Había mucho por decir, pero prefería callar
A.G. Mac - ROMANCE - 558 words
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Summary
El corazón roto no le permite ser y amar.
Encuentro, pero no puede decirle lo que quiere porque...
Él hacía silencio, había mucho por decir, pero prefería callar. Ella quería escuchar todo de él, convencida, ciega, inocente como años atrás. Parados uno frente al otro, mirándose a los ojos. Fue un deja vú, ella lo dijo, claro, quería invitar a toda experiencia pasada.
Nuestro amigo, ahora, estaba más cauto, no quería lastimarla, no quería cometer errores; aunque sabía que los podía estar cometiendo en ese mismo instante. No sabía si lo mejor era estar ahí, fijando sus ojos, dejando que ella explote sus pensamientos. Todo era confuso, y tan vivo que no existía momento para pensar, él tenía que avocarse a actuar, y sobre la marcha buscar la mejor manera de sobrevivir a ese encuentro. Eso sí, existía una confianza mutua, una tranquilidad de dos personas que se conocían muy bien.
Ella recordaba todo momento pasado, idealizando, como por lo general hacen los mundanos; olvidando lo malo, y reluciendo aquello que la había hecho sentir feliz. Su sonrisa de dientes blancos perfectos mostraban que estaba frente a eso que tantas veces había imaginado, otra oportunidad, esto que muchas noches no la dejo dormir. Su sensación era como cuando un escritor arranca su segundo libro, añorando que este sea un best seller como lo fue el anterior. Porque si, la primera historia había concluido, y esta era su oportunidad de arrancar una segunda historia, con ella de protagonista, tomando la narración por completo, imponiendo su sueño amoroso como realidad. Dejando que el final del primer libro sea olvidado…
Él sabía que todo esto pasaba por su cabeza, y lo asustaba. No quería arriesgar más. Se encontraba en una dicotomía. No se consideraba miedoso, justamente él no. Quien vive arriesgándose por tener una vida llena, saltando sin saber su caída, animándose a amar sin esperar nada a cambio; justamente él no era miedoso. Pero algo lo detenía esta vez. Y fue aquel llanto…
Él sabe lo que es sufrir por amor, ya lo padeció. Ninguna de sus experiencias lo dejó con el corazón entero. (¿Acaso alguna nos deja con el corazón entero?) Pero esa vez, él lo admite, ella fue quien sufrió más. Años atrás, en aquel febrero, sentados en la cama, tuvo que enfrentarla y decirle la verdad. No hubo respuesta, no existieron palabras de la niña, las tenía, sí, pero no podía hablar; su manera de expresarse… su manera fue el llanto desconsolado sin guardarse una lagrima.
No es la víctima, lo sabe, y no quiere asemejarse. Pero esa situación lo condicionó para siempre. Y mucho más con esta rubia inocente. Por esto no se permitía arriesgarse con ella, no quería, prefería perderse la posibilidad de escribir una nueva historia, a que exista la posibilidad de tener que volver a sentarse en esa cama para volver a destruir el alma de esa persona querida.
Él dice que muchos lo llamarán miedoso, gallina y seguro que los más cercanos y lejanos lo sentenciarán diciéndole “cagón”. No le interesa. Él sabe que no puede, nuevamente, tolerar una situación así, prefiere sufrir su llanto antes que el dolor ajeno causado por él mismo.
Lo vivió una vez y asegura que es más doloroso causar dolor, que simplemente padecerlo.
La miró queriéndole decir todo, pero nada la iba a complacer. Se concentro 5 segundos para retener ese momento y guardarlo en la retina para siempre. Porque esa fue la última vez que se paró enfrente de ese amor

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