Dahlia Profunda (Deep Dahlia) (ver. beta)

nitroo  - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 3548 words

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Summary

Esta es una versión beta de Deep Dahlia,

no es la definitiva, algunas cosas podrían cambiar en la versión final.

Nude Lumiere y otros delirios musicales de madrugada crearon a la preciosa Dahlia y a su triste anacoreta.

Lotus

Esta es una versión beta de Deep Dahlia, no es la definitiva, algunas cosas podrían cambiar en la versión final. Nude Lumiere y otros delirios musicales de madrugada crearon a la preciosa Dahlia y a su triste anacoreta.

Hoy es 16 de abril, otro año después de que ella me dejó. Los periódicos de nota roja dieron todos los detalles de cómo el asesino la apuñaló por la espalda mientras iba caminando por alguna calle apenas a luz del día. Me pregunto cómo habrán obtenido todos esos datos si supuestamente sólo hubo un testigo, y este era una viejilla que vive por ahí (si es que aún vive).

Como sea, hoy abrí la ventana del estudio-habitación que llevaba meses, o mejor dicho un par años sin ser abierta. El olor a encierro ya estaba haciéndose insoportable, no estoy seguro de que haya podido mantenerme en ese estado otro año.
Los vecinos se sorprendieron al verme salir de día, normalmente salgo por víveres cada mes y regularmente suelo ir de noche. La vecina de enfrente, cuya fama era más de una mujer histérica que de una dama elegante, se me acercó con un gesto de preocupación muy falso. Además de sus mil recomendaciones de alimentación e higiene, no olvidó mencionar el hecho de que casi todos en esa cuadra creían que la casa estaba abandonada.

No fue fácil deshacerme de aquella fea mujer, que con un puntapié hizo que uno de sus hijos se metiera a la casa “en vez de estar escuchando conversaciones ajenas”. Estaba tan emocionada por la noticia del “tipo raro que salió de casa”, pues su ordinaria vida no le permitía tener sobresaltos o esa clase de cosas que a algunos desgraciados nos toca pasar.

Por fin pude zafarme y me dirigí hacia alguna tiendilla en donde tuvieran productos de limpieza. El estudio-habitación era un caos, basura de varias semanas, ropa sucia, papeles y otra clase de objetos de los cuales no quiero dar detalles, estaban esparcidos por todo el lugar.

Unas cuatro cuadras más adelante, una gran tienda de autoservicio se apareció . Ni siquiera recordaba que estaba ahí, o a lo mejor en ese par de años la construyeron o… Estaba abarrotado de gente, realmente era una molestia encontrarme con esa multitud; siempre procuré no salir en fechas festivas o fines de semana en que los centros comerciales y esta clase de tiendas se abarrotan de gente que no tiene nada más que hacer, que gastar el dinero que no tienen (con su tarjeta de crédito) en banalidades.

En fin, me apresuré a ir por lo que necesitaba: detergente para trastes y ropa, desinfectante para baños, desodorante ambiental, una escoba, trapos de cocina y varias latas de café. No sé si de verdad mi aspecto físico era tan aberrante o muy encantador, pero la cajera no me quitó la mirada de encima ni cuando tuvo que cobrarme, hasta parecía que se había memorizado completamente el orden de las teclas de la caja registradora.

Hasta el momento dos de dos personas con las que había tenido ya una conversación eran mujeres pero ninguno de esos encuentros había sido placentero o siquiera bueno. Estoy seguro de que ninguna de ellas, ni en belleza ni en inteligencia, podría llegarle aunque sea al talón a mi hermosa Dahlia.

Traté de rehabilitar el estudio-habitación en menos de una semana pero el sucio techo y el baño percudido eran un caso bastante complicado de tratar así que eso me obligó a salir de nuevo de día, a exponerme a los constantes comentarios de los vecinos que no dejaban de preocuparse hipócritamente por mi salud. Tenía bastantes kilos menos y las ojeras me daban un aspecto más raro, aun así yo me sentía bien, bastante motivado por limpiar ese lugar de inmundicia.

Continué realizando pequeños viajes durante el resto de la semana, y cuando me di cuenta ya se había hecho habitual conversar un rato con las vecinas para luego ir a dar un paseo por ahí, vagueando con el mp3 en la mano cambiando de canción una y otra vez porque mi concentración estaba puesta en otra cosa.

Mi Dahlia estaba en cada pensamiento, hasta en el más impuro, estaba en todo. Pero eso ya no podía seguir así, era indigno además de patético; jamás recibí llamadas de sus familiares para saber cómo me encontraba, después de todo yo había sido el único hombre en su vida o eso quería creer yo.
Se estaba oscureciendo, no me molestaba la noche pero sí el estar tantas horas fuera de casa. Ahora que todo estaba limpio y entraba el oxígeno, el estudio-habitación se había convertido en un lugar bastante cómodo para vivir.

*

El tiempo va demasiado rápido cuando tienes muchos planes en mente y 3 meses ya se habían ido.El dinero también se estaba yendo rápido, estoy seguro de que cuando empiezas a vivir gastas mucho más; cuando no salía de casa, gastaba las mínimas cantidades en alimentos, electricidad y en alguna curiosidad del supermercado. Cuando me decidí a salir a la calle, nunca contemplé el conseguir un trabajo y de hecho, aun sigo sin contemplarlo.

*

Miércoles, mi día predilecto para salir por los víveres; no tenía ganas de conversar con la vecina de en frente así que me guardé hasta la noche. Me sentía inspirado y tenía mucho que no tocaba el piano; cuando Dahlia venía le gustaba marcar sus huellas digitales sobre él, escribiendo frases bastante cursis. Al principio me molestaba que fuera tan descuidada con un objeto tan delicado, sin embargo, tiempo después me di cuenta del valor de esas marcas que dejé de limpiarlas y podían permanecer días enteros hasta que ella venía de nuevo y se burlaba de mi debilidad por ella.

Tomé las llaves y algo de dinero. Estaba indeciso, no sabía si ir hasta la tienda de autoservicio o comprar solamente en el supermercado de la esquina; era una noche fresca, y casi no había gente en las calles. Me sedujo la idea de caminar tranquilo un rato hasta la tienda con la única compañía de mi reproductor de música.

Terminé pronto mi visita, esta vez me excedí un poco comprando algunas cosas innecesarias como helado, chocolates y otra clase de porquerías engordadoras pero que me pondrían alegre un rato, no tanto como una buena cerveza o un amargo vino, pero el médico me había prohibido ya varios años atrás beber alcohol después de las horribles reacciones alérgicas con el vodka.

Era más tarde de lo que creía o tal vez las vacaciones habían ayudado a huir a más de un ciento a las zonas rurales del país porque a esa hora la calle estaba desierta.
Estaba ya cerca de la última esquina cuando unas voces femeninas me llamaron desde atrás. Eran tres pero sólo una de ellas llamó mi atención de manera abrumadora; se trataba de una jovencita de unos veintiún años, más alta que las otras dos, tez morena clara y ojos grandes, pero no eran esas características físicas las que habían hecho fijarme en ella. Sus labios se asemejaban mucho a los de mi preciosa Dahlia, era increíble su parecido y el que yo pudiera notarlo aun sin acercarme demasiado.

Una de ellas me hizo algunos gestos con los labios y la mano dándome a entender a qué se dedicaba; la verdad es que en toda mi vida nunca me había encontrado con una mujer que se dedicara al sexo servicio pero no era difícil darse cuenta de su ocupación.

La exagerada vestimenta y el horrible maquillaje no dejaban nada a la imaginación.
Pero ella, la de la boca de Dahlia, a pesar de llevar prendas igualmente vulgares era distinta. ¿Cómo es que aquella muchacha que comparada con las otras dos mujerzuelas era una flor, estuviera en el mismo negocio que ellas?

Les di la espalda y me alejé rápidamente de ahí, no quería volver a tener extrañas visiones de una Dahlia resucitada caminando cerca de mi casa.
Puse el cerrojo como si aquel espíritu insoportable pudiera seguirme y no salí de casa hasta una semana después que lo vecinos, entrometidos como siempre, tocaron mi puerta. La barba me había crecido un poco más, y el olor a encierro amenazaba con entrar de nuevo; el encerrarme de nuevo en tortuosas suposiciones no era presagio de nada bueno así que una vez haberme deshecho de los intrusos corrí a abrir la ventana.

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