Eterno Infierno
nicor - THRILLER / SUSPENSE - 1453 words
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Summary
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Una huida que la salvó la vida, pero le arruinó la existencia.
Después de haber estado 36 días en una casa en donde todo lo que conocía era el trabajo diurno y la violación nocturna, encontró el plan perfecto y el coraje para poder escaparse, una nena de 8 años que tuvo que forzarse a el cambio de dejar de ser una nena feliz, inocente, divertida, creativa y dulce, para concentrarse y aprender todas las tareas domesticas, para soportar una tortura sin llorar, para ser valiente y pelear contra alguien 4 veces mas grande y fuerte que ella, para absorber la cantidad de odio necesario para matar.
Como era de costumbre, le sirvió la cena, la última, un plato con una comida perfecta teniendo en cuenta las manitos que la había preparado. Entrego el plato con sumó cuidado, cualquier error podía hacer que el plato vuele por los aires, junto con su plan y su esperanza, al hacerlo, su cara de ansiedad casi la delata. Comía egoísta y ordinariamente, apurado y desprolijo, era toda una asquerosidad viviente, junto con sus conocidas costumbres.
Al ver que terminó, retiro el plato y parada en su cajón comenzó a lavar, con los oídos bien abiertos y su corazón a toda velocidad, esperaba cada vez mas impaciente la muerte de ese personaje imborrable que le arruino la infancia.
De pronto, un movimiento brusco y el ruido de cosas caer, giro con toda velocidad para ver si ya había pasado, él estaba en el piso en su rodillas y manos vomitando, en el primer momento que frenó, giró su cabeza y le calvo la mirada en los ojos y en la misma el dejo un mensaje mortuorio, salto del cajón y se metió debajo del lavatorio como ya estaba acostumbrada a hacerlo, cuando los pies llegaron a ella, súbitamente como un tronco cayo sobre sus espaldas, primero en un silla y después al piso. Todavía se encontraba ahí acurrucada mirando el cuerpo fijo, con inseguridad y miedo, casi temblorosa, imaginaba que en cuanto saliera iba a ser atrapada, tras algunos minutos estuvo ahí, un trueno la despertó de su transe, y miro por la ventana, se acordó de su mamá y su papá, de su perro, su casa, sus cosas y todo lo q extrañaba de la vida de una nena de 8 años.
En un cambio radical de personalidad, pateo el cajón con violencia, su respiración desperada acompañaba la expresión de terror en sus ojos y sin confianza pasó a toda velocidad con un salto y un grito de miedo por arriba de él. Cuando abrió la puerta, giro un segundo y miró para atrás, todavía estaba dudosa, pero pensó que no se iba a levantar y volvió corriendo a agarrar una muñeca de trapo q ella había fabricado, su compañera en el infierno. Corrió con suma velocidad y tomo la muñeca controlando el cuerpo que no se moviera, lo mas lejos posible, casi en punta de pie, cuando logro alcanzarla, la agarro fuerte y corrió como si la estuviese persiguiendo, aunque no lo hacia, era mas seguro.
Corrió casi 40 minutos y entre torpes pasos y tropezones fue cuando sin pensar por el miedo que la acompañaba, se metió en el bosque en el que se encontraba, totalmente petrificada, rayos y ruidos le generaban sobresaltos, sus ojos controlaban todo lo que la rodeaba, las sombras eran demonios, los árboles gigantes y los animales tenían mirada mal intencionada, cuando no reconocía algo lo miraba fijo y se preparaba para seguir corriendo, sufría de frío, hambre y sueño, su cuerpo había conocido el abuso bestial y aguantado mas de lo que podía y tenía que aguantar.
Pasadas unas horas y fuera del peligro que sentía sobre sus hombros, yació dormida.
Después de una tormenta violenta, con vientos que silban, relámpagos, truenos y rayos, ese lugar que supo ser terrorífico, se convirtió en uno de los lugares más hermosos.
Con renovador apaciguamiento, los rayos de luz entraban por entre las copas de los árboles, grandes y tupidas, de varios verdes, con hojas gruesas y tiernas, como carnosas, y hacían que todo se viera de un verde saludable con un poco de amarillo en el aire. El piso negro y húmedo con su olor, fuerte pero refrescante, era prácticamente acolchonado, cada pisada podía ser amortiguada de forma tal que daba la sensación de flotabilidad. Extrañas, pero hermosas y sorprendentes plantas y flores tenían cantidades de agua, servidas para los animales que habitaban.
En el bosque inmenso, que era un escudo de frescura del intenso calor del exterior evidenciado por algunos rayos de luz, se escuchaban todavía caer gotas, como si las plantas y los árboles estuviesen sacudiéndose del aluvión.
De una gran y curva hoja verde oscura, se soltó una gota que con gran velocidad partió hasta la punta, en donde quedo demorada para después soltarse y caer directo en la nariz de la nena, lo que causo un despertar nervioso y brusco.
Estuvo ahí acostada desde la noche anterior, perdida y enfrentada con la tormenta, todo lo que pudo hacer fue encontrar el lugar mas reparado y esperar lo peor. Si bien no estuvo totalmente reparada, solo tuvo que sufrir un par de gotas, cosa que no era nada en comparación con su miedo y angustia vividas.
Con tan solo 8 años de edad, ella se encontraba abrazada a sus rodillas con su cara oculta hasta los ojos que salían por sobre sus brazos, con su pelo mojado y su vestido de cumpleaños blanco con florcitas y listones azules manchado de barro en las caídas de la huida desesperante.
Se puso de pie con madurez prematura adquirida por el terror, recordó q todavía estaba sola y que tenia la tarea de volver a su casa. Si bien ya había pasado por ese lugar más de una vez, no podía recordar el camino correcto. Tenía su cabeza ocupada y se encontraba en paz, caminaba alerta, pero segura, con felicidad pero no completa, todavía estaba cansada y tenía que resolver el último gran problema, su pecho estaba lleno de ansiedad, y su cabeza era un proyector de imágenes de su regreso.
El camino de vuelta era largo, pero supo entretenerse con la diversidad de la naturaleza.
En un momento frenó para ver una mariposa, curiosa se acerco despacio, y sigilosa consiguió tocarla, cuando lo hizo, esta tomo vuelo pero no huyo, por un momento pareció que la miraba, la nena asombrada sonrío con su cabecita mirando hacia arriba.
La mariposa comenzó a volar por un sendero angosto, la nena que se permitió la distracción comenzó a perseguirla.
Como en una fantasía escrita, un milagro cobró vida en la realidad, tras perseguir una simpática mariposa, sin dar cuenta del camino, al final de la divertida persecución, la mariposa tomo un curso que la pequeña no podía tomar, quieta, agitada de la corrida, miraba maravillada su mas esporádica amiga irse por los cielos, y con la mirada y un ultimo suspiro, le dijo adiós.
Cuando volvió en si de un corto pero agradable momento, redirecciono su mirada al frente, y sin poder creerlo, con explosiva alegría e inmenso alivio, vio su hogar.
Corrió enérgica unos cientos de metros hasta la puerta, mientras llegaba, gritaba por su madre, esperando un abrazo que significaría el fin del horror.
Sin encontrar recibimiento, entro por la puerta del perro a su casa, y recorriendo las habitaciones en busca de algún familiar, el ánimo se iba debilitando.
Sin poder ser pesimista, aprovecho a comer todo lo que deseaba hacia tiempo, abrió la heladera, tomo pan, fiambre, jugo, y demás cosas, se sentó junto a una ventana, con triste y aburrida paciencia, a esperar por su familia, aunque en el fondo la ansiedad era una constante descarga eléctrica.
Sin advertirlo y mucho mas pronto de lo esperado, el ruido a motor de un vehículo se podía oír desde la parte de atrás de la casa, sin asumir la llegada de nadie para no conocer la decepción, corrió directo a la puerta del fondo a recibir a quien llegase, se apoyo brusca contra la ventana junto a la puerta, y vio venir a sus dos padres, abrazados y abatidos los dos, vacíos de esperanzas, escasos de milagros, y muertos por dentro, abrió la puerta con la velocidad justa para dar la gran sorpresa, los padres al verla, tuvieron un momento helado donde se tenia que producir la conexión de los sentimientos con la razón, a medida que esto sucedía, ahogados de emoción, iban cayendo en sus rodillas gritando hacia sus adentros agradecimientos a dios, la pequeña comenzó a correr hacia a ellos después de verlos atrofiados del asombro, y justo a mitad de camino dos estruendos de venganza seguidos con un grito de consumidora angustia acabaron con la realidad en desarrollo para volver a abrir las puertas del vasto e infinito infierno.

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