Between hell and heaven
sofialara - FANTASY - 1003 words
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Summary
Me sentía en el séptimo cielo, pero estaba en el subsuelo del infierno.
Caminaba sola fumando un cigarrillo por ese callejón maldecido cuando un calor peculiar cubrió mi mano, agarrándola con firmeza sin sospechas de querer soltarla. Alcé la vista y note su cara tapada por una capucha bastante extraña, podías dudar de qué o quién estaba debajo de ella.
Dio un paso y comenzó a recorrer el camino junto ami hasta dar con el farol que marcaba con una luz tenue su territorio en la esquina. Quise mirarlo fijo pero no encontraba sus ojos entre la densa oscuridad que cubría su rostro.
Mi mano, cubierta por la suya, estaba perdida en su manga bastante larga y con terminación en punta. Recorrí con la mirada su cuerpo buscando indicios de vestimenta para al menos distinguir su sexo, ya que no hablaba ni se sentía su respirar.
Miró a su derecha y me señaló un lugar bastante raro en una esquina, "The Void". Parecía un bar pero su cartel estaba medio caído y no prendían todas sus luces. Sin dudarlo lo seguí. Me sentía demasiado cómoda, me había hipnotizado con su silencio y su frialdad. No recuerdo su nombre, tampoco sé si se lo pregunté.
Me abrió la puerta y entró detrás de mí. Era un bar bastante maltratado, no había mucha gente y los que estaban se veían infelices tratando de ahogarse en sus vasos medios vacíos.
Con la cabeza me dio el pie para seguir recorriendo el bar e ir a un lugar más privado. Prácticamente iba ciega detrás de él. Sentía una confianza incondicional, lo sentía tan conocido, como si yo hubiera estado esperando éste encuentro tan sorpresivo.
Llegamos a un lugar en donde el bar se dividía en dos escaleras: "The hell" y "The heaven". El primero se veía bastante lujoso, música de moda y parecía que la gente la pasaba de maravillas. En el segundo no se notaba diferencia alguna con la primera parte en donde los borrachos intentaban quemar penas en sus vasos medios vacíos.
Con la vista perdida en "The heaven" y notando que había algo que no me sabía bueno, seguí a mi compañía misteriosa hacia adentro de "The hell". Una vez adentro mis ojos se mareaban de tanta dicha dando vueltas en el aire. Mi compañero me sentó en una banqueta al lado de la barra y al oído, con una voz temblorosa como de ultratumba, me dijo: "Pide lo que desees, pero cuidado con tus vicios, te pueden jugar en contra". Con una sonrisa que iluminaba mi cara, asentí y busque con ansias a alguien que pudiera darme una cerveza bien fría.
Se acercó un muchacho muy guapo, parecía traído del cielo mismo, casi un ángel se podría decir. Tenía una mirada profunda y tranquila, una sonrisa que producía dos hoyuelos en sus mejillas que lo hacían más simpático aún. Penetrándome con la mirada me dijo con una voz pacífica: "¿Qué te sirvo?".
Me quede boquiabierta, no podía moverme, hablar ni hacer ningún gesto. Me sentía fuera de mi cuerpo, para mis sentidos el bar había desaparecido, no sentía música, ni el murmullo de la gente, era cómo estar en el cielo mismo. La codicia y la lujuria del lugar invadían mi cuerpo. Necesitaba irme del bar urgente, pero con ese chico acompañándome.
"No me sirvas nada, vámonos de acá. Juntos". Se notó en su cara que no entendía por que la petición tan repentina, pero tampoco lo dudo. Se acercó con una sonrisa pícara y me dijo que lo esperara entre el cielo y el infierno.
No tardó mucho más de cinco minutos y me agarró de los hombros llevándome a una habitación apartada del bar, "Between". El lugar estaba desolado, un foco colgaba en el centro del techo, tambaleándose e iluminando casi todo el lugar.
Se dirigió a un pequeño barcito en desuso que había en un rincón y tomó un vaso: “Ahora sí, ¿Qué te sirvo?”. Comencé a reírme y como al pasar le conteste “Una cerveza estaría bien”.
Frunció el entrecejo y me dijo: “Mejor te doy el mejor trago que se preparar, sobretodo por que es mi favorito, The devil”. Lo sirvió en un santiamén y me lo acerco. “Pero tómalo despacio y con paciencia, se te sube muy rápido a la cabeza y te relaja hasta el desmayo”
Le regale una sonrisa y con un “Gracias” comencé a tomar del trago, encontrando una explosión de sabores en mi boca que sólo provocaba que quisiera tomar más.
Cuando logre alejarme el vaso de mi boca para poder dar un respiro y terminar de tragar observe el trago y noté que estaba medio vacío, aunque yo estaba segura que lo había terminado, en el vaso seguí habiendo de ese delicioso manjar.
Mire a los ojos a mi barman exclusivo y noté que con la misma sonrisa seductora pretendía que lo terminara aunque sabia que no podría ni en mil años.
Apoye el vaso nuevamente en mi boca y comencé a beber sin parar, notaba como mi garganta se iba cerrando, casi afixiándome, mi corazón se desaceleraba apresuradamente y mis ojos se iban inundando de algo que no era exactamente lagrimas.
Con la vista borrosa vi que alguien se adentraba a la habitación con lentitud pero no podía dejar de beber, algo dentro de mí no me lo permitía. Notaba que la silueta vestida de negro se iba acercando por las espaldas de mi barman seductor y con una voz como de ultratumba, peculiar y bastante conocida me decía: “Ahora sí, vámonos de acá. Juntos. Ya eres mía”.

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