Primera vez.
lukioslave - CLASSIC FICTION - 734 words
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Summary
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Te voy a contar esto a la mejor que me salga, puesto que los cambios muchas veces nos disparan hacia otros aspectos a tener en cuenta y que todavía, tal vez, no somos capaces de contar.
Yo estaba en pedo, mis amigos creo que también, las chicas se habían tirado un colchón frente al televisor con unas frasadas de almohadas, nosotros tres estábamos detrás, sentados en sillas, tomando vino.
-¿vamos a conocer el barrio?- dice Laza.
Los tres dijimos que si, nos paramos, nos abrigamos, hacía mucho frío, yo estaba medio resfriado, un poquito nomas, salimos.
Un barrio de quintas de gente muy adinerada, en la loma del orto, en las afueras de Pergamino, al lado de la ruta. Caminamos por las calles de tierras, todas desfiguradas por las llantas de los autos, alguno de nosotros encendió un pucho, ya veníamos bien, ahora mejor, mientras caminábamos hablábamos no se que, pero lo que si se, es que había perros, los perros comenzaron a ladrar, pero no los que nos veían, sino perros que según nuestra conciencia espacio-auditiva, se encontrarían a cinco cuadra de distancia, todos nos toreaban, era un buen barrio, miramos hacia arriba, el espacio negro, no azul, negro y las estrellas blancas, era mas de lo que se ve en la ciudad, rodeado de escombros, seguimos caminando hasta un cruce, en la cuadra limítrofe con el campo, y miramos a la derecha, el camino se cortaba en la oscuridad al fondo, donde no había mas postes de luz, y encaramos hacia la oscuridad, cuando pasamos el limite entre la luz y la oscuridad, vimos un alambrado, detrás de el, horizonte, arboledas oscuras entre lo oscuro de la noche, y la visión mas zarpada que jamás halla visto en mi vida, era impresionante, de punta a punta, salvo detrás nuestro, el cielo se unía con la tierra, y todo era un lienzo tan espectacular tan inmenso, era una visión a trescientos sesenta grados, era perfecto, pasamos el alambrado y fuimos hacia el medio del campo, aire puro, existencia pura, eternidad pura, ni siquiera me di cuenta yo que vivía en una ciudad, que iba ala escuela, que tenía que levantarme para trabajar, estábamos ahí, donde prácticamente casi nadie está, y no saben lo que se pierden, es tan inmenso, y está ahí, es imposible tocarlo, cada punto que titilaba débilmente para nosotros, era una estrella inimaginablemente enorme, en ese lugar de la galaxia, es mas, sabía que esas estrellas que estaba viendo, son el pasado de esas estrellas, y todo eso, comenzó a significar en mi cerebro de tal manera que me di cuenta, que la matemática, la física, la ciencia, es la conexión entre el pensamiento del hombre, y la realidad que lo rodea, y eso no te lo dicen en ninguna escuela mas que con un tono científico que no te dice absolutamente nada, la velocidad con la que viaja la tierra alrededor del sol, la mejor forma de tomar conciencia de eso es si vamos en un auto al menos a 205 kilómetros por hora, y si luego nos quedamos quietos un buen par de horas viendo como se mueven los astros, las diferencias son infinitas, las contraposiciones son infinitas, de un lado y del otro, no podemos hablar de ignorancia habiendo tanta, ni tampoco de sabiduría habiendo tanta, todos ignorantes y todos sabios, la cuestión fue “además de esto ¿vos te complicas la vida?”.
Luego de pensar trescientas mil cosas, y ver muchos meteoritos y deducir donde quedaba el sur por mera deducción e imaginación, decidimos volver a la quinta, caminamos un buen par de kms hasta el alambrado, lo pasamos, entramos bajo luz del alumbrado público.
Lázaro comienza a tocarse los bolsillos.
-¿nadie tiene la llave eh?-
Ahí nos volvimos riéndonos un poco, plena oscuridad de la noche, primera noche en que Lázaro duerme en su nueva casa, primera noche en el barrio, y se nos pierde la llave entre toda la inmensidad de la nada, para lidiar con las probabilidades de encontrar la llave, nos dividimos en tres partes para buscar en tres zonas, nos fuimos adentrando mas, yo me quedé alumbrando con el encendedor, hasta que Gustavo la encontró, benditos seas en el universo Gustavo que Alá y los Turbo power rangers bendigan tu camino, volvimos a la quinta sin dejar a las chicas encerradas, sin conocimiento, con sueño hambre, habíamos trabajado todo el día en la mudanza, me tuve que volver.

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