ENCUENTRO CON EL GUANDO
Jorenra - THRILLER / SUSPENSE - 654 words
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2. El cortejo fúnebre
El cuento de la vida siguió… Nilson acababa de cumplido 25 años. Había egresado de una universidad en la cual como un buen campesino, leal a su vocación agraria, estudió la carrera de ingeniería agrícola. Ahora en el pueblo le decían "Doctor Nilson".
Muy tarde en la noche, él regresaba de cumplir un compromiso social establecido por una fundación agraria nacional para la cual trabaja. Su marcha la hacía a pie, iba distraído frente a las casas dormidas y los pequeños potreros donde el ganado en actitud meditante rumiaba su alimento. El cielo estaba despejado, no había luna, pero la noche lucía bastante clara debido a la luz de las estrellas innumerables.
—Allá viene un carro.
Nilson miraba en la distancia una luminiscencia en la carretera. Notó con extrañeza que el resplandor no lanzaba destellos. Dedujo entonces que debía ser una luz natural cualquiera, una luz diferente a la de un bombillo. Continuó su marcha confiado en la seguridad ofrecida por la comarca. Apenas habría caminado algunos metros cuando le pareció escuchar un rumor de voces. Se detuvo. Afinó su oído... — “Dios te salve María llena eres de gracia…, Jesús”.
Una voz lúgubre y monótona dirigía las oraciones.
—“Santa María madre de Dios ruega por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amén”.
Un coro de voces muertas respondía en un murmullo aterrador. Nilsón se quedó perplejo.
La luz que poco tiempo atrás había contemplado distante aparecía ahora de manera inexplicable muy cerca de él. Avanzaba en apresurado movimiento. Nilson pensó que se trataba de algún enfermo grave que lo sacaban para llevarlo al hospital de la ciudad.
—Deben estar orando por su salud.
El doctor permaneció inmóvil en el lugar. Veía como un grupo de personas se acercaba.
Pronto fue capaz de observar al cortejo, llevaban un ataúd transportado en la camegracia . En las esquinas brillaba la luz de cuatro cirios. Nilson estaba tan sorprendido que no tuvo tiempo de reaccionar. El grupo de gente cruzó a su lado con rumbo al cementerio. Llevaban la cabeza baja, ninguno le dirigió una sola mirada. Andaban sobre las rocas, pero no se escuchaban sus pasos, solo las voces y el crujido lóbrego de la camegracia, que se bamboleaba al compás del andar de los cargueros.
A Nilson le pareció que la cabeza le iba a estallar de dolor, todo le empezaba a dar vueltas en derredor. Se dejó caer al piso incapaz de mantenerse en pié. El cortejo habría avanzado ya los tres kilómetros que distaban del cementerio; pero, él continuaba sin dar crédito a lo que había contemplado.
El pobre hombre salió tan confundido de aquel encuentro que luego podría decir en su historia que vivió una experiencia terrible y asombrosa. Podría decir que vio a un grupo de personas desconocidas, parecían llevar a alguien en un féretro rodeado de velas encendidas. Mientras miraba, tuvo la impresión de que él era levantado y puesto dentro de la caja mortuoria como si hubiera muerto. Pero, al mismo tiempo contemplaba a un niño idéntico a sí mismo y hasta sentía ser él quien iba entre el cortejo que acompañaba al difunto. Sin embargo, en medio de la confusión sensorial que se había apoderadote él, fue llevado al cementerio en compañía de llantos y oraciones. Podría decir algo así, digo yo, no Nilson Ocampo. Él no diría eso jamás. De hecho, en este momento piensa que tuvo una alucinación provocada por un tipo de circunstancia o elemento natural, debido tal vez a un alto grado de agotamiento físico y mental. Claro que en esto no descartaba un contacto involuntario con alguna planta alucinógena u hongo de propiedades semejantes.
— ¿Cómo llegué a este bendito lugar?—pensó, no obstante, al despertarse, mientras que un frío terrible lo hacía estremecer. Miró las tumbas amontonadas a su alrededor y sintió el olor penetrante de los sauces. Todo estaba en absoluto silencio.





