Mis Dos Vidas Paralelas

Hernan A. Calvo  - FANTASY - 1484 words

  • 165
  • 2
  • 0
  • 0

Summary

A veces la vida nos presenta este tipo de situaciones en las cuales nos es muy dificil encontrarle respuesta.

A veces la vida nos presenta este tipo de situaciones en las cuales nos es muy dificil encontrarle respuesta.

Voy a contarles todo lo que recuerdo, de mis dos vidas paralelas, la primera normal como la de cualquiera de ustedes. La segunda es el tema fundamental de este relato que estoy dando a conocer a todo el mundo y espero que mi esposa no se entere y si lo hace me disculpe porque no tuve valor de confiárselo en su momento.
Nunca hubiera pensando que la relación llegaría tan lejos.
Aparte lo cuento porque ya no soporto más tanto peso en mí conciencia.
Les diría que aún tengo mis dudas, pero creo que ya concluyó todo para siempre.
Creo que sí?…
También que largué el tratamiento psicológico al cuál acudí buscando ayuda.
Me estaba volviendo loco de culpa, por fin tuve la osadía de enfrentar al toro y tomarlo por las astas y desde hace una semana, creo que se normalizo mi vida.
Oh qué sé yo, las cosas son tan cambiantes!.
Les cuento, me había casado con Marta, después de un noviazgo de cuatro años, en los cuales juntando dinero de nuestros trabajos, y con un préstamo del Banco Hipotecario, nos compramos un departamento de tres ambientes en Lomas de Zamora, a dos cuadras de la estación.
Esto nos favorecía mucho, porque en minutos estábamos en la estación, ahí tomábamos el tren para ir a capital federal, teníamos que tolerar los apretujones durante veinte minutos, así y todo uno se acostumbra, como lo hace a todo, en poco tiempo uno lo comienza a tomar como algo natural, la misma gente, su misma ropa, la misma fragancia, sus rostros, sus expresiones.
Ahí comienza la punta del ovillo, miro hacia un costado y veo a una hermosa chica, que creí me estaba observando, expresando una tenue sonrisa.
Yo como sí nada!.
Al otro día la veo nuevamente y pienso: Que hermosa mujer!, así sucedía todos los días mientras viajábamos con mi esposa.
Nunca la cosa pasó de ahí, sólo miradas!.
Luego el viaje en subte, diez minutos y nuestra meta, el micro centro, donde trabajábamos.
Marta era vendedora en un comercio en la calle Lavalle al 1100 y yo en las oficinas de una importadora de rulemanes, en Tucumán al 1500, por suerte estábamos cerca uno del otro y teníamos prácticamente los mismos horarios de trabajo.
Yo salía siempre un poco antes e iba a encontrarme con ella, la esperaba cerca de quince minutos y luego nos volvíamos a Lomas.
El trabajo en capital era muy desgastante, debido al bullicio, el tránsito, los atolladeros en los medios de transporte.
Por suerte los dos teníamos un buen sueldo, lo que hacía que vivamos con confort en nuestro departamento, era un segundo piso con vista a la Avenida Mex, muy buena ubicación, lo único que teníamos que tolerar eran los ruidos que producían los vehículos, lo demás todo perfecto, por otro lado el departamento era nuevo, todo un lujo.
Hasta ahí seguíamos embobados, como el enamoramiento de noviecitos que recién inician una relación, nunca una discusión, coincidíamos en todo.
Una tarde al encontrarnos a la salida del trabajo cuando ya llevábamos dos años y pico de casados, al verla ella me recibe con una sonrisa, y me da un beso en los labios y me dice: Lee el contenido de este sobre!.
Lo abrí, el texto era de tres líneas, lo leí y no entendí nada. Se lo expresé y me respondió con una sonrisa que era un estudio de embarazo, que le había dado positivo, que me tenía que preparar para ser papito de un hijito.
Sentí una sensación rara de angustia en mí, era el primer golpe de responsabilidad real que me presentaba la vida.
Marta me preguntó ¿qué te pasa?... ¡Te veo desencajado!. En segundos volví en mí, la abracé, la besé, la felicité y la invité a una confitería a pedir alguna bebida y brindar festejando la venida de nuestro hijo.
Ahí discutimos el nombre si nace varón, quedamos que se llamaría Tomás y si fuera nena, María Luz.
Esa noche, cuando me enteré que iba a ser padre, fue cuando se comenzó a desatar todo.
Cerca de las doce de la noche le di un beso en la frente, despedí a mi mujer diciéndole que me iba a dormir que me sentía cansado. Me despidió mientras siguió ordenando algunas cosas del departamento.
En minutos estaba totalmente dormido y en algún momento entré en un sueño en el cual me veía solo (sin mi mujer) viajando en el tren de todos los días hacia capital, ese día un apretujamiento como nunca.
Quedamos los dos enfrentados, era aquella chica que comente que casi todos los días veía en el mismo vagón del tren tal como si estuviésemos bailando música lenta.
Al principio intentaba mirar para otro lado, igual que ella, hasta que en un salto del tren nos chocamos un poco, los dos sonreímos, nos pedimos perdón en el mismo momento, ahí le pregunté creo que te conozco de algún lado, me contestó que ella también tenia mi imagen en su mente.
Se presento y me dió su nombre, Elba, cuando llegamos a Constitución la invite a tomar un café y le conté mi situación, que mi esposa estaba esperando un hijo.
Ella contestó que no le importaba, que por el momento me despedía que cuando pueda nos veríamos nuevamente y me dió un beso en la mejilla.
Sonó el despertador, me despejé pero guardaba la imagen completa del sueño.
Estuve a punto de comentarle el sueño a mi mujer, cosa que al final no hice pensando que de alguna forma se pondría celosa, ¿para qué crearle una situación así?.
Fue pasando el tiempo y ya los sueños con Elba eran diarios y cada vez más intensos, lo que hizo que Marta cada tanto me pregunte: Te sentís bien por qué veo que te despiertas sobresaltado?.
Yo le contestaba que para nada, habrá sido una pesadilla, no le des importancia.
Seguíamos viajando, mi mujer cada día con más panza, ya faltaba poco para el parto.
De mi parte seguía con los sueños y la relación con Elba hasta diría ya era parte de mi vida y el trato con ella era mucho mayor que el que tenia con mi propia esposa.
Les comento que en el viaje seguía todos los días viéndola y sentía que confundía los sentimientos.
A los dos meses comencé a ver un psicólogo por lo que estaba viviendo en sueños con este nuevo amorío que creía no había buscado para nada, pero me estaba volviendo loco.
A mi mujer le decía que lo visitaba porque tenía algunas dificultades para poder recibir a nuestro hijo que ya faltaba poco para que naciera.
Hasta un día, cuando ya estaba por dar a luz, le dije estando nervioso Elba.
Inmediatamente me dijo: Cómo me llamaste?
Perdón es el nombre de una compañera de trabajo y la cosa quedó como si nada.
Llegó el momento del parto y nació un varoncito de 3 kilos 300 gramos, hermoso, todo salió mejor de lo esperado, no tuvo problemas en el embarazo ni en el alumbramiento.
Su nombre, según lo acordado, fue Tomás, nuestro hijo.
Pero los sueños continuaron, en las noches mi mujer seguía siendo Elba, desistí de seguir visitando al psicólogo porque no obtuve resultados.
Marta, más de una mañana me decía que notaba que dormía sobresaltado, yo le contestaba que serían pesadillas que tal vez tendría, pero que no recordaba nada al despertarme, cambiaba de tema y todo bien.
Lo que no estaba nada bien era mi situación con Elba y me propuse esa misma mañana abordarla y aclarar la situación que venía atravesando hace meses.
Era el momento ideal, mi mujer estaba con parte de enfermo por el nacimiento de nuestro hijo Tomasito.
Me subí en el mismo vagón como todos los días y estaba allí, siempre un gentío tremendo, me acerqué hasta que se dio la situación del primer sueño, quedamos enfrentados nuevamente.
Tomé coraje hasta que la miré y le pregunté el nombre y me contestó con total naturalidad “Elba”, y me dijo tengo tu imagen en mi mente, me sonreí y la invité ni bien llegamos a Constitución a tomar un café, que necesitaba conversar con ella unas palabras.
Aceptó la invitación con una sonrisa.
Como siempre hermosa!.
Le comenté que me estaba enloqueciendo por ella, que soñaba que todas las noches la pasábamos juntos como dos enamorados para toda la vida.
Que sin ninguna palabra ya sabía todo sobre ella, ejemplo que se llamaba Elba y que trabajaba en tal lugar y que le encantaban tales cosas y todo lo demás.
Ella con tremenda tranquilidad me dijo: Sos el hombre que elegí para toda mí vida y se lo de tu mujer que seguro ya habrá tenido un hijo varón.
Estuve en tus sueños y nos cansamos de disfrutar nuestro amor y que nadie tiene derecho romper por nada nuestra felicidad, ni tu esposa.
Tengo todo el tiempo del mundo y te voy, quieras o no, a esperar ya sea para disfrutarnos personalmente en un futuro cercano o para seguir amándonos entre sueños.
Me dió un beso y me despidió diciéndome: Perdona mí amor por hoy, ya que se me hace tarde para entrar al trabajo, nos vemos mañana…

Hernan A Calvo




Want to leave a comment? Sign Up

Comments

Buena Hernan !!! me mantuviste intrigadisima hasta el final, espero que solo sea ficcion :)
2011-04-14 13:06:42
Santo Dios!! Esto es interesantisimo! todo, desde el principio hasta la imagen, el lector se pierde en la trama del relato, puede uno hasta imaginarse en el tren mirando el trio entre la multitud, me gusto, de verdad que si, muy interesante. ☺
2012-02-08 13:30:58