el perro de mi perro
loqueropop - CHILDREN'S AND EDUCATIONAL - 513 words
- 111
- 4
- 0
- 2
Summary
The author hasn't published a summary of this work.
No se por que tengo perros. Me averguenza contar que maté a dos a patadas, uno por que se comió las obras completas de Dostoievsky. Fue a mi biblioteca y lo unico que atacó fue a mi libro mas preciado. Al otro por simple borrachera, mas bien es algo complejo, pero no tan particular.
Los otros cuatro que tuve se escaparon o murieron de viejos. Los perros te ocupan el espacio y son insoportables. No son buenos amigos pero siempre están, y en parte los necesitaba para saciar mi egoísmo fatal y letal. El ultimo que tuve se llamaba Turgueniev y lo había encontrado en la calle y me había pedido que lo adopte. A este lo traté especialmente bien. Le di una linda cucha y le regalé mi patio, y nunca lo dejaba dormir adentro, pero el encontraba la manera, siempre, de meterse en la cocina. Una noche tuve muchas ganas de ir al patio y sentarme en el piso a tomar café, esa noche llovía, pero el patio tenía una parte techada, en donde estaba la cucha. Me senté a su lado, el pobre temblaba por los truenos. Me compadecí y le abrí la puerta. Pero no quiso entrar. Cuando cerré la puerta y le dije que era un tonto y que se perdía una buena oportunidad me dijo que había cambiado de opinión, así que le volví a abrir y esa vez si entró. Cuando entró me cerró la puerta con llave y me dijo que nunca mas volveria yo a mi cocina. Por el vidrio de la puerta lo vi comer mi comida y masturbarse con mis revistas. Escuchó mis discos y me miró y se rió. Me dormí en su cucha. Y al otro día me levanté ilusionado de que haya sido todo un sueño gracioso, pero estaba enredado en su sabana rota y cagada y tenia pelos en mi cuello y me picaban los cachetes del culo. Cuando vi por la ventana que daba a mi habitación lo vi durmiendo en mi cama y al levantarse lo vi agradeciendo estar vivo. Le dije a turgueniev que era desconsiderado de su parte y me dio un pedazo de carne muerta para que almuerce. Me dio un monologo sobre la libertad animal y me abrió la puerta. Entré gateando y me acurruqué entre sus patas peludas. Cuando me extendió su osico para hacerme una caricia lo mordí brutalmente logrando que se dé vuelta y ruede en el piso. Cuando rodó mordí su panza, y recobre mi memoria humana y me paré en dos patas. Cuando me paré en dos patas recobré mi memoria occidental y lo pateé hasta probocarle la muerte. Estaba bañado en sangre, había sangre por todas partes, dejé que su cadáver se pudriera así el espacio y el tiempo y la madre naturaleza puedan contemplar quien tiene la verdad en este juego.
Me corrijo, no maté a dos perros, sino que maté a tres. Este ultimo no pensaba contarlo por que dudaba de su estado canino, pero les puedo asegurar, que Turgueniev, era un perro de verdad.

1000
