Diario de el camino a Santmandú
Tarso - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 1066 words
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Summary
Los diarios de viaje son alucinantes pero a veces algunos exageran lo que vivieron y aquí intente hacerlo lo mas posible.
14.20 pm
Viajo en autobús, problemas de último momento me han impedido hacerlo andando para ver la última puesta del sol en Santmandú. Desde que salí, el chofer se ha empecinado en cantar una canción en un idioma extraño. La sensación que desafina es insoportable, algunos pasajeros quieren lincharlo pero los detengo alegando un poco de tolerancia global hacia los ritmos exóticos y étnicos. Las pendientes que atravesamos, le inyectan al auto una rapidez descincronizada y el chofer, sabiéndose a salvo, nos grita amenazándonos con el manejo: ¡Miren lo que hago con un ojo cerrado y el pie izquierdo! En cada curva imagino los muertos en la carretera, sus partes corporales entremezclados con el hierro, la sangre deslizándose por los cristales de las ventanillas, los bomberos recogiendo masacarne humeante. Me recuerdo la foto de mi rebelde tío estampado contra el pavimento cuando su cabeza rodó con el casco puesto y terminó adentro de un gran charco de barro. Pienso en pedirle al chofer que detenga la marcha pero una señora de avanzada edad, sentada a mi lado me detiene y dice: "No intente hacer nada contra el destino, no somos nada, así es la vida, larga y jodida..." Me convence. En el walkman selecciono una canción de Metalica, rock duro, acorde con la situación. Me acomodo en el asiento y me visualizo manejando el bus, aún a mayor velocidad hasta que nos precipitamos en el vacío. Total, a mi los sueños nunca se me cumplen.
09.12 am
Llego a Santmandú, aún sedado por los vómitos de mi acompañante. Tomo un taxi pero frente al único semáforo artesanal que funciona a pedal, la policía me detiene, puesto que confundieron la lepra con el arroz de la arcada de la señora que permanecía pegado en mi frente. ¡Estoy sano! objeto, pero es en vano. Me conducen a la comisaría. El lugar esta abarrotado de mochileros que leen a Kerouac y recitan en voz alta, poemas de Bukowski. Me conducen a una ronda de prisioneros y una testigo me acusa de carnear una vaca que allí es sagrada. Mientras trato de hilvanar ideas, recuerdo el libro "Como ganar amigos e influir en las personas"y les agradezco que me hayan detenido. Me miran desconcertados. Yo, en vuestro lugar hubiera echo lo mismo, les respondo. Está tratando de engañarnos, dice uno de los uniformados, yo también leí ese libro y no dice eso. Dice que hay que tratar al otro como si fuese importante y no mentirle. El pánico escénico se acrecienta. Me han descubierto, pienso. Me preguntan los motivos de mi viaje y respondo que he venido a ver la últipuesta del sol en Santmandú. Es un ritual que viene de mi bisabuelo. Eso parece convencerlos. Ya lo dijo un escritor: "Pinta tu aldea y se emocionarán cuando hables de los abuelos". Hablo de como mi antecesor recorrió mundo cazando puestasoles.
17.13 pm
Por fin me dejan en libertad con la promesa de mandarles fotos. Les anoto los mails.¡Tengo nuevos amigos en Facebook!. Las colgaré en Picasa, les digo. Ceno algo raro en un bar sobre la acera. El lugar esta abarrotado de gente variopinta: Un levitador haciendo la parada de mano. Un banquero que dirgie una ONG. Una serpiente encantadora de humanos que emergen de un canasto. Un político que no es hipócrita Un enano fascista y contorsionista cuyo objetivo es succionarse el miembro. Una mujer con nariz de elefante y seis brazos cruzados. Un soldado que pelea en nombre de un dios. Un antisistema con un ipod. Un penitente que flagela su sombra. Un zen que dice ser peronista y lleva una imágen del che. Una ingeniera que escribe poesias. Pero una anciana me llama la atención. Está acompañada de una gata amarilla que come del mismo plato que ella. La imagen no me enternece. La imagino como una vieja estúpiterica y empiezo a describirla mentalmente. Es el ejercicio que hago a menudo cuando viajo y escribo mis objetivas vivencias. De pronto extrae un cuchillo de la alforja y se lo clava al gato. Nadie se inmuta. Arranca las tripas y se las devora con ansiedad. Que asco. Miro en otra dirección. Al ver mi carapánico, el camarero se acerca: Es la costumbre de aquí, comer una mascota. Ud lo está haciendo ahora, por ejemplo... Pierdo el conocimiento por náusea violenta.
23.44 pm
Aparezco en una camilla del ambulatorio. Me han llevado hasta allí almas caritativas que a cambio, vaciaron toda la billetera. Sin tarjeta y sin pasaporte. Que bien. El médico que me atiende y se interesa por mi país. Siempre lo he querido conocer, uds tienen una tierra extraordinaria. Eran el granero del mundo, me dice. A cambio de contarle mitos nacionales o danzar el pericón, baile típico nacional, le pido que me preste dinero. Luego me invita a un bar donde toca Ravij-hankar, un músico poprasta de la ciudad. En el escenario, un hombre escuálido fakir, canta en un tonocorde aullido de lobo. Todos bailan sin parar. Al doctor le pregunto que canta y responde; "Es un cover, "California Soñolienta" de los Mamas and the Papas". Todos aplauden. Entra en escena una mujer. ¿Es la que devoró la mascota?. Tiene los labios pintados de rojo ketchup. Toma el micrófono y comienza maullar. El público vuelve a aplaudir y ella agradece tirándose ruidopedos. Vaya costumbres raras que tienen aquí, pienso.
18.05 pm
Estoy esperando el turno para cruzar el puente colgante en dirección oeste. Me soleo sentado en una gran piedra como si con ello almacenara una colección de puestas del sol. ¡Salga de ahí, es piedra sagrada, solo el sol posa!, grita un pastor de mascotas que ocasionalmente pasaba. No le hago caso. Estos nativos son insufribles maleducados. Desde mi banca puedo ver el sol que comienza a caer. El pastor se acerca y me intimida con un perro. Parece rabioso. ¡Retírese o le arrojo este animal en mal estado! Saco unos billetes y se lo doy. Todo hombre tiene su precio. Él cree que deseo comprarlo y me lo deja a cambio. Cruzo el puente con el perrobaba que le cae del hocico. Se vuelve manso, la sola idea de abandonarlo, me produce escozor en la cabeza y corazón. En su miradaperro veo sufrimiento, algo de ojoangustia pero... ¿Y si luego se lo comen? Ya está, igual me lo quedo, le digo al lado oscuro del solsantmandú entre las montañas. Tengo una corazonada, seremos buenos amigos...

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