La Leyenda
peregrino - FANTASY - 686 words
- 182
- 1
- 0
- 0
Summary
De cuando algo no solo te ilumina, sino que te acompaña y determina tu vida...
Sevi Lieb, la leyenda
Volvía, apesadumbrado; con su caña al hombro, caminando descalzo sobre la arena húmeda. Su experiencia de pesca nocturna no había resultado, lo acompañaban el silencio y su amigo Maxi en el regreso cansino hacia el campamento adolescente. Una noche despejada de luna llena y estrellas felices eran el marco perfecto. Un tenue brillo aparecía, a distancia, sobre un perfil que quería definirse y aún no lo lograba, desdibujándose aun en la oscuridad. Ese brillo resultó ser una fogata y, como tal, capturó la mirada de los caminantes. Comenzó a tomar forma y a percibirse una imágen: casi perfectamente se veían las ruinas de un antiguo galeón, y se insinuaba la silueta de lo que parecía ser una mujer de larga cabellera al viento… Apuraron el paso, un canto melodioso comenzó a escucharse y la figura a verse cada vez más y mejor. La interprete era una bella chica delgada, de tez pálida, bañada por oleadas de cabello moreno sobre su torso. Sevi separó su brazo izquierdo y con un leve toque sugirió a Maxi que el la había visto primero. Su amigo comprendió y disimuladamente movió su mano, despidiéndolo, y dejándolo solo.
Casi susurró un tímido ¿puedo…? Al tiempo que se sentaba frente a la niña, quizá también adolescente. Vestía una larga túnica blanca, descalza, sus ojos verde mar coronados por amplias pestañas estaban fijos en la fogata. La cabellera danzaba al compás del viento, de las olas y de la melodía. Parecía que el universo en armonía acompañaba la canción que entonaba, como si se tratara de la única y más grande ejecución musical jamás interpretada. Continuaba cantando en una forma tan suave, melodiosa y perfecta que Sevi no se atrevió a pronunciar palabra. Solo se limitó a disfrutar ese efecto hipnótico que lo mantenía allí: inmovilizado. Ese efecto hipnótico que, en algún momento, le hizo perder la conciencia.
El sol golpeó fuerte sobre su piel despertándolo. Se vio solo, frente a los restos de una fogata y de un viejo galeón. Había olvidado su frustrada pesca. Lo que no se perdonaría jamás sería no haber pronunciado palabra, quedarse dormido ¿o hipnotizado? Haber perdido contacto con la figura y el canto de sirena que lo habían atrapado.
Volvió cada noche al lugar del encuentro esperanzado en lograr el tan ansiado reencuentro. Encendía una pequeña fogata y comenzaba a cantar. El, que lo mejor que había entonado hasta entonces, era el Feliz Cumpleaños; se sorprendió interpretando temas hasta ahora desconocidos…
A su regreso se sentó frente a la computadora e inició la búsqueda. La aliada red virtual le facilitó la tarea: Luego de meses pudo saber que los restos del viejo galeón correspondían al “Santa Isabel”, salido del puerto del Garruchal. Que entre sus tripulantes venia una famosa joven interprete lírica que había sido convocada para un evento social programado por el Virrey. Que jamás llegó a puerto desviado por una poderosa tormenta y cuyos restos fueron descubiertos muchos años después sobre las costas del sur de Mar del Plata…
Desde entonces Sevi canta y siente que lo hace acompañado. Solo él escucha la entonación de la bella mujer que canta a su oído y lo guía por el camino de la música…
Peregrino
Nota del autor: Para completar la interpretación del relato y, de alguna manera, verificar la leyenda; invito al lector a ingresar en alguno de los links indicados a continuación:
www.sevilieb.com.ar
http://www.myspace.com/seevi

1







