El hombre y el Alter Ego: La voluntad
Lexus473 - CLASSIC FICTION - 753 words
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Summary
La voluntad desnuda, como alter ego del hombre.
No es ociosidad psicológica ni pragmática reflexionar, sobre el intento de las personas por ser genuinas en sí, por encontrar su ser y esencia lejos del slogan económico “lo que hacemos es lo que somos”.
El antiguo mito de Sísifo simboliza el intento desesperado al que están condenados los hombres al intentar una y otra vez encontrar su ser, su esencia, pero sin lograrlo conscientemente, porque usa las vías equivocadas para ello; las sociedades modernas con todo su sistema organizado plantean un modelo para la búsqueda de este “ ser-en sí”.
El costo es una socio dependencia pragmática entre hombre y sociedad. Una simbiosis que subsiste más simbólica que económicamente; no se podría vaticinar sobre que pasara el día cuando se corten los vínculos entre hombre y sociedad, no se sabrá cuál de los dos morirá primero.
Marcel Schwob dice: “La sociedad ha desarrollado en él (hombre) tantas funciones heterogéneas que sería imposible cortar esos miles de conductos por los cuales se nutre sin provocar su muerte.”
El hombre es la suma de todos los hombres pero nunca concluye porque en un proyecto inacabado. Cada generación concibe diferentes antropologías. Los estudios del hombre de hace 100 años atrás, solo aportan un mínimo a una seria antropología contemporánea.
Quien quiera saber que es realmente el hombre, se debe preguntar desde la negación de todas las antropologías; solo así será una pregunta pura; y quien pregunta observa que cada ser es inconscientemente programado para vivir bajo unas leyes sociales; no logra conocer que las únicas leyes son naturales.
Kierkegaard enseño que el hombre es un hibrido entre lo temporal y lo eterno, Sartre dijo que somos lo que elegimos, pero en el fondo todos aquellos que piensan en la vida, saben que estamos en suspenso, siempre a la expectativa de que o quien configurara nuestra alma; la vida no es un absurdo, lo absurdo es la configuración de esa vida. Debemos ser esos “pan-creator” sino seremos formados a imagen y semejanza de nuestro prójimo.
Ya se dijo, lo absurdo no es la vida (Camus), sino que cada uno se da cuenta en algún momento que nada ni nadie le ha configurado; que llegamos como tabla rasa a un mundo sensible que escribe sobre nuestras almas cada día.
El hombre está en transición; el hombre es una idea anti-moderna, o sea una idea falsa, morimos y no alcanzamos a saber quien somos y para que. Nacemos para morir y morimos para morir. Si nos decidimos como una empresa ardua a saber e investigar quienes somos, nos volveremos filósofos; y si preguntamos para que sómos, caeremos en la enfermedad del pragmatismo.
La búsqueda del ser no está en el “que”, ni en el “para que”, sino en el como soy libre de toda objetividad e ideologías configurantes.
“Que”, es Filosofía y “para que”, es pragmatismo, dos ancianas que no generan vida en el ser, ejemplo de ello es la prematura muerte de Sócrates, dejando inconcluso un pensamiento del cual toman muchos, y también el que William James se perdiera un día en el jardín de su casa y se sintiera el mismo desesperado hasta la muerte, sin poder hacer nada.
Solo hay algo cierto y es que encontrar nuestro “ser en sí” esta mediado por nuestra verdadera vida que se llama: La voluntad.
Como poetas sociales preguntamos quién nos enseña a sentir, quién nos enseña a decidir que es humano y que no. Una voluntad intuitiva existe en el ser, Sócrates la llamó "daemonion", los cristianos el "Espíritu Santo", los ilustrados la "razón", pero para los nihilistas hay un nombre más concreto y es la existencia latiendo en su máxima desesperación.
¿Cómo dice Nietzsche que el hombre no sabe introducir su voluntad en las cosas?, cómo existe entonces el hombre, como las cosas llegan a ser cosas sino es por esa misma fuerza que hace accionar y reflexionar a Sócrates: el Daimonion (Voluntad).
Acaso hay algo más trascendente que esto en la tierra. Porque la voluntad es vida y eternidad, y porque no fusionar y concluir que la voluntad es vida eterna.
Arte, música, literatura, son expresiones desnudas de la voluntad, es la existencia firme de los que aún no son troquelados por la sociedad, de los que son libres en un mundo de estereotipos y modas temporales.
Hay que hablar para que expresar nuestro ser, comunicar el alma a los demás pero no por medio de conceptos como pensaría normalmente Baltasar Gracián, sino hablar por medio de nuestra voluntad desnuda, latiendo al unísono como un "Cantus Firmus" con la existencia.
Lo demás si existe filosofía, teología o ciencia viene detrás.

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