Incendio
exstaciie - FICTION (See also: CX "Literature: special interest" codes which may be used in conjunction with codes from Section F) - 431 words
- 184
- 4
- 10
- 0
Summary
The author hasn't published a summary of this work.
-Cuando aceptó el trabajo, ¿era realmente consiente de todo lo que éste traería consigo?
-Todo trae cosas consigo, muñeca.
-¿Es correcto decir, entonces, que usted preveía el éxito? –la mujer hablaba con impertinencia e insolencia, pero parecía harta de lo que hacía.
-Mi trabajo es simple –contestó él-. Yo no necesito pensar. Otros crean, otros piensan, otros arman; yo sólo interpreto. No debo idear el maldito personaje, debo asumir una descripción dada. El éxito, junto con todo lo demás, no depende de mí. Tampoco de mis predicciones. Entonces, si yo preveo o no preveo algo, no es importante. Claro, comprendo tu pregunta: yo podría ser uno de esos tipos que se guían por corazonadas o predicciones absurdas de gente absurda como tú, pero sucede que no lo soy. Así que ya puedes cambiar el estilo de tus preguntas.
La mujer resopló, cansada ya del comportamiento soberbio de su interlocutor. Pero continuó, insistente:
-¿Se ve identificado de algún modo con su personaje?
-Diablos, no. Es un maldito estereotipo, un desgraciado sin personalidad. ¿Acaso crees que soy así? Cuidado con lo que respondes, preciosa.
-¿Eso es lo que cree? ¿Qué todo en esta producción es, y lo cito, “una endiablada inutilidad”?
-Tanto en esta producción como en todos sitios, querida. Este mundo es una endiablada inutilidad, y aún así sigo con mi vida. ¿Debería detenerme? ¿Debería dejar que un conductor borracho me pase por encima, o tirarme de un barranco, o pegarme un tiro en la cabeza? ¿Sentarme y esperar que alguna maldita enfermedad acabe conmigo? Claro que no. Esa es la puerta de adelante, por allí se van los simplones y los cobardes. Yo invierto en encontrar la maldita puerta de atrás.
-¿Por qué?
-¿Por qué? Oh, vamos, está bastante claro. Si no lo hace la mayoría, es porque es mejor.
-¿Es esa su filosofía? ¿”Si lo hacen pocos, debo hacerlo yo”? ¿Por qué, entonces, está usted en esta profesión? –Ahora sus palabras sonaban despectivas, pero a él no le importaba. Incluso sonrió.
-Diablos, yo hago lo que se me dé la maldita gana. No me importa la estúpida reputación que pueda conseguir entre la gente, no me importa el éxito, no me importas tú o tus preguntas tontas. Si te hace sentir mejor, piensa que soy un maldito ególatra. Tampoco me importa lo que tú pienses. ¿Qué por qué hago esto? Pues porque soy un maldito ser humano, y respondo a incentivos. Y resulta que, si soy bueno en lo que hago, los incentivos son mejores. ¿Eso responde a tu pregunta?
-¿Cuál fue, entonces, el incentivo?
-Escucha –dijo él, y su mirada torva se tornó de pronto aburrida e impaciente-: lo hago por dinero.






