SOLDADITO DE PLOMO
Hernan A. Calvo - CLASSIC FICTION - 1083 words
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Summary
La sociedad actual, destruida, es necesario volver a los valores y a la paz
El SOLDADITO DE PLOMO
El motivo de este escrito tiene como fundamento tomar en cuenta a un simple y pequeño soldadito de plomo.
¿Y por qué Soldadito de Plomo?
Cuando éramos chicos parecía un juego inofensivo desplegar sobre una mesa o la cama infinidad de soldaditos, cañones, vehículos artillados, castillos y tantos artificios de guerra más. Pues no lo era, desgraciadamente pasamos nuestra vida con una inconciente ceguera.
Recién ahora soy conciente que nos preparaban para la guerra, sí para la guerra.
Con todo ese plomo que fundían creaban infinidad de soldaditos, identificados con colores blanco, azul, rojo y amarillo, como también estaba dentro de la batería, tanques de guerra, vehículos blindados, puentes, castillos, murallas y armas que se agregaban unas a otras.
Todas eran insignificantes o lo suficientemente mortíferas que ustedes puedan imaginarse.
Las vendían a bajo costo a nuestros abuelos, padres o a nosotros mismos como regalo para nuestros hijos, siendo un inocente juego de niños.
No nos dábamos cuenta pero nos estaban fundiendo también nuestra mente, nos metían ese plomo que quedó muy adentro de nuestra profunda conciencia.
No quiero criticar ni a mis padres ni a mis abuelos, ni a mi mismo por semejantes regalos, en realidad ni ellos ni nosotros generamos ninguna guerra, lo que si veo incomprensible, más a la distancia es que ellos por su edad vivieron o intervinieron en la primera o la segunda guerra mundial.
Como no les llego a calar profundo tanta barbarie contra la especie humana y contra todos los pueblos del mundo.
En nuestros colegios nos enseñaron poco o nada de quien invento, quien descubrió, cuando y quien lo pinto, que quiso expresar cuando lo escribió, desde que año funciona el teléfono, ferrocarril o los subtes, como funciona, que mecanismo, cuando se comenzó a construir tal represa, sus beneficios, que maquinarias son necesarias, lo bueno para la salud, la perspectiva de vida, las riquezas…
- ¡No!
La historia que nos hicieron estudiar a todos esta plagada únicamente de soldados, generales, estrategias, batallas, misiles, bombas, ataques, guerras y muchos pero muchos muertos no de soldaditos de plomo, sino de seres humanos de los de verdad, aunque estén pasando hambre.
Hoy día, seguimos en guerra, aunque por el momento no sea generalizada y por inconciencia, desconocimiento o la comodidad de no querer ver para nada la realidad.
Los fabricantes de armas crean infinidad de armas para las guerras en nuestros días, me refiero a las grandes potencias y el reguero de muertes en los frentes de guerra diseminados por todo el mundo y existen aunque los tengan ocultos o silenciados.
El motivo es siempre el mismo, el robo de las riquezas de los menos fuertes. Nosotros justamente estamos dentro del grupo de los más débiles y tenemos muchas riquezas que estas aves rapaces codician, como por ejemplo el agua.
Vivimos en un mundo que está todo patas para arriba. Tal vez vivimos en un tiempo indefinido, en realidad no existe una escala de valores, tampoco respeto hacia los pueblos, ni por las personas.
Y sigue todo confuso, así es como podemos ver que están a los tumbos todas las naciones del mundo.
Soy un humilde padre de familia, no el de la película.
Mí mujer y yo somos dos especimenes raros, dentro de esta sociedad actual, nos conocimos hace más de cuarenta años, nos casamos hace treinta y seis, somos padres de tres hijos.
La rareza esta, en que seguimos juntos, somos distintos es cierto, pero nos queremos, nos complementamos y nos respetamos.
- ¡Que cosa de locos no!…
Conocimos de jóvenes, como ochenta parejas que se casaron, tuvieron hijos, al tiempo no se soportaron más y lo lógico, se separaron, a esta altura de nuestra vida quedan uno o dos matrimonios que siguen juntos, para mi gusto, muy pero muy poco.
Sí alguien no concuerda con mis desgraciados porcentajes, denlo a conocer así hacemos una fiesta.
Saco como conclusión: La sociedad esta partida en dos, como están partidas muchas cosas, en todos los órdenes de la vida que nos toca vivir.
Los hijos que parieron, quedan un tiempito con la madre, otro con el padre, con los abuelos, con alguna familia amiga y así sigue para abajo hasta un orfanato o en la calle.
- ¡Que gente de mierda!.
Las personas, no son como los coches, que se deprecian por el modelo. Cuando dabas el SI, era para toda la vida. ¡Carajo!.
Tus hijos no son muñequitos de peluche, trastornado/a, son tu continuación, son la expresión de ese amor que en algún momento se tuvieron.
Que tremenda perdida de valores, da lo mismo cualquier cosa, honesto o deshonesto, parte de nuestra cultura, aunque duela, o vivir recuerdos de nuestros abuelos en general europeos, con idas y vueltas como un mendigo.
- ¡No es así la gran puta!…
Hay que volver a los valores, volver al trabajo, basta de planes de ningún tipo, basta de regalos, el padre tiene que hacer de padre, el alumno de alumno y el maestro o profesor de lo que corresponde.
Tenemos que luchar por la separación de los poderes, los políticos gobernar tomando en cuenta a nuestra tierra, la justicia, hacer justicia, sin ésta no hay seguridad.
¿Es mucho, no?
Nuestro hijo mayor nació a fines de 1976, el segundo en 1978, nuestra hija 5 o 6 años después.
Hay un detalle, nuestros dos hijos varones nacieron en plena época de la dictadura Argentina del 76, con un saldo de una gran mortandad y desaparición de personas.
Pienso que el motivo era instalar violentamente un gran cambio político y económico para toda nuestra región. No hay casualidades.
Uno en aquella época veía y no veía, o le ocultaban la realidad que transitábamos.
Que horror, a la distancia, me pregunto: ¿No era una guerra?
Todo esto viene a un recuerdo de mi hijo mayor, que escribió estando en primer grado, esta frase.
¡El soldadito de plomo quiere la paz!
Esa frase, sigue golpeándome muy adentro en la conciencia.
Sigo con la pregunta: - ¿Tendría algo de razón?
Hoy día, para nuestro país y para el mundo, me refiero a los de arriba y a los de abajo, no sería necesaria mucha de esa paz…
Debemos aspirar a la cultura, tenemos que matar a la barbarie del que mata por riquezas, tenemos que lograr una primavera en los humanos, que desaparezca el hambre, que se luche por la salud de la humanidad, que nos alfabeticemos, que se respete a los pueblos, que nos volvamos humanos…
Me pregunto: ¡Es tanto el pedido!
Hernan A Calvo

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