Midas (II)
su sana - ROMANCE - 172 words
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Summary
Por principio, el amor es inmotivado... como el signo lingüístico. Hasta que un día caemos en la cuenta de que el amor se decide, se negocia y se acepta.
Insensata, yo te halagaba por
razones mínimas
y adoraba sin más
tus manos
tus gestos
tus sonrisas
librando sin pudor y a toda hora
la imprudente paloma de la dicha.
Me anegaba en tus cuencos
enormes, repletos de infinito.
Me adormecía en el dulce
ensueño de los días.
Cual rey Midas, tú ibas
prosperándolo todo
--encendiendo los cirios,
alumbrando recodos,
transformando el metal
más rudo
en oro--.
Y no sé cómo fue que, poco a poco
te ganó la codicia.
Y ya no te alcanzó lo que te daba.
Y pediste lo que yo no tenía.
Te vi venir, cabizbajo y desgreñado
--el rostro descompuesto
y la sonrisa
petrificada en una mueca horrenda--.
Y yo no tenía a mano un cincel
para esculpirte
como en el cuadro aquel de mi recuerdo.
Primero te lloré
después
seguí soñándote
buscándote sin tregua
deseándote
todas las horas de mi vida.
Hasta que solo, un día
apareciste.
Y traspasaste mi pupila
y viste
que había algo allí detrás
que te llamaba
a descansar y a ser
vos
simplemente.
Me llamaré a callar en este punto
--y que el destino o Dios
o quienquiera que sea
el encargado en asuntos de esta índole
juzgue lo que conviene a cada cual
y apunte
el final de la historia--.






