LA MISA DE LAS SEIS DE LA TARDE
darcepa88 - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 851 words
- 86
- 0
- 13
- 1
Summary
Un tipo aburrido y demente entra a misa, con su mamá...
Domingo por la tarde y a pesar de que sinceramente preferiría quedarme en casa retozando, marmoteando, destruyendo mis sentidos con videojuegos o navegando en la web jugando en el Facebook falso que me cree sin que nadie sepa, para que la gente siga pensando que soy un bohemio antisocial, acompaño a mi madre a la misa de las seis en la capilla de Yanahuara, luego de tanta insistencia y debido a que ha estado muy deprimida estas últimas semanas desde que Papa no está (no murió, solo nos abandonó,) decidí acompañarla y comportarme como un buen hijo que escolta a su madre a la iglesia. Y ella por su lado, podrá jactarse de lo que las otras señoras cincuentonas no lograron: Haber criado a un hijo decente y con valores morales, que sea un hombre de bien y la acompañe a la misa (falso), convencer al jeropa de su hijo para que vaya con ella a la iglesia chistando lo menos posible (verdadero), igual es un gran mérito.
Llegamos diez minutos temprano, hora perfecta acorde a la molesta costumbre de mi madre de tener su reloj ciertos minutos sobre la hora y así poder ser puntual en toda ocasión, pero a mi parecer esa es la actitud más impuntual del mundo, nunca llega a la hora pues llega antes, no lo he buscado en el diccionario pero asumo que puntualidad se refiere a presentarse en un lugar a la hora, y no antes o después de tal, estoy gruñendo como siempre, me ignora como siempre.
Observo la capilla y puedo notar algunos cambios desde la última vez que fui hace como año y medio aproximadamente, las bancas gigantescas de madera lacada son nuevas y más grandes, aunque no por eso mas cómodas, las paredes tienen un tono más vivaz, seguramente por una nueva capa de pintura reciente y las estatuas de los santos más prestigiosos (o cual sea el criterio para colocarlos entre los miles de santos que hay) poseen una iluminación bastante intensa, probablemente buscando resaltar la sensación de santificación o bendición que deberían dar.
Comienza la misa y el rezo inicial se da de una forma poco común, es como que le hubieran agregado nuevas partes, no entiendo nada pero sigo la corriente como el resto de los feligreses. Mi madre me explica susurrándome al oído que la oración anterior –la que yo conocía- ha sido modificada hace unos meses por orden de los jefes de la iglesia, una orden proveniente del vaticano para todo el mundo, me quedo estupefacto, y me pregunto si en realidad se puede actualizar una oración, ¿porque hacerlo?, no sería más lógico actualizar las ideologías anticuadas o las capillas en sí, poner sillones cómodos, o programar las misas en youtube para poder asistir desde casa, bueno, mientras no suene lady gaga en la misa todo estará bien, acaba la oración que ahora desconozco totalmente y comienza una ceremonia de cuarenticinco minutos que desde ya asumo será una tortura silenciosa y somnolienta.
Sé podría interpretar como que soy un ateo desalmado y que mi camino no es el de la salvación, pero si parte de la salvación es soportar canticos melosos reversionados de cantantes clásicos, darse la paz con gente enferma que te tose en la cara y recibir miradas críticas y prejuiciosas cuando no te levantas para comerte ese pedazo de barquillo barato llamado ostia, pues como diría un español de a cojones, ¡que no quiero salvarme, ostias!
¿Qué pasaría si me levanto en medio de la charla del evangelio y comienzo a saltar como loco y gritar cosas indecentes como por ejemplo “soy el fucking anticristo, todos estamos condenados, salgan y huyan, embriáguense y forniquen, roben, maten a sus suegras y a sus parejas infieles, hagan lo que les plazca, que no pasara nada, no existe vida después de la muerte, solo existe el ahora, y nada tiene consecuencias, coño, que nada de esto tiene sentido”? No lo sé, quizás la gente se paralizaría, nadie espera que haga eso, nadie se atrevería a hacer eso, yo no lo haría, es como que se rompiera algo en este mundo tan lógico y equilibrado, quizás me cogerían a palos, o la gente se reiría y bailaría conmigo encima del podio, nos tomaríamos todo el vino del cura y escaparíamos velozmente con las limosnas, sería bastante curioso, seria genial intentarlo, pero seamos realistas, quien tiene la valentía para hacerlo, las pelotas necesarias, al menos yo lo dudo, pero no sé por qué, simplemente algo me lo impide, tiene eso lógica?, creo que demasiada y estoy bastante harto de ella.
Me levanto de mi asiento, me deslizo fuera de las bancas -disculpe, señora, disculpe, señor, déjeme pasar un momento- camino sin ver a nadie a los ojos, en un estado catatónico de demencia temporal, me ubico frente al podio, escucho murmullos, risas y percibo miradas desconcertadas, me aclaro la garganta y pienso ¡oh Dios mío, que sensación para genial y excitante!
-¡Soy el putoo anticristoooo! –Mi voz retumba en el templo, acompañada de un silencio total y mi discurso da inicio, -¡Esta vez haremos algo divertido…!
-Daniel Arce Paredes, el tipo que duerme en misa.-







