Proyecciones
nicor
- CLASSIC FICTION - 3654 words
- 260
- 5
- 10
- 4
Summary
Una historia desgarradora.
Parte I
Es difícil mantenerse firme cuando se es chico, y mas rodeado de un grupo de seres que ya tomaron un mal camino, justamente a la edad de 15, es donde mas influyen las palabras de los otros. Moldeado por personas mayores que el, fue como se disparo su habito, raro e inusual habito. Todo el tiempo lo disminuían por ser simplemente, el guacho, por no tener calle, por no poseer el coraje de cometer actos delictivos, aunque lo querían y lo cuidaban, era parte del grupo y sin esa parte, no seria el típico grupo, era el pibe al que todos tenían que cuidar, sabían tanto como el, que no tenia otro lugar, u otro alguien, así que lo adoptaron y lo criaron como mejor les parecía.
Si bien las enseñanzas que le inculcaban, no eran para nada positivas, puedo jurarles, que hasta ellos se sorprendieran de los actos que llevo a cabo, ya que siempre le decían que había cosas que no se hacían, hay que tener código, le gritaban siempre con una cachetadita desalentadora en la nuca.
De perfil bajo y pocas palabras obedecía los mandados de los grandes, y siempre los veía como modelos, que todos menos él, sabemos que no hay que seguir.
Siempre lo llevaban a los “eventos”, en donde lo dejaban apartado y le decían, mira como se trabaja. Después, más tarde, cuando todo había salido como lo planeaban, como bárbaros vikingos hacían, en el lugar en donde vivían, una suerte de fiesta, con todas las cosas que tiene que tener una “fiesta”. El siempre se quedaba arriba, ya que era muy chico para participar, y veía por ranuras a los demás, enredados en situaciones libidinosas y delirantes, con risas de hienas y movimientos extraños con cariñosas visitas que siempre recibían.
Todo aquello eran cosas que recibía desde que tenia uso de la razón, capacidad de indagar en su memoria, y nunca entendía cuando seria el momento, cual seria aquel día en el que podría, ser grande e importante como ellos. En ese año fue por donde empezó a atravesar por los clásicos cambios de la adolescencia, le pasaban cosas y senita otras, no podía ya mas aguantar su estado de pibe, tenia sed de mas.
Una noche, en donde lo habitual termino relativamente temprano, decidió dar una vuelta. Bajo de su lugar, de punta de pie entre todos los demás, que estaban tirados, caminaba sigilosamente como si fueran leones hambrientos, bestias que no podía despertar, tomo una de las “herramientas” que normalmente veía que usaban y se dio a la fuga, a conseguir su primero logro como hombre, y no como pibe, pensando solamente en una cosa, no podía fallar.
Camino unas cuadras y tomo un colectivo de prestado, el poder de carita de ángel le facilitaban esas cosas, bajo en una zona semicéntrica y empezó a caminar, el miedo era algo que florecía por momentos, pero tenia herramientas, tenia poder, era su transición a hombre y tenia que mantener la calma. Cuando empezó a absorber el coraje del aire, empezó a caminar con la seguridad del león, y con la misma actitud eligió su presa. Vio a un joven, alguien con unos años mas que el, tomaba camino hacia el interior del barrio, mientras lo seguía de atrás se alejaban de la muchedumbre, un par de cuadras mas tarde, después de chequear nervioso los alrededores, decidió que era el momento, suspiro para relajarse y se lanzó, justo en ese momento es donde se nubla la razón y todo lo que sigue después, son impulsos y acciones no premeditadas, se paro en frente de el como el mas fuerte, frenándolo con una mano le mostró el arma, y sin dar respiro a la mente de un distraído, comenzó a increparlo para que le de lo que tenia, repetía alterado mientras lo apuntaba y le manoteaba los bolsillos, segundos mas tardes, cuando la razón de la victima le advirtió que media medio metro menos que el, sus reflejos lo empujaron hacia la calle, en donde inevitablemente por ser chico y menos fuerte callo, y así se abrió paso y se fue corriendo, sano y salvo.
Furioso y un poco avergonzado, se levanto con dificultad del montón de bolsas de basura a las que había caído, se puso de pie como un rayo asegurándose de que nada ni nadie lo allá visto, sin tardar, caminó en dirección contraria.
Cuadras mas tarde, se limpio la vergüenza, pero se quedo con la furia, y se recordaba a si mismo que no podía volver de otra manera que no sea victorioso, así que se concentro, recordó lo que había visto, y lo que le marcaban a la hora de robar.
Otra victima, esta vez, una chica, de aproximadamente unos 20 años. Otra vez a las andanzas, repitió la rutina anterior, pero esta vez mucho mas agresivo, y dado que era una chica se ahorraba represarías, se le puso adelante y le mostró el arma, le pido como si tuviese experiencia que mantuviera la calma y que no hiciera nada que pudiera sacarle la vida, parecía todo un profesional, pero en realidad era de memoria las palabras de los demás. La agarro del brazo y la llevo al final de una calle cortada detrás de un arbol, en donde podía hacer su trabajo tranquilo, teniendo en cuenta la oscuridad de la noche. Después de que le entrego las cosas de valor, ya no había mas razón para estar ahí parado, pero poco a poco se iba dando cuenta porque no podía irse, tenia en frente el cierre final, ¿en donde mas iba a conseguirlo?, de rasgos finos y delicados pero exuberantes, iba tomando conciencia a raíz de la comparación ayudada por su memoria, ella era perfecta, pero no sabia bien que tenia que hacer, aunque lo hubiese visto un millón de veces. Para este momento la pobre chica, que aunque estaba paralizada por el miedo y el llanto, no paraba de pedirle por favor que la deje ir, hasta que un rayo ilumino su mente y pudo entender que intenciones eran las que seguían, y un miedo, una angustia y una resignación que no la dejaron ni gritar, tomaron el control, y mientras se caía de rodillas colgada de el repetía, con una voz que casi ni salía, un ruego débil y desesperanzado.
No podía accionar, ya que no sabia bien por donde, así que para empezar mando con una amenaza que guarde silencio, no lo dejaba concentrarse, y una vez mas porque no le hacia caso, y una mas con un golpe, porque no entendía la orden, y después de verla en posición de rezo tomo la iniciativa y comenzó, pero sin mirar esos dos ojos que grababan el recuerdo, llenos de tristeza y asco.

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