ROSA BLANCA DE VERDE

Hernan A. Calvo  - CLASSIC FICTION - 2863 words

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Summary

Nuestra viejita que vivia sola, en el medio de un caserio en el campo, en centroamerica, cerca del mar. Por azar encuentra un tesoro, piensa en su vida, en su gente, que hacer con tanta fortuna. Paga las consecuencias

Nuestra viejita que vivia sola, en el medio de un caserio en el campo, en centroamerica, cerca del mar. Por azar encuentra un tesoro, piensa en su vida, en su gente, que hacer con tanta fortuna. Paga las consecuencias

ROSA BLANCA DE VERDE

Nuestra viejita, su nombre: Rosa Blanca de Verde!.
De la cual, seguro, nadie podría precisar sus años.
Muy bajita de estatura, con una vitalidad tremenda, esa que da una vida de trabajo duro, en medio del campo.
Oriunda de uno de los pueblitos junto al mar, de Centro América.
Nos contaba al grupito que estábamos cerca de ella, que se casaron muy jóvenes, ella a los catorce y él a los dieciocho.
- Que en esos tiempos se usaba así!.
Seria por el corto tiempo, que les quedaba para el final de sus vidas.
Vivían en un pequeño predio, con su marido.
Tenían una casita muy humilde, que habían construido con sus propias manos.
La lograron, con los elementos que producía y les entregaba, la naturaleza que habitaban.
Su marido, era como un toro, con una fuerza y una voluntad tremenda para todo.
No había nada, que en su ambiente no pudiera realizar, si era necesario se prodigaba con gran esfuerzo, pero él, por su tenacidad, al final lo lograba.
A los pocos años de casados, ya tenían tres hijos.
De repente, como ocurre normalmente en aquellos parajes tan alejados, de muerte súbita.
- ¡Él falleció!.
- Quien sabe que enfermedad tendría?...
Una pena siendo tan joven, se fue en la plenitud de la vida, dejando tantas cosas por vivir y por hacer.
De todo esto que nos contaba, decía, se le habían curado todas las heridas, solo guardaba un hermoso recuerdo.
Por supuesto ya habían pasado muchos años, del acontecimiento, los primeros como es lógico, mucho sufrimiento.
El recuerdo del marido muerto, el dolor, mucho sacrificio, y la responsabilidad en el medio de la nada, de la crianza de sus tres hijos.
Pero por suerte, los hijos nacieron sanos y fuertes como el padre.
Los crió sin sobresaltos, cuando éstos llegaron a la mayoría de edad, sin perspectivas ni futuro en el campo, se fueron yendo y la dejaron sola, marchando de a uno, los tres a la ciudad.
En busca de mejores trabajos, todos con la misma promesa, de una pronta vuelta, ni bien logren cierta prosperidad económica.
Todos los años, cuando llegaban las fiestas, con gran ilusión los esperaba.
Preparaba grandes comidas.
- ¡Que por supuesto terminaba comiendo ella sola!.
Cumpliendo siempre la misma ceremonia, preparaba la mesa para todos, con platos, cubiertos, copas y todos los adornos.
Distribuía en el medio de la mesa, las fuentes de comida que preparaba.
Por ultimo lo esencial, ponía como centro de mesa, un gran reloj antiguo, que había recibido como legado, a la muerte de su abuelo Jorge.
Este era de origen europeo, tuvo su hijo Carlos, con una nativa del lugar, pasados los años, su hijo ya mestizo, con otra nativa, dieron a luz a Rosa Blanca, nuestra viejita.
- Pero volvamos a lo nuestro!.
Justo cuando las campanillas daban las diez de la noche, se sentada en la cabecera.
Lo contemplaba con calma. ¡Minuto a minuto!. Hasta que éstas, daban ¡Las doce campanadas, de las doce de la noche!.
Luego se tomaba otro tiempo, rezando otros quince minutos, recién ahí con una bendición al altísimo, con alguna lágrima en sus ojos comenzaba de a poco a cenar.
Terminada la cena quedaban los restos, para sus compañeros, los animales que criaba, que en realidad eran su única compañía.
Pasaron varios años, en absoluta soledad, ella se mantenía como podía, con su huerta, sus animales.
Éstos eran algunas ovejitas y sus gallinas.
Vendía o trocaba en el caserío algunos corderos, pollos y huevos, con lo cual a cambio recibía o compraba en la única, si se puede llamar proveeduría, harina, sal, azúcar, aceite, especias y algún vestido.
La pobreza en la zona era lastimosa, una gran mortandad infantil, los chicos y viejos todos desnutridos.
La mayoría de la gente, toda en harapos, la muerte les llegaba a lo sumo a los treinta y pico de años, por falta de buena nutrición y falta total de educación, sanidad y medicamentos.
Nuestra viejita, tendría muchísimos años, aunque siempre representaba cerca de sesenta y pico de años.
Nos dijo que se llamaba, Rosa Blanca de Verde.
Pasaban y pasaban los años y se conservaba perfecta, realizando todos los trabajos rudos del campo.
Una mañana como tantas, se levanto temprano, desayuno, y salió hacia el galpón de las herramientas.
La idea era tomar un pico y unas palas, para hacer un pozo profundo, donde poder enterrar todos los desperdicios y la basura.
Que ya hacia un tiempo, se le habia acumulando.
Reflexionó, miro hacia todos lados, luego se alejó lo suficiente de su casa, a unos doscientos metros aproximadamente.
El motivo de la distancia, era no tener que pasar por el malestar de los olores desagradables, de ésta basura descompuesta.
Por si algún perro o animal salvaje buscando algo que comer, en la hediondez del sector, con sus hocicos, sus patas y sus uñas la destape y queden dichos olores en la superficie.
Por lo tanto, al estar alejado a una buena distancia el poso, no llegarían si se diera esta posibilidad, dichos olores a su casa.
- Eligio el lugar!.
Le pareció apropiado comenzarlo entre medio de dos grandes rocas.
Comenzó o trato con la pala, pero como la superficie estaba muy dura, por una gran cantidad de pequeñas rocas a medio enterrar.
Dejo la pala y empezó con el pico, hasta que fue descubriendo y sacando las pequeñas rocas que le impedían profundizar hacia abajo.
El pozo que ideo, era de un diámetro de aproximadamente un metro, despejadas las piedras, tomo la pala, y comenzó a cavar.
Cuando había llegado aproximadamente a ochenta centímetros de profundidad, el terreno, comenzó nuevamente a ponerse duro, imposible avanzar con la pala.
Golpeaba contra algo muy duro!.
- Se enojo!.
- Pensando: Otra roca grande y tan profunda!.
Lo que le costaría sacar semejante roca, que cubría por lo visto todo el diámetro del poso.
Se dijo mentalmente: -Tendré que desechar este pozo!.
Comenzar otro en un lugar con menos piedras, también porque no, poner toda la basura que entre ahí, y hacer otro mas chico, en un lugar mas apropiado.
Pero, mientras en la cabeza le rondaban esas ideas, pegó mecánicamente un picazo y vio saltar unas chispas.
- Ni de piedra, ni roca, sino de metal!.
Al notarlo, se acostó en el suelo, y estirando su brazo y metiendo parte del cuerpo dentro del hueco, iba descubriendo y retirando con sus manos la tierra, hasta que tuvo la certeza que se trataba de algo metálico.
- Siguió ahora, pero con mucho mas esmero!.
Se trataba de la tapa de un cofre de cobre al parecer muy antiguo.
Como el brillo del metal, lo tenia a su vista, se entusiasmó y sacando fuerzas, a pesar de su edad, fue agrandando el pozo hasta que tomo forma rectangular, justo por la dimensiones, la de un cajón de muerto antiquísimo.
En un costado tenia un cerrojo todo podrido, por el correr de los años, lo que seria antiguamente un pasador, todo roto.
Corrió el cerrojo, sin saber con que se iría a encontrar.
- Levantó la tapa, quito un paño y quedo deslumbrada!.
Eran monedas de oro, estaban impecables, en un estado de conservación perfecta.
Todas idénticas, tenían unos cuatro centímetros de diámetro, por medio centímetro de espesor, y todas grabadas con un sol gemelo, en cada cara.
El cajón tendría dos metros de largo, por uno de ancho y medio metro de profundidad, sumergía sus manos hasta el fondo y seguía sacando y sacando monedas iguales.
Se sentía como una chiquita aturdida, jugando y jugando, sentada dentro del cofre.
- Con las monedas de oro!.
No lo podía creer, parecía un sueño o un cuento, pero miraba y las tomaba y estaban allí, esa tremenda cantidad de monedas de oro.
Miraba el sol estampado en cada cara, esto hacia que las notara aun más brillantes.
Poco a poco se fue tranquilizando y se hizo la pregunta: (la que nos haríamos todos).
- Cuantos kilos habrá?.
Primero se dijo: deben ser como cien kilos, mientras las miraba, y seguía jugando con las monedas entre sus manos.
Luego, hizo la relación con un cajón de muerto, especuló y se dijo: "Que nunca había visto un cajón tan grande, y tan profundo".
Los de muerto eran redondeados, mucho más finos, definitivamente no eran tan grandes ni tan profundos.
Tomaba en cuenta, el peso de las monedas, agarraba una, la sopesaba entre sus palmas y se decía: En realidad son pesadas!.
Al final de cuentas, saco la conclusión que podrían ser unos seiscientos a ochocientos kilos de oro puro, aproximadamente.
Cuando tomo conciencia realmente, se preguntó: Que hago con todo esto?.
- De donde salio todo esto?.
Pensó que podría ser un botín de piratas, que muchos años atrás, andaban por esos mares.
Que, no vinieron nunca más en la búsqueda de su tesoro, seguro por haber intervenido y haber muerto en alguna batalla en el mar.
Se decía: "Los tripulantes, como el barco deben estar bajo el mar".
De inmediato, pensó en su esposo muerto.
– Tantos años!.
Sus hijos, las fiestas, desde hacia años y años en soledad.
Ninguno de sus hijos se acordó, nunca más de ella.
- Como puede ser?.
- Ninguna carta en tantos años?.
Al menos para enterarse como andaban, además mínimamente mandarle sus direcciones, con éstas, ella poder responderles.
Siempre quiso, desde el minutos que se fueron, poder saber como les iba en la vida y por intermedio de las cartas que le llegaran, poderse enterar si por ejemplo, ya era abuela, sí tenían buenos trabajos, sí estaban vivos.
- Bueno!.
Pensó luego: “Denunciar el hallazgo a las autoridades”.
- Se dijo no, no!.
- Ya tenía demasiados años vividos, para llegar a una estupidez tan grande!.
Los gobernantes, políticos y grandes señores se robarían todo, y las riquezas irían a parar siempre a las mismas manos, para seguir acrecentando la riqueza, que ya tenían!.
Pensó en ella: Soñó con vestidos de gala, viajes interminables, en lujosos cruceros, recorriendo todo el mundo!.
- Por que no!.
Ella también tenia derecho a finas joyas, para realzar su pequeña figura, concurrir a fiestas, y banquetes lujosos, compartiendo momentos con gente fina y elegante.
Reflexionaba: - Cuando uno tiene mucho pero mucho dinero, es bien visto por todo el mundo!.
Tener mucho dinero, para disfrutar y tener una vejez segura, comprar propiedades en las mejores capitales del mundo, comprar grandes extensiones de campo, para que la sirvan, mayordomos, peones y mucamos.
- Se dijo no!
- Muy poco para tanto!.
- Debe haber algo más importante?.
- Que me llene más!.
- Que me haga más feliz!.
Cerró los ojos, tomo conciencia pura y le vino a su mente esta pregunta: “Por que motivo Dios le había mandado todo esto”.
- Su cabeza, le hizo un clic!…
Ahí, en ese momento, se ubico mentalmente en su realidad, en su caserío y comenzó a irritarse por el hambre de los chicos, la mortandad infantil, la falta de salud, el final de los pobres viejitos.
La pobreza de sus padres, la falta de educación y salud desde los chicos a los viejos, la falta de trabajo digno en su terruño.
Comenzó a soñar con crear fábricas en su pueblito, para dar trabajo a la gente del lugar, hacer una plaza, llena de juegos para diversión de los chicos y encuentro de los grandes.
Una pequeña galería, con negocios que llenen a chicos y grandes, de todas sus necesidades.
Fundamental, se dijo: “Un cine para alegría de los chicos y encuentro de los grandes”.
- ¡que hermoso!.
Un lugar, donde poder soñar con las películas, los dibujos animados, y estar un poco en contacto con el mundo, aunque sea por el espacio de tiempo que dure en la ficción!.
Esencial: Un centro social, o club, donde la gente pueda ir a reunirse, discutir y tratar sus problemas, sus logros y necesidades.
Un restaurante con meseros, vestidos de moso, que a uno lo vengan a servir, con buenos platos, bebidas y postres!.
- Ah!.
- Una confitería, donde después del trabajo diario, uno tenga derecho a ir a tomar un café o alguna bebida y helados para los chicos!.
- Que hermoso seria crear una iglesia!.
Para que todos puedan ir a conversar con Dios.
- Acá en el pueblito, incluso sin necesidad de cura, seguro si la logramos: ¡Dios vendría a visitarnos!.
Si nos quedamos en nuestra tierra, no tendríamos necesidad de ir a mendigar un plato de comida a ninguna otra ciudad, o país extranjero.
No dejaríamos a nuestros viejos y a nuestra tierra en un abandono total.
- Seria un proyecto hermoso!.
- Pero tampoco!.
El Señor nos hizo nacer aquí, para pasar esta posibilidad de vida. Que derecho tiene nadie, para modificarla.
Nos dio esta tierra para amarla y respetarla!.
Para aprender a extraerle todas sus riquezas, sin modificar el medio ambiente.
Nos regalo la pureza del aire, la limpieza de los ríos.
Una naturaleza llena de yuyos y plantas útiles para nuestras necesidades!.
Medicinas que extraemos y con la mezcla de éstas, logramos restablecer nuestra salud.
Los frutos para nuestra alimentación!.
Como también cubrimos nuestras necesidades con nuestros animales y sus derivados.
La pesca, de nuestros ríos!.
Las tupidas arboledas, de las cuales extraemos madera, sus ramas, con éstas y la ayuda de los pajonales, de nuestras lagunas!.
Utilizando barro construimos nuestras casas!.
- Igual que nuestros compañeros, los pájaros que nos alegran la vida!.
Por si esto fuera poco, obtenemos leña para nuestro fuego, que nos cocina nuestros alimentos y nos calienta nuestras viviendas en los momentos del frió.
Animales salvajes que conviven con nosotros y cubren en su justa medida nuestras necesidades.
La pastura, que es la riqueza natural para nuestros animales domésticos, de estos la leche los huevos, su carne.
¡La bendita agua de nuestros ríos!. Para apagar nuestra sed, la de nuestros animales y riego para nuestros cultivos!.
- La paz en la que vivimos!!!.
- ¡La soledad, en medio de esta tremenda soledad!!!...
- Nos da un tiempo inmenso, para mirarnos por dentro, y apreciar todo lo que tenemos!.
Para muchos parecerá que es muy poco, o casi nada, para nosotros que lo tenemos, lo atesoramos, sabemos bien lo que vale, y es mucho.
A todos los humanos, siempre se nos da lo mismo, que recién nos damos cuenta todo lo que tenemos, cuando por alguna adversidad lo perdemos.
Acá, Dios, esta en toda esta naturaleza.
- Esta en esta poca y pobre, pero buena gente!.
La que aun vive, en estos campos abandonados por la civilización, regalándonos la vida, el sol y las lluvias, el clima, y las noches tan pobladas de estrellas, que pareciera que están a punto de caérsenos encima.
Se pregunto sin lugar a dudas: “Que mas necesitamos, teniendo todo lo que tenemos para ser felices”
- Ahora estas monedas!.
Estas monedas, se pregunto: Si fue una suerte o un castigo, el haberlas encontrado!.
Pensar lo que se puede lograr con una sola de ellas. ¡El milagro de curar muchos enfermos, enseñar a muchos chicos, dar de comer a muchos hambrientos!.
Pero también se dijo: por una de ellas lo que se puede llegar a perder!.
El daño que podía ocasionar, si se decidía a desenterrarlas del escondite que había logrado.
De a pequeñas cantidades de monedas de oro, dentro de unas bolsas de plástico, y éstas dentro tapadas por unas lonas viejas, las que puso repartidas, haciendo pequeños pozos.
¡Genial!.
- Debajo de las lajas del jardín de su casa!.
Cometer la peor locura, de comenzarlas a utilizar!.
No!. Con lo que nos cuentan de las grandes ciudades, los caminantes o vendedores ambulantes, que cada tanto pasan por estos lugares abandonados.
Allá en las torres de cemento, en el reguero de luces y las cintas de cemento, reina la locura, la hipocresía, la desigualdad.
La vida es vértigo, muertes, robos y todas las atrocidades que les pasan a los seres humanos que viven y dan su vida. “Únicamente por tener, tener y tener y cuanto más tienen, mas quieren”.
Gastan su vida lastimosamente, exclusivamente para acaparar bienes, muchas veces innecesarios, viviendo en forma extremadamente egoísta, matándose o pisoteándose como ganado, para tomar el espacio, o lo del otro.
Mientras iba caminando hacia la casa, por la avanzada edad y la conmoción en la que se encontraba, sobresaltada, se dijo:
“Que dolor tremendo, siento en el pecho”.
Se le nublaba la vista, perdía toda la fuerza de sus piernas, sentía que se desplomaba...
Siguió preguntándose, y dijo:
“Que hago con estas benditas monedas”
- Y por ultimo expreso:
“Que hace todo el pueblo llorando alrededor de mi cuerpo, y en mi dormitorio”.
Se daba una situación extraña, se veía flotando, arriba en el aire, con el peso de una pluma, allá abajo era imposible, pero no se podía mover.
Intento contarles lo de las monedas de oro, pero no la escuchaban, parecía que no le hacían caso.
- Les grito y aun así tampoco!. No les causaba alegría, todo lo contrario, los veía a todos tristes, y algunos llorando.
Por fin decidió, para lograr atención sobre su persona, por parte de todos los presentes.
Comenzó a tirar al aire todas las monedas de oro, que tenia alrededor suyo.
Siguió tirando y tirando monedas de oro, para que las tomen todos los presentes.
Al final, quedo todo el piso del dormitorio, lleno de monedas de oro.
Le daba risa, ella acostada con los ojos cerrados y rígida en ese ataúd rodeada de miles de monedas de oro, igual nadie las tomaba.
Ah!. - Y le parecía ver entre todo el gentío, a sus hijos, que al parecer por fin se acordaron de su madre.
Sintió mucha alegría, volver a verlos entre toda la gente del lugar.
También se pregunto: Si no seria solamente una ilusión suya?.
Sí son ellos, dijo: Es una pena que la vida de la ciudad los haya maltratado tanto, porque los veía muy achacados y viejos!.
Lastima se lamentaba, llegaron tarde a su fiesta de despedida!…

Hernan A Calvo


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Comments

Muy buen relato! Me emocionó mucho porque en el fondo, esperaba que la viejita no usara las monedas. Cuánto más felices seríamos a veces si siguiéramos su ejemplo no?? Un abrazo Hernán!
2010-08-05 05:50:32
Anita, por fin incorporaron esta parte de programación, la de poder tener un contacto mas fluido y contestar ejemplo respecto a los comentarios. Te comento que dentro de Liibook sos mi genia. Y respecto a lo que escribí en este cuento tiene mucho que ver con tu forma de pensar y expresarte en los cuentos Ej. "Perdone sr. quioskero". Genial. Suerte. Ah te comento que justo mañana voy a Editorial Dunken a retirar 200 libros de una tirada que hice de cuentos con ellos. Hasta ma los van a exponer en la Feria del Libro. Al menos es un gusto grande, lo demas es yapa. Ok Nuevamente suerte amiguita. Hernan A. Calvo
2012-04-09 16:51:23