LA SILLA DE RUEDAS (un cuento bizarro)
ruffus von dark - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 596 words
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Summary
simplemente un pequeño delirio, estoy seguro de que a quienes les guste el humor absurdo les gustará este relato
El negro Marcos estaba sentado al cordón de la vereda, haciendo movimientos pélvicos extraños, sucedía que le picaba el culo y pensó “me están deseando” y se rió de su propia ocurrencia.
En una mano sostenía un piojo de proporciones épicas mientras que con la otra se escarbaba la nariz tratando de sacar un moco duro que lo hacia lagrimear, hacía dos meses que no se bañaba.
Marcos, era un pichi como cualquier otro, vivía sin laburar, todo mugriento, emitiendo todo tipo de olores y marginado por la sociedad.
Aparte de eso, nunca había de muchas luces, los seis años de la escuela primaria los había hecho en diez.
En el barrio siempre lo cazaban de pinta, y al menos una vez por semana los otros nenes del barrio se juntaban a pegarle una paliza.
Así era marcos, un boludo de primera.
Eran casi las diez de la mañana, el ya había desayunado medio litro del vino más berreta que se podía conseguir con un cacho de pizza que había sacado de un tarro de basura.
Como era primavera a esa hora el sol ya se hacía sentir y la mugre le picaba así que se levantó y se puso en marcha cinchando el carrito reglamentario de todo lingera.
En el que básicamente habían cartones y botellas de plástico, aunque de vez en cuando también llevaba en el carro alguna cosa que se podía vender y entonces estaba contento porque se podía comprar más vino y no tenía que juntar puchos del piso porque se podía comprar cigarrillos.
El mes pasado se había hecho de una silla de ruedas, había sido de un viejo inválido que además de medio ciego era gay, judío y comunista. Por lo que la gente del barrio no lo quería mucho por tener todos esos defectos y nadie lo ayudaba. Un día marcos estaba pidiendo monedas en una esquina y entonces apareció el viejito y le dijo:
--- Nene, te doy veinte pesos si me dejás que te la mame.
--- Si me das treinta te dejo culo pa´rriba viejito goloso!
--- Buenísimo!!! Empujáme hasta ahí atrás de aquel arbolito, no seas miedoso que no nos va a ver nadie.
--- Primero dame la plata.
--- Tomá
Y marcos cumplió su promesa ni bien llegaron al arbolito miró en todas direcciones y al comprobar que no había nadie mirando tomó carrera y le metió un boleo al pobre viejo que lo tiró de la silla y lo dejó “culo pa´rriba” y salió corriendo a toda velocidad con la silla de ruedas. Mientras pensaba en los 30 pesos que tenía en el bolsillo se decía para sus adentros “hoy comemo, hoy comemo”
--- ¡Negro de mierda!
--- ¡Viejo puto!
Marcos se perdió en el parque Batlle y poco a poco los gritos de aquel viejo, judío, puto y comunista se ahogaron y sus palabras se las llevó el viento.
Durante tres semanas se dedicó Marcos a pedir monedas en las puertas de las iglesias, hasta que un día se dieron cuenta de que no era inválido y le dieron una paliza, lo ataron en la silla de ruedas y luego lo tiraron por una bajada, dos cuadras más abajo se hizo mierda contra una volqueta y del golpe perdió cuatro dientes.
Otro lingera que pasaba por ahí lo desató y luego de ver que todavía estaba vivo, le metió una patada en la boca del estómago y acto seguido se fue corriendo con la silla de ruedas.
Al otro día de mañana se despertó y se sentó al cordón de la vereda.
Hacía movimientos pélvicos extraños, sucedía que le picaba el culo y pensó
“me están deseando” y se rió de su propia ocurrencia.






