La Existencia
Lexus473 - CLASSIC FICTION - 379 words
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Summary
La Existencia real latiendo en su máxima expresión
Dejamos pedazos de humanidad esparcidos en el tiempo. Fragmentamos nuestra existencia en cada momento; pero no fragmentando como para volver a unir, sino para no reconstruir, ya que avanzamos para vivir, ignorando que en cada momento morimos un poco.
El pasado son pedazos de humanidad que dejamos, es “conciencia-consumida” que solo podemos revivir apoyándonos en los recuerdos. El pasado configura en el momento, pero ahora estas distinciones carecen de significado.
En este presente real y tangible, una persona debe ser capaz de contemplar la vida como si existiera. Muchos viven, pocos existen. Un problema se interpone acá, Soren Kierkegaard lo observo en su libro “La Pureza del Corazón”; el hombre va cambiando a través de los años y a medida que van quedando atrás porciones de su vida, tiende a hablar de su diverso contenido como si todo funcionara al mismo nivel.
Para los que creen en una naturaleza previamente dada, les será difícil aceptar que cuando una persona tiene más edad, sus deseos también se han metamorfoseado, ya que no son lo que eran antes. Ya le ha llegado la hora de la existencia que es la undécima
Un obstáculo a la metamorfosis del hombre, hacia el hombre nuevo, que se entrega por los caminos al infinito no sendas pretéritas. No se puede olvidar el pasado.
Kafka tenía razón: “Nunca más podemos ser lo que éramos antes” y no lo dice anhelando solo un estudio de la vida, sino como impulsándonos a estar convenientes con la metamorfosis humana. Un nuevo camino se abre, un camino no reconocido y no descubierto y con pena refuta lo dicho por clemente VIII “Pregunta a tus antepasados y ellos te mostraran el camino”.
Los antiguos no son esfinges señalando rutas, ni son telescopios copernicanos que enseñan lo que está más allá de los ojos; solo son esos antepasados que caminaron su ruta, su senda y no señalaron ni señalaran un camino; somos nosotros los que deducimos que ellos (los antiguos) nos apuntaban o nos intentaban dirigir hacia algún lugar.
Cada día nos hacemos caminos con nuestras decisiones; y para decidir hay que entender que cada día morimos un poco (Seneca) y que el pasado es una quimera.
Tenemos ante nosotros la “Posibilidad Virgen” que es redescubrir la realidad, dar sentido a esa nada de la que necesariamente partimos cada día.

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