Esta vez, fue lo mismo.
sofialara - PLAYS, PLAYSCRIPTS - 577 words
- 99
- 0
- 0
- 0
Summary
Una maldita vida que me toco, me toca y me tocará seguir viviendo todos y cada uno de mis días que me restan por vivir.
Lágrimas, gritos y portazos. No se bien que es lo que pasaba en la otra habitación de mi pequeña casa, pero no era la primera vez que estaba en esa situación, con la sola diferencia que esta vez no me llamaron para decirme que se iba a terminar todo con el dulce discurso de: “Mamá y papá no se quieren más, por eso van a vivir en casas separadas, pero no te preocupes, vas a poder ver a papá cuando quieras mientras te quedas viviendo con mamá”. Puras mentiras, pobre de mi con la inocencia de una infante que me lo creí.
Esta vez, fue lo mismo. La misma sensación de impotencia, de saber que no podía remediar nada, y sobre todo, saber que no podía involucrarme. “Son grandes, que ellos se arreglen”. Maldita excusa la que me puse sólo por no querer salir lastimada.
Una vez más me sentía más sola que nunca, no es mi problema, pero en algo estoy metida también. Ahora fue más simple y lastimero, solo me vinieron a decir que se acababa todo, pero con otras palabras: “Se termino todo, no va a volver. No vamos a poder mantenernos ambas, tenemos que buscarnos un trabajo, no me gusta decírtelo así, pero sos una carga”. Malditas palabras que me hirieron peor que el discurso en mi infancia.
No supe como reaccionar, y el silencio lo otorgo todo, fue como una afirmación a la petición de mi madre “Tengo que buscarme un trabajo, ya estoy grande”.
El problema sigue siendo el mismo, nunca encontré esa imagen paterna fija, nunca la tuve y definitivamente esta escrito en mi destino que nunca la tendré. No se por que me tocó ami, pero en la corta vida que llevo no pasa una semana sin un problema que tenga que cargar en mi mochila.
Por momentos, me agarran esos espasmos de querer tirar todo e irme lejos, a un lugar que me de paz, donde me sienta libre de todo. Pero se que los problemas no se los lleva el viento, y odio admitir que detesto enfrentarme a esos problemas que giran en mi vida desde que tengo uso de razón.
Me miro y no me reconozco, me siento ajena a esta situación. Mi cuerpo refleja la imagen de una mujer totalmente agotada, pero mi alma se siente nacer. Un dualismo de sensación, un simple y maldito dualismo.
Quisiera que al verme al espejo y se refleje mi alma, que todo el mundo vea lo que en verdad soy y no este envase que me toco con sus ojeras y su espalda cansada.
Pero algo he aprendido: las palabras buenas se las lleva el viento, las que quedan son solo las que te marcaron de por vida. Esos recuerdos hermosos que uno puede tener, con el tiempo, lamentablemente se van borrando de la memoria. Los momentos duros y crueles perduran de una forma tan cruda que uno quisiera poder borrarlos.
De ahora en más solo me queda sobrevivir al futuro, el pasado quedará atrás con sus buenos y malos momentos. En adelante me queda sobrevivir a la catástrofe o a la tranquilidad. Está en mi cómo reaccionar en cada situación.

1



