Muriendo en un apasionado orgasmo.

sofialara  - FANTASY - 459 words

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Summary

Sometemos a nuestro niño interior a crecer, trabajar, madurar. “Adultizamos”, con represión, a la rebeldía de nuestro adolescente con falta de maduración para poder llegar a ese futuro tan ansiado. Nos abalanzamos hacia ese futuro tan lejano con u

Sometemos a nuestro niño interior a crecer, trabajar, madurar. “Adultizamos”, con represión, a la rebeldía de nuestro adolescente con falta de maduración para poder llegar a ese futuro tan ansiado. Nos abalanzamos hacia ese futuro tan lejano con u

Uno se da cuenta que los años lo están arrasando cuando se mira al espejo y no se reconoce con los años que le corresponde, sino que ve mas allá de sus ojos, reconociendo en los recuerdos todos esas cosas vividas, las etapas quemadas.
La infancia alegre jugando en un rincón de la mente, simulando y representando sueños que pretende cumplir cuando ya sea toda una adulta. Los primeros momentos culmines de la adolescencia, inquietos merodeando en busca del crecer, del ser adulto, del revelarse ante aquellos que lo creen todavía un niño poniéndoles los puntos sobre las íes.
Y después de todo ese revoltijo de recuerdos hay una puerta, esa que te abre un camino nuevo, esa que te cambia la mirada, el pensamiento, la puerta de la juventud se va abriendo poco a poco dejando entrar la frescura de lo desconocido, de lo futuro.
Ese descabellado futuro que se alborota por adentrarse en tu vida lo más rápido posible. Invadir todo tu ser hasta transformarte, cambiarte.
Madurar es un paso gigante que una persona logra hacer cuando lo siente así, cuando se siente maduro.
Uno no madura de la mañana a la noche. Se necesita encaminarse a todo un procedimiento en donde perdemos y ganamos cosas, nos arriesgamos. Nos lanzamos a la suerte de que nos vaya bien, morir en el intento, o tal vez, aprender de ello.
Nos duele el alejarnos de ciertas cosas, pero no nos preocupa tanto porque esos lugares son ocupados inmediatamente por otras cosas, desconocidas por el momento, que van a ser de mucho valor para nuestro futuro.
Nos duele comenzar a valernos por nosotros mismos sin pedir ayuda a nadie, nos duele madurar, pero es parte del ciclo. Duele independizarnos.
Ver a los más pequeños y no poder imaginarnos en esa edad, ya que para nosotros seguimos viviendo en esa etapa de juegos y delirios inocentes que no tienen ni pizca de la maldad del mundo adulto.
Sintiéndonos niños en cuerpos de grandes vamos madurando por la vida, a veces acompañados, pero muchas veces solos. Pretendemos aprender todo de repente para no lastimarnos más de lo debido, pero el dedo en la yaga es inevitable.
Sometemos a nuestro niño interior a crecer, trabajar, madurar. “Adultizamos”, con represión, a la rebeldía de nuestro adolescente con falta de maduración para poder llegar a ese futuro tan ansiado. Nos abalanzamos hacia ese futuro tan lejano con un firme paso. Nos apresuramos. Quemamos etapas.

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Comments

Muy bueno, y es cierto en algunos casos el paso abrupto hacia la adultez desequilibra el supuesto objetivo del futuro, todo es muy veloz e inmediato que cuesta desarrollarse naturalmente. Un beso.
2010-09-08 12:55:18
Gracias por pasar y detenerte a leer. Un beso.
2010-09-08 13:11:15