EL VERDUGO

Bee Borjas  - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 764 words

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Summary

Jack el verdugo

Jack el verdugo

Jack estaba orgulloso. A pesar de la mala reputación que tenía
su oficio, él estaba feliz de honrar la tradición familiar.
Su abuelo, su padre y por supuesto él mismo, eran los ejecutores
más eficaces de Inglaterra.
Debido a que la profesión estaba tan mal vista, los matrimonios se
realizaban entre familias de verdugos. Con seguridad alguno de sus
hijos continuaría con el legado.
Aquella mañana, Jack se despertó muy temprano. Su mujer Maggie,
era la única que estaba levantada. Un brillo de admiración asomó en
sus ojos. Le señaló la ropa que estaba prolijamente acomodada sobre
uno de los bancos de la cocina. Las prendas de cuero yacían lustrosas
mientras la capucha negra esgrimía su ferocidad oscura y letal.
Había sido elegido entre los mejores verdugos del reino.
Y hoy lo iba a demostrar.
El viejo Tom se encargaría de dos de los traidores y a él le correspondía
el otro par. Si bien Tom debía decapitar a dos nobles, él, a pesar de ocuparse
de un vulgar mozo de cámara también tenía la oportunidad de ajusticiar
nada más ni nada menos que al hermano de la Reina.
Salió de la casa e inhaló el aire fresco del amanecer. Amaba aquel
momento en particular. Mientras afilaba con devoción la bella espada
que cortaría la cabeza de George Bolena, miraba de reojo y con desdén
la vieja hacha que acabaría con la vida del sirviente traidor.
En aquellos tiempos bárbaros morir decapitado por el filo de una espada,
era el único honor al que podía aspirar un condenado.

La hora de la ejecución había llegado. La multitud se arremolinaba
alrededor del patíbulo. Aquella práctica sanguinaria era considerada
por la plebe, un verdadero espectáculo circense.
Si el verdugo no era un experto, la ejecución se prolongaba a base de
repetidos intentos de cercenar el cuello de la víctima. El show era dantesco.
El sufrimiento de la víctima no hacía más que incrementar la sed de
sangre de la población.
Los redobles de los tambores anunciaron el comienzo de la faena.
El viejo Tom acabó con la vida de los nobles en pocos minutos. Como
la ejecución era al estilo francés, ambos acusados fueron decapitados
arrodillados y en posición vertical.
Jack se calzó la capucha y antes de subir a la tarima, buscó ansioso a toda
su familia. Maggie junto con los niños se apretujaba entre la muchedumbre.
Su madre y su padre habían logrado ubicarse en un sector preferencial.
La cabeza de George Bolena se desprendió del cuerpo con un sólo golpe
de espada. Los gritos y vítores de la gente aturdieron a Jack.
Era su momento de máxima gloria. Por esa razón, ajusticiar al mozo
de cámara del rey Enrique VIII iba a ser menos que un trámite.
Lo vio subir por la escalinata escoltado por 4 guardias reales. Tan sólo
tendría 18 años. Estaba golpeado y apenas podía caminar.
A pesar de haber sido torturado hasta el delirio, él fue uno de los que
se mantuvo firme en su declaración. Se rehusaba a aceptar que había
mantenido relaciones íntimas con la reina Ana.
El valiente muchacho moría clamando su absoluta inocencia.
Su condición de sirviente lo condenaba a morir decapitado por un hacha.
Antes de apoyar la cabeza sobre el tronco, el alarido desgarrador de
una mujer estalló entre la multitud. Fue tal la conmoción, que Jack no
tuvo más remedio que mirar el lugar de donde había provenido el grito.
Sus ojos se encontraron con los de la mujer y la euforia que lo embargaba
se evaporó en menos de un segundo.
A pesar de los años transcurridos, aún podía reconocerla con total claridad.
Su cabello dorado y abundoso caía como una cascada sobre sus hombros.
Ella había sido su primer amor. La joven por la cual en el florecer de
su juventud, casi había perdido la razón y el futuro.
Con los ojos enrojecidos por el llanto, hizo un leve gesto que a Jack lo
dejó demudado.
Sin dudarlo y ante el asombro de todo el pueblo, arrojó el hacha sobre
el patíbulo y después de limpiar con sumo cuidado la espada que había
matado a George Bolena, se acercó hasta el muchacho y lo ayudó a
arrodillarse. El mozo lo miró con expresión desconcertada.
Nadie comprendía el motivo por el cual un vil sirviente iba a morir
como un noble.
El golpe de Jack fue más que preciso. Tras las hendijas de aquella
intimidante capucha, se escondía el pesar de un hombre que por las
extrañas jugadas del destino y con espanto, vio rodar por el patíbulo
la desmembrada cabeza de su hijo natural.

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Comments

La vida te sorpresas ... me encanto este relato
2010-12-21 10:37:18
Què gran verdad! Gracias x tu comment! Un abrazo amigo! bee.-
2010-12-26 18:24:03