Mi sangre
lukioslave - SCIENCE FICTION - 1601 words
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Summary
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Miré a mi derecha mientras caminaba, y vi a través de un vidrio enorme como uno del grupo de médicos que rodeaba al fiambre, se acomodaba un guante, yo buscaba Hemoterapia y cada vez que le preguntaba a una enfermera o un guardia o a uno que limpiaba por ahí, la respuesta era casi la misma, -metete por este pasillo hasta el fondo y dobla a la derecha/izquierda/arriba- en una de esas, llego a uno de los finales de un pasillo, y veo “Hematología” miré detrás de mi y me di cuenta que no era realmente un pasillo, sino una puerta media escondida entre todo el quilombo de gente y rotondas del hospital. Abro la puerta, me encuentro con una puerta doble delante de mi y a mi derecha una ventana por donde, supuestamente alguien me atendería pero no fue así, así que golpeé la ventanita y se escucho del otro lado de la puerta en forma de cantico –ya va- apareció luego de unos segundos, una mujer petisa de pelo rubio y cara cónica.
-si, ¿venís a donar sangre?-
-vengo a donar sangre para Lázaro Martínez-
-Bueno esperame que me fijo-
Se fue para el otro lado, esperé unos segundos y volvió.
-Sí, lo van a operar dentro de un rato, ¿le vas a donar a él entonces?
-si-
-permitime tu documento por favor-
-tengo cedula de policía ¿sirve?- dije mientras la sacaba del bolsillo de la campera.
-si sirve sirve-
Se la di.
-¿El domicilio es actual?-
-Si, Valentín Potente 580-
-¿Numero de teléfono?-
-422006-
-¿es un fijo no?-
-si-
-Bueno, sentate ahí que te llamamos por apellido.
-Listo muchísimas gracias-
Salgo al pasillito y me senté en uno de los bancos que había, hacía mucho frio, miré a mi izquierda, una pared, a mi derecha, un pibe durmiendo en uno de los bancos, y mucha gente esperando algo, aunque parecía que tenían pensado esperar mucho tiempo, imaginé en ese momento que la mujer aparecía por la doble puerta y me indicaba que pase, y me hacía sentar en un sillón encorvado como los de odontólogo, y me quedaba esperando ahí, y en una de esas aparece sobre mi un brazo de hierro con una aguja en la punta y cuatro garras a los costados y BLUM!!! Se me prendía del cuello, y brotaba mucha sangre, y comencé a reirme de ese pensamiento, nadie se percató.
-Herrera-
Me levanté, abrí la puerta doble, una enfermera mas alta me estaba esperando con una hoja, la seguí hasta un cuartito donde había dos sillas, una al lado de la puerta y otra al lado de una mesita, una habitación pequeña.
-sentate ahí- me dijo indicando la silla al lado de la mesa. Me senté, ella hiso lo mismo.
-¿Estas en ayunas?
-si-
-¿es la primera vez que donas?-
-si-
La mina comenzó a llenar una planilla y a copiar algunos datos de otra.
-¿Estas tomando algún medicamento, antibiótico o algo así?-
-no-
-¿tatuajes?-
-si, tengo dos-
-¿Cuánto tiempo hace que los tenés?-
-Uno hace más de dos años, y otro más de un año-
-¿Consumís algún tipo de droga, cocaína marihuana alcohol?
-no-
-bueno, te voy a tomar la presión, sacate la campera y dejala por ahí-
Me saqué la campera, volví a sentarme y me puso la faja esa en el brazo, me mandó ese cosito redondo con el que se escuchan los latidos del corazón, y comenzó a presionar bombeando de la pelotita de goma esa, luego soltó el aire, y el reloj marcaba valla uno a saber que.
-mmm tenés presión baja, ¿Cuántas horas dormiste?
“5” calculé rápidamente.
-6-
La enfermera hiso un gesto de mediocridad.
-Bueno, firma acá, y la aclaración acá yo voy a buscar el sello-
-Listo- Firmé el papel como me indicaron, la mujer vino le puso unos sellos y me dice.
-pasa por acá-
Al lado de la habitación había como cabinas o secciones, separadas por paredes de losa, con dos sillones como yo los había imaginado detrás de la puerta doble y con cortinas para tapar no se por que razón. Frente a esto había una larga mesada que llegaba hasta el final del lugar, y sobre esta se encontraba un aparato que anda a saber que corno hacía, y cajas con jeringas guantes algodones y demás cosas.
-Sentate en uno de los sillones, el que quieras, ahí tenés para poner la campera.- me dijo un tipo que ya estaba allí.
Colgué la campera en un perchero entré en el compartimiento y me senté en el sillón del fondo, era extremadamente cómodo, un poco mas y me dormía ahí, el que se encontraba mas adelante estaba roto y despedazado.
Al rato viene el tipo con una jeringa algodón y una botellita de alcohol, acomoda todo sobre una mesita de metal muy pequeña al lado mío, moja el algodón, me arremanga, y me pasa bastante alcohol en el brazo derecho.
-Ahora te vamos a hacer unos análisis-
Me ajustó el brazo con una goma de gomera, golpeó la vena, clavó la aguja y entro a succionar sangre, yo veía como se llenaba el recipiente milimetrado, “perfecto ahora me encuentran todo lo que me fumé el fin de semana pasado llaman a la policía y me meten en cana”, el tipo llenó la jeringa, me dio un algodón –presiona fuerte- descartó la aguja y se fue.
Me quedé pensando unos quince minutos, al lado mío, en la mesita de metal donde estaba el alcohol y los algodones, también había una botella de cocacola llena de tubitos de plástico manchados con sangre, me hiso acordar a algunas de las películas del juego del miedo (saw) ver esa botella, era para vomitar, y mas pensando que la sangre es como un tejido.
Al rato vuelve el tipo con una bolsa y una manguera.
-Bueno, perfecto, sentate en este sillón para no pincharte el mismo brazo-
Me levanté, y tuve que sentarme en el sillón que había evitado al principio por estar hecho mierda por así decirlo. Me acomodé, debajo del sillón había un taco de madera como escaloncito para subir fácilmente, fue ahí donde el tipo puso la bolsa, sacó de una bolsita un plástico rectangular azul con una aguja, la conecto a la manguera, y lo dejó ahí.
Mojó otro algodón, y me paso un montón de alcohol en la articulación del brazo izquierdo, me ajustó con la goma de gomera mas arriba de la articulación, esta vez bastante fuerte, -si no ajusta no sale sangre-, yo observando todo lo que sucedía.
Agarra la manguera que había dejado, saca el tubito que protegía la aguja, la enorme aguja, hasta ese momento no me había dado cuenta cuan grande y amenazadoramente puzante era esa aguja.
Golpeó la vena, la midió.
-Ahí vamos eh?-
-si si todo bien-
Clavó la aguja en la vena, el tuvo se rebalsó en sangre por dentro en un microsegundo, me asomé por encima de mi brazo y vi como una gota enorme de sangre iba llenando lentamente la bolsa recostada sobre el escalón de madera.
Miré hacia delante y el tipo se había ido, me imaginé que el chabón se sentaba a mirar televisión y luego de dos horas se acordaba de mí y cuando al venir desesperadamente hacia el sillón donde yo me encontraba me veía pálido y 5 bolsas llenas de sangre.
Seguí mirando la sangre, parecía una corriente de un río, pero de sangre.
-Abrí y cerrá la mano así bombea-
El tipo me decía esto mientras acomodaba algo en la maquina que había en la mesada.
Luego de un rato bombeando sangre al palo, ya sentía el peso de no se que en mi cabeza, un poco de sueño, me colgaba mirando los cartelitos con dibujos y mensajes “donemos vida” y demás cosas.
-¿Cuánta sangre me sacan?-
-Medio litro-
-ah… no es mucho…-
-nooo no es nada, si te sentís mal o mareado o algo sentate en el primer lugar que encuentres porque te caes de toque, si ahora te sentís mal decime, mucha gente no avisa y vomitan o se caen del sillón.-
Yo no sentía nada de lo que el tipo me decía, pero si sentía unas profundas ganas de sentarme en ese cómodo sillón, ese sillón estaba hecho para la perfecta postura del cuerpo, mis ojos entrecerrados, jaj, viene el tipo me saca la virgada esa, me aprieta la herida fuertemente con un algodón.
-Apretalo fuerte por 15 minutos que sino vas a tener un hematoma terrible-
Presioné fuerte el algodón, pero la curiosidad me venció y lo deje soltar un poquito aver que pasaba y un dolor extremadamente pero extremadamente fuerte y punzante hiso voleó en el ojete el sentimiento de curiosidad y Herrera Luciano y tuve que mantener unos diez minutos el algodón hasta que el tipo vino y me puso una cinta muy fuerte, igual yo sabia que esa cinta sería una tortura para sacarla puesto que antes de despegarse de mi piel me arrancaría 150mil pelos.
Salí del lugar con el papelito de un desayuno gratis en la confitería del hospital, medio mareado, ahora había mucha mas gente que cuando yo había entrado, todos me miraban como diciendo “¿este loco dono sangre?” lleno de villeros regetoneros pobres ratas sucias negras seguí caminando no encontraba la confitería, recuerdo que le pregunté a un chabon en una oficina que decía PAMI que es un coso para los viejos que les hacen descuento y demás virgadas me indicaron que era subiendo una escalera, entré, un homosexual me dijo que ese vale era un matecocido o té con tostadas con mermelada, pero no me gustó como el homosexual pronunció mermelada así que me compré un café cortado con tres facturas me senté me lo sirvieron miré como unos delicados hombres con aspecto de medico estudiado con master escribían cosas en sus agendas y leían diarios, el café estaba excelente.
Historia dedicado a Bee borjas Sergiovic Rama Nextus lorena araujo javier y dañel chacon y a todos los que disfrutan de mis historias un abrazo.

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