sentimos que no podemos tocar algo de lo que nos rodea porque sentimos que no pertenecemos a este mundo y la desolación o la separaciòn voluntaria del resto de las personas se vuelve algo muy lògico, aunque no sabio, sino todo lo contrario, un capricho tonto del que muchas veces no nos damos cuenta. Nos sentimos como un espejo roto, pero un espejo, aùn roto, puede reflejar la cara de la jovialidad, de la felicidad, es sòlo cuestión de mostrar esa felicidad. Para Rodic, habìa sòlo un certero propòsito, buscar el àmbar. Aunque en los ùltimos siglos su vida se habìa tornado màs perezosa y desesperanzada por encontrar aquella piedra, pero su corazòn seguìa acogiendo a aquella amiga que perdiò siglos atràs. Cuando perdemos a algún ser querido o cuando lo tenemos lejos de nosotros, todo nos parece eterno. Eso es, si en verdad hemos querido a ese Ser.
- Què tienes ? - era lo que muchas personas le preguntaban.
- Nada - era la ùnica respuesta que èl emitìa.
- Deberìas ser màs sociable – le decìan un grupo de amigos. Ven, ùnete a nosotros. Estamos conversando y riendo.
Èl acepta y se reùne con ellos y se marchan hacia una taberna. Pero no encuentra gracia alguna en sus palabras o en sus conversaciones.
- La otra vez vi a un niño con una severa deformación en la espalda, pidiendo limosna al pie de una iglesia – decìa una chica del grupo. Dios !, fue algo muy penoso. No sè què pasarà con sus padres, por què permiten que sus hijos y sobretodo, niños con problemas como èstos vayan a mendigar ?.
- Conoces su dolor ?. Sabes lo que èl quiere en verdad ? – Rodic interviene de forma misteriosa. Quizà èl, en el fondo de su Ser, se siente bien con su deformación y su miseria. Quizà su miseria es su mayor virtud porque le empuja a continuar donde està, sin importarle el cansancio debido al sol o el tedio que podrìa sentir al estar ahì sentado todo el dìa. Quizà no siente nada en realidad, sòlo acepta lo que tiene frente a èl.
- Què dices ?, estàs loco ?. Es totalmente penoso lo que veo. No entiendo còmo puedes decir esas cosas. Quièn te crees que eres ?, alguien perfecto ?
- Jajajaja, no lo soy. Lo que menos he sido en esta infinita vida, es ser perfecto. Soy el Ser màs imperfecto que puede haber – responde Rodic.
- Pues parece que no tuvieras corazòn – le dice ella
Rodic la mira con ojos enardecidos.
- Jamàs vuelvas a repetir eso – le dice en voz alta
Y simplemente se marcha. Mientras el resto de las personas se muestra extrañada por su actuación. La mujer por su parte quedò muy pensativa.
Rodic sale a recorrer las alamedas de un parque. El tiempo no ha conseguido debilitar sus memorias. En cada persona buena y jovial, cree verla, a Ella. En la risa de los niños, en la frescura de las arboledas, en el rostro de un mundo mejor, en todo, ella està siempre ahì. Proyectada como la luz que atraviesa los cristales de una ventana y nos hace ver cuàn solos estamos y miramos hacia el sol, la luz del dìa. Cuànta verdad hay en la luz !, pero si esa luz tiene un rostro, la vida se vuelve desesperante. Como algo inalcanzable y ante lo que nos resignamos, pero no deja de ser penoso. Su imagen en sus recuerdos, se convierte tambièn en un reflejo de su soledad. Te necesito !, es la frase que siempre està en su alma incompleta y abandonada. En su mansión de penas, en su laberinto de sentimientos enterrados.
Se detiene frente a un malecòn y se postra a contemplar el mar.
- Siempre me pregunto si escuchaste mis ùltimas palabras – dialoga consigo mismo. Alguna vez me escuchaste de verdad ?, cuàndo lo sabrè ?. He vagado mucho por el mundo, he visto tantas cosas y en ocasiones todo se vuelve desesperante y horrible. No recuerdo mi infancia, mi juventud. No recuerdo nada, sòlo recuerdo los prados. Sòlo te recuerdo a ti. Eras tan tierna, tan linda. Me gustaba mucho la forma en que reìas, parecìas una niña. Tu cabello enmarañado, como si recièn te hubieses despertado. Tus castaños ojos maternales. Tenìas la fuerza de una madre, de una gran mujer. Eras tan linda y nunca pude decìrtelo, perdòname por favor, por mi frialdad, por mi estupidez, por no haberte dicho estas cosas a tiempo. En verdad lo siento. Me pregunto si me habrás perdonado, si me habràs escuchado cuando te dije que te necesito. Sòlo he querido que lo supieras. No sè si es asì y eso me tiene torturado. Siempre te he tenido en mi corazòn, aunque nunca esperè que tù tambièn lo hicieras. Sòlo quise que mis ùltimas palabras fueran escuchadas. No me puedes castigar por mis sentimientos. No tengo la culpa de quererte por ser mi ùnica amiga.
La mujer del grupo consigue alcanzarlo y finalmente se acerca a èl.
- Què quieres ? – le pregunta Rodic
– Nada, yo sòlo paseaba por aquì. Notè que hablabas solo y me preguntaba si tal vez podìa ayudar en algo.
Tù no sabes lo que yo necesito – le contesta
Ah no ? – le dice ella riendo. Pues sì lo sè. Mira alrededor tuyo. Todo es muy lindo, tan hermoso, tan divino. Mira las aves, ellas cantan. El cisne, cuya muerte no le impide cantar por ùltima vez. No te parece todo tan milagroso ?. Todo es tan sencillo y tan hermoso, no existen razones para estudiar las cosas, basta sòlo con verlas para darnos cuenta de su belleza. Deja de pensar y hablar mucho contigo mismo, tonto.
- No sè a lo que te refieres ?. Sì, todo es hermoso, pero es raro que digas todas esas cosas. No pensè que fueras alguien capaz de ver la belleza en muchas cosas o en muchas partes.
- De hecho lo soy. Soy la belleza. Soy el misterio de la belleza. Soy el anillo que vincula la belleza de este mundo y el universo con el ser humano. Quien llega a conocerme, conseguirà unirse con la belleza del mundo. Pero quien pierde la fe, lo pierde todo y tù has la has perdido en todo. Por què lo has hecho ?.
Èl sòlo mira fijamente el océano, mientras ella se acerca a su oìdo y le susurra
- Despierta Rod, despierta…
Èl se voltea, pero ella ya habìa desaparecido. Èl sabe muy bien que sòlo existìa una persona que le decìa Rod.
Regresa – èl le dice en tono disimulado, para que nadie a su alrededor le escuche.
No, eres tù quien debe regresar – le dice ella, aunque su voz proviene de la nada. Regresa tonto, regresa…
El hombre sòlo caminò como una errante sombra durante el resto de la noche. Iluminada por la luna llena, cuyo resplandor plateado coloreaba las oscuras calles en grises y azulados paisajes. Las personas sòlo lo miraban y se preguntaban què le pasaba.
Una soleada mañana aparece una luminosa silueta al pie de la ventana de su casa. Èl sale a observar, pero no hay nada, sòlo un cirio blanco. De noche lo enciende y la cera corre muy deprisa y la llama, de alguna misteriosa manera, empieza a elevarse y se detiene delante de èl. Sus ojos se clavan en el màgico acontecimiento que toma lugar en frente de èl. Observa tanto la llama que èsta finalmente se introduce en el interior de su cuerpo, a travès de sus ojos. Su memoria regresa a los buenos tiempos de su pasado.
De forma evanescente aparece la mujer. Su cabello estaba enmarañado y sus ojos representaban aquella infancia y jovialidad de la que alguna vez èl gozò junto a la amiga de sus tiempos remotos.
Èl no pudo contener sus emociones y su frialdad desfalleciò y fluidos de sangre corrieron por su rostro.
- Despierta amigo, despierta ! - ella le dijo en su càndida y tierna voz.
- Quièn eres ?, cuàl es tu nombre ? – le dice
- Sabes quièn soy – le dice de forma frìa y altiva. Soy la ùnica amiga para ti. The Only One. No es eso lo que siempre dices en tu silencio ?. Has estado tanto tiempo cegado por un sentimiento del que ni siquiera estuviste seguro del todo. Dudaste de la fuerza de tus palabras y no pudiste luchar contra tu timidez. Siempre te preguntaste si hiciste lo suficiente y si tus palabras fueron escuchadas. Y la respuesta es que sì, sì te escuchè, siempre supe de cuànto me apreciabas, nunca lo dudè. Tu falta de creencia en ti, en Dios, ha hecho que vagues eternamente sin conseguir descanso alguno. Como una errante ànima, como cera que desangra y cuya llama sòlo flota en el aire y sigue su propio destierro hasta consumir todo lo poco que queda de èl. Ahora debes descansar. Yo nunca me fui, siempre estuve en tus memorias. Es absurdo que siempre te hayas mostrado tan obsesivo por algo que sabes que ya quedò en el pasado y lo que permanece ahì, no hay nada que lo pueda modificar. Por què has dudado sobre lo que tù mismo has escrito ?. sabes que yo tambièn te tendrè en mi corazòn y que siempre recordarè todo lo que has hecho por mì. Ya dèjame ir. Despierta..
Y èl despertò en un prado y ante sus ojos observò una luz cegadora, era el sol y èl podìa verlo sin problema alguno. La mujer aùn estaba ahì, en el soleado prado.
Eres tù – dice èl. Nunca me imaginè que aquella mujer eras tù. Nunca me di cuenta de eso. Tu desaparición marcò en mì la aflicción y èsta sòlo me ha cocido los ojos. Nunca antes caì en cuenta de lo tan valiosa e importante que eras para mì. Siempre estuviste por aquì, en los alrededores. He sido tan estùpido. Siempre creì poder verte en cualquier parte, en cualquier imagen que se asemeje a ti, percibir tus necesidades y tu presencia. Pero nada de eso ocurriò. Siempre fuiste un misterio para mì.
Tù tambièn lo fuiste para mì – dice ella. Tu locura te ha hecho verme en todas partes. No sabes que no se puede leer el alma de quienes son nuestros seres màs entrañables ?. Quienes son entrañables el uno al otro, estàn destinados a vivir separados porque en el pasado hubo una brecha, un agujero, un vacìo que obstruyò cualquier posibilidad de estar unidos. El universo tiene agujeros que extienden aùn màs y de forma misteriosa su infinitud. Los errores, fallas o vacìos construyen a la larga, raìces profundas en cualquier relaciòn entre humanos. Cada vida permanece donde debe permanecer y cada vida es tan profunda por eso. Nuestras memorias nunca moriràn. Lo que ocurriò o no, sòlo hizo agrandar aùn màs la historia de nuestra amistad. Todo tiene un principio y un final. Mi desapariciòn desviò cualquier posibilidad de seguir unidos y es asì como debe permanecer. No te aferres a mì. Don’t cling to me. Nunca te ha parecido extraño como humano, como simple mortal, pero con alma errante, el querer tanto a una amiga ?
- No, para mì, nada es raro – dice èl. Si crees en lo que sientes, nada es raro.
- Exacto – dice ella. Tù lo has dicho. Y creer consiste en mirar màs allà de lo que se puede percibir, por eso te has cegado muchas veces y te has equivocado un sin nùmero de veces, al llamarme, al decir mi nombre al viento como si yo pudiera aparecer de un momento a otro, sòlo para ti. En verdad, estàs loco, mi muy apreciable y tonto maniàtico amigo. Has creìdo en nuestra amistad e incluso una amistad tiende a ser mucho màs fuerte que otro tipo de relaciòn. En la amistad prevalece el respeto, el cariño, la reverencia, la fidelidad, el compañerismo y una infinidad de virtudes màs que escasean en otras clases de relaciones donde nacen la desconfianza y el celo. Elementos que destruyen de manera tràgica, sentimientos tan divinos como el amor. La amistad puede ser màs eterna que el mismo amor. Pero tù siempre mostraste inseguridad.
- Sì, y todo fue porque he temido fallar a una amiga como tù. Yo siempre vi tu ternura. Nunca vi tu apariencia, sòlo te vi a ti.
- Jajajaja, dices cosas que ya otros las han dicho – dice ella a carcajadas
- Sì, pero es la verdad y sabes que creo en eso
- Es verdad, lo sè. Yo nunca me fui. Aquel dìa de Mayo, sòlo desaparecì y nacì porque fue entonces cuando mi fuerza, pasada a ti, debìa mostrarse a travès de tus tormentos. Todo estaba escrito asì. Todo tiene su razòn de Ser, de ocurrir las cosas. Nacì como el sol. Aquella población nuestra, ahora permanece gris y nublosa. Tù te llevaste la luz de aquel rincón del mundo al aferrarte a mì. Yo nacì, pero en un mundo que tù mismo creaste. No tomaste en cuenta lo que yo querìa. Yo no debìa seguir aquì. Eso no era lo que debìa ocurrir. Recuerdas que siempre me decìas “mi sol” ?, pues fue eso lo que ocurriò. Tus palabras tuvieron toda la fuerza para que las cosas ocurrieran como ocurrieron. De la misma manera en que una madre abandona a un hijo recièn nacido, sin importar las circunstancias. El hijo està destinado a vivir solo, a contar consigo mismo, a hacerse fuerte. Èse es su destino, aunque muchas veces no sucede asì, pero su destino era èse y si se desvìa, lo ùnico que ocurre es que se encontrarà en otras situaciones, pero a la larga deberà fortalecerse. No existe otro camino, su destino es irreversible. De la misma forma, yo debìa desaparecer, no podìa quedarme màs tiempo, tenìa que irme. Sè de tu soledad, de tu lejanìa hacia tus padres y tus amigos. Has encontrado en mì un refugio para soportar lo duro que es vivir. Para ti, es muy difícil relacionarte con el mundo y has hecho en cierta forma, de mì tu mundo, tu ùnico y pequeño mundo. De alguna manera, ves en mì, la fuerza de tu madre, ves en mì a alguien maternal.
- Sì, es asì, nunca lo dije, siempre sentì vergüenza de ello. Verte a ti, es como verla joven. Luces incluso como ella, tanto por fuera como por dentro. Y cuando la veìa a ella, sabìa que te veìa a ti. Es duro para mì, actuar frente a ti como un hombre, sino como alguien menos que eso, como alguien que te debe reverencia.
- Y por què no acudìas a tu madre ?
- No puedo vivir apegado a ella, entièndelo. Quiero ver el mundo, pero para ello necesitè de ti. Eras mi llave hacia el mundo exterior. Mi madre no puede acompañarme. No puedo permitir eso.
- Vuelve al mundo, yo ya no estarè aquì por ti. Vuelve amigo, vuelve. Dèjame ir. Siempre estarè en tus memorias y ellas son imborrables. No olvides que yo siempre te llevarè en mi corazòn, siempre.
- Regresa, no te puedes ir
Los rayos del sol incrementaron su luz cegadora y èl se evaporizò junto al sol y apareciò en aquel tiempo remoto de su juventud. A sus pies encuentra un àmbar dorado e inmediatamente se lo devora y regresa a su vida de aquellos tiempos. Al fin se unieron las dos partes de la piedra. Nuevamente el mismo lugar, las mismas personas, el mismo tiempo. Recuerda su vida errante por el tiempo y el espacio y aquello lo ha fortalecido y redimido ante èl, ante los demàs y ante el mundo. Recuerda y siempre recordarà a Vanesa. Su fuerza naciò aquel dìa de Mayo. Los recuerdos permanecen en èl y ella en èl. Una vida que regresa del martirio, es un nuevo nacimiento. Ella y èl son un mismo Ser. El nacimiento de ella, es el de èl. El sol brilla solitario, pues la luna no lo acompaña. Pues ambos son un mismo astro. Sòlo con diferentes rostros. Y el uno no puede habitar sin el otro.
La eternidad es su mayor testigo. Y entre los humanos, un lapso de tiempo compartido entre ellos, es una eternidad. Un fragmento de ambar, una luz, trèmula entre los millones de habitantes mortales, pero es una vida, una eternidad. Ella nunca se fue, siempre estuvo ahì. La luz habìa desaparecido, pero ahora volviò. Mayo, es el nacimiento del sol, el nacimiento de una linda joven. Por eso el astro arde màs que en otros meses.
Hoy en dìa, un alma rejuvenecida y vidente, camina y se detiene a observar todo lo que ocurre a su alrededor. Nada lo asusta ahora. Su alma està completa, porque Ella siempre estarà dentro de èl. Te llevarè en mi corazòn, fueron sus ùltimas palabras. Èl sòlo dijo un nombre al regresar a la vida:
Vanesa, por siempre estaràs en mì…. Siempre te recordarè, fuiste algo bonito, que vino a mi vida. Còmo podrìa olvidarte ?, Còmo podrìa olvidar los recuerdos de la infancia ?. Tù me devolviste algo de mì, Mi Àngel, Mi Sol…
En el pueblo se creaba una leyenda respecto a la prosperidad que ahì siempre habìa. Los habitantes sòlo le decìan a los visitantes
- yo sòlo sè que aquì habìa una joven muy linda, cuyo cabello era como la tarde del ocaso. Castaño como el cobrizo firmamento. El ocaso, cuando los dos astros se unen. Por eso creo en milagros. Todos la querìan, nadie la olvida. Su nombre era Vanesa.
No se necesita saber màs. La belleza no necesita ser estudiada o profundizada, sòlo ser vista. Representar la belleza en cualquier medio, es exponerla al olvido, al igual que un cuadro, que con el tiempo deja de sorprender. La belleza se contempla màs allà de la percepción de nuestros sentidos y es èsa la que se debe describir y enaltecer. Quienes contemplan sòlo lo fìsico y la apariencia, tienen una visiòn muy marchita de la vida. Al pensar que todo debe ser por siempre joven y eterno. La eterna juventud para un mortal serìa un calvario, pues cada ser tiene su tiempo y su espacio. Alterarlo, es cambiar el orden matemàtico de las cosas y del universo y se caerìa en lo absurdo. Aquello sucede con quienes sòlo aprecian la belleza fìsica y por eso son incapaces de amar o acoger algún otro noble sentimiento. Y què mejor que la amistad para ello. Aquella que no mira apariencias y que siempre perdona errores y acepta las fallas de la otra persona, sin importar el resto de detalles.
Èste es un homenaje a quien es y siempre serà mi mejor amiga. No habrà quien reemplace tu lugar. El viento puede transitar los espacios, pero nunca dejar huellas y mi huella, mi cicatriz, mi sonrisa, siempre seràs tù. Nunca te olvidarè…Vanesa querida, mi amiga inmortal…
My ageless friend
My immortal friend

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