La muerte de un escritor
Ilham Kadin - THRILLER / SUSPENSE - 412 words
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Summary
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Un ente frustrado se azota contra la mesa, no tiene otra que quitarse la vida, no vale nada, no tiene a nadie, y su único talento se ha vuelto cenizas, la cabeza le da vueltas, y todo se tranforma, hule los colores, toca los sonidos, y el aíre empeiza a ejercer presion, la gotas de sangre salen disparadas y la tension esta al limite, vulve la mirada, y su peor pesadilla se materializa, es tan alto, no tine ojos, su brazos tan largos con manos deformes se disponen a asfixiarlo y su afilada sonrisa cubierta de sangre se burla de el. Alejaos!!! Aleajos maldito!!!
creeis que no puedo solo?. acaso no teneis bastante?. Cree que resistira un poco más
y comienza a frotarse la cara, empieza a jalarse el cabello. Callaos demonio!!! Callaos!!!
se mece como un niño en su cuna, los ojos le estallan por fin, y su rostro de tanto dolor empiza a desfigurarse. Si si vos teneis la razón... venid, acercaos dejadme sentir vuestro rostro. El ser inmutable se carca de a poco, lo mira de frente y empieza a desgarrase, brotan de el los ojos de un tigre, un grito, más llanto, su corazon esta a punto de escapar. Todo se nubla el cuarto empieza girar y el mundo empieza a encogerse, se va de espaldas y escucha su craneo golpear en la duela. No Noooo... Sus dedos se empiezan a enfriar, ahora no sinte los brazos, ahora no siente las piernas. Que me has echo? -Que te has echo? un eco empieza a responder Porque yo? -Porque no? Demonio!!. -Miradme sois vos!!. Callaos!!. -Miradte, acaso hay diferencia?, vos sois el culpable. Se pone de pie y su cuello se parte, sus ojos se van en blanco y cae sobre sus rodillas, un coro siniestro comienza la marcha funebre, un cuervo se posa sobre la ventana, todo parece estar listo. El monstruo toma las pastillas del gabinete, le arranca la última de los labios, le saca el polvo y los cristales del pantalon, acaracia su espalda con sus garras deformes, y le da una pequeña mordia, desapareciendo en un remolino de polvo y malos recuerdos. Tres semanas despues y el ente sigue inmovil, el aroma es insoportable y llaman a la policia. Sólo saben que era escritor, nadie sabe siquiera su nombre. Con las rodillas en una charco de sangre, el cuello atravesado por una pluma, los ojos fuera de orbita, y una frase grabada en el pecho. "Escribir es liberar"








