Como cuando no respiramos y nos falta el aire.
sofialara - ROMANCE - 379 words
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Summary
Me siento flotar, respiro hondo y mis pulmones se llenan de armonía. Mis pies se tocan, casi rozándose, en el aire, mis brazos a medio extender y mis ojos cerrados con un pensamiento que ya no es blanco, sino transparente.
Me siento flotar, respiro hondo y mis pulmones se llenan de armonía. Mis pies se tocan, casi rozándose, en el aire, mis brazos a medio extender y mis ojos cerrados con un pensamiento que ya no es blanco, sino transparente.
Me siento volar, levito en pleno viento. Mi mente viaja a otra velocidad, en otro tiempo y espacio, casi podría decir que en otro mundo. Respiro de nuevo y siento mil sensaciones invadiendo mi cuerpo.
Siento una paz interior y un amor a flor de piel. Es raro, pero siento las sensaciones dolorosas salir por las puntas de mis dedos, dejandome con el mejor sentimiento.
Mi pelo se mueve al compas del viento y mis mejillas sienten el calor del sol. Poco a poco, empezando por las puntas hasta llegar al talón, mis pies se van acentando en el suelo con una suavidad casi imperceptible. Mis brazos van cayendo al costado de mi cuerpo, mientras que mis piernas se flexionan dejando a mis rodillas tocar el suelo.
Mi pelo se aquieta dejandose caer sobre mis hombros y mi cabeza toma una leve inclinacion hacia atras. Respiro hondo nuevamente, con una bocanada que llena mis pulmones de vida y va sacando las penas pegadas del pasado.
Siento como si alguien me estuviera sosteniendo del cuello dejandome relajar hasta llegar a sostener mi peso muerto. Poco a poco va recostandome en el suelo, manteniendo mis ojos cerrados y susurrandome al oído la sensacion más linda conocida por mis sentidos.
A ese susurro que muchos llamarían amor se lo puede comparar con el aire: es algo que uno lo siente y nos da vida, pero muchas veces se lo pasa por alto al ser casi cotidiano, hasta que nos falta y ahí caemos en agonía, como cuando no respiramos y nos falta el aire.
Siento como mi compañia invisible, pero presente, va soltando mi cuello dejandome recostada con el cuerpo totalmente relajado mientras, como si fuera una cálida brisa, siento un dulce beso que me da la despedida y me deja dormida viajando al maravilloso mundo de los sueños.

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