Dormir soñando despierta.
sofialara - HISTORY - 502 words
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Summary
Es la historia de una chica la cual se da cuenta de su sentimiento reprimido de soledad por un sueño.
Era un típico día rutinario que empieza con el sonido del despertador, sigue con el frío del piso penetrándote por las plantas de los pies al levantarte y el inconciente trabajo de poner la pava para tomar el mate matutino.
Camila se sentó en la mesa a esperar el suave sonido que le avisaba que el agua ya estaba lista, mientras mantenía la mirada fija en su comodo futon que se veía en el final del pasillo.
Lo meditó un instante y se percató que desde allí también podría oír el sonido de la pava. Se convenció y se puso de pie, logrando un paso constante pero lento hasta llegar al añorado futon.
Una vez allí, se lanzó dejando caer todo su cuerpo en el suave almohadón gigante, quedandose inmovil con la vista clavada en el techo. Como si fuera mecánico, su cabeza comenzó a pensar sobre los típicos problemas, sobre sus deseos, sobre su vida, sin quitar la mirada del techo. En señal de cansancio, comenzó a cerrar lentamente los ojos, pero sin dejar de pensar.
Comenzó a sentirse extraña manteniendo esa tarea. En un instante se durmió soñando despierta.
Abrió los ojos y sintió como su pie derecho se humedecía de a poco, bajo la mirada y notó el asfalto. Su entrecejo se frunció y comenzó a inspeccionarse de abajo hacia arriba con demasiada extrañeza.
Se vió descalza, en pijamas. Se vió con su termo y su mate en sus manos respectivamente. Se vió como en el futon, soñando.
Poco a poco comenzó a sentirse aturdida, a sentirse sola. Gente hablando, celulares sonando, tacos repiqueteando al pasar, bocinas, autos, frenadas, ruidos.
Estaba en pleno centro, sola. No sabía como había llegado hasta ahí, pero llegó. Subió la mirada y vió el cielo, totalmente despejado, el sol entre los edificios de vez en cuando la encandilaba.
Empezó a girar sobre sí misma para lograr ubicarse y poder regresar pero no tenía la menor idea de donde estaba parada. Se sentía sola, como en el futon.
Se miró los pies y decidió caminar, pero no podía. Sus extremidades inferiores no le respondían ante la petición de querer ponerse a caminar.
La desesperación de no poder hacer ningun movimiento la llevo a sollozar por dentro, piediéndole a alguna fuerza superior que la ayude a volver, quería volver. Comenzó a abrir y cerrar los ojos, pidiendo cada vez con más ganas.
Y en un abrir y cerrar de ojos, se encontró en su futon, con la lluvia que entraba por la ventana mojandolé el pie y el suave sonido de la pava indicándole que ya estaba lista el agua para empezar con su mate matutino.

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