La suerte del búho

Kboom  - TRANSPORT: GENERAL INTEREST - 1016 words

  • 94
  • 1
  • 0
  • 0

Summary

Las desventuras de un tipo afortunado.

Las desventuras de un tipo afortunado.

El 'búho' Bártoli resultó ser un tipo con un exceso de fortuna. Suele decirse que a raíz de esta particularidad se desataron una serie de sucesos que culminaron en desgracia. Resulta que Bártoli no había nacido con más mérito que el de la buena pinta. Pero gracias a él pudo darse el gusto de estar con cuanta mina se le cruzara. Un día vino a dar con una gallega de apellido Gálvez que había venido a impartir unas clases de cocina internacional al club Juvenil Pasteur. La solía pasear por el barrio con aires de bacán cuando todo el mundo sabía que a la hora de los lujos era la mina la que ponía el cobre. Tan encajetada estaba la gallega que se lo llevó puesto al bhúo hasta Galicia. No va que unos años más tarde me lo encuentro en la esquina de Rigoldi y Saravia. Se lo veía cansado, ojeroso y desalineado pero con buen anímo, como quien emerge de una depresión profunda.Se me dio porpreguntarle en qué andaba.
-No se si te anoticiaste –me dijo con ingenuidad –del fato mío con la gallega.
-Sí, claro. Hasta me enteré que te llevó a España.
-Exacto. Bueno, la cuestión que ni bien caímos allá se nos da por casarnos, así me podía radicar sin problemas en el país, ¿viste?
-Sí, claro.
-Bueno, ni bien nos casamos nos fuimos a vivir a un departamentito dos ambientes en Madrid.
-Mirá vos qué bueno.
-Sí, pero esperá. No va que un día estaba medio al pedo y se me da por jugarle a la lotería de allá. Me había quedado la costumbre de ir todos los miércoles a jugar tres pesitos en la quiniela del turco.
-Claro, ¿y?, no me digas que ganaste algo...
El bhúo hizo una breve pausa como para darle suspenso a la situación.
-El pozo entero, único ganador –dijo con una sonrisa melancólica en el rostro.
-Pero qué ojete!
-Sí, cuando se lo conté a Teresa no lo podía creer.
-Me imagino...¿y qué hicieron con esa guita?
-Nos compramos un caserón enorme en uno de los barrios más fifí de Madrid. Me compré dos coches ultimo modelo. Me compré un yatecito para salir cada tanto y hasta un caballo que lo hice competir en varias carreras.
-Che, pero qué increíble lo tuyo.
-Sí, pero dejame que te cuente. Hasta ahí todo muy lindo, no va que a la gallega se le da por contratar una camuca nueva porque, según ella, con dos nunca se llegaba a limpiar todo...
Se quedó mirándome, pretendiendo que yo adivinara el resto de la anécdota.
-¿Y qué pasó? -pregunté no sin cierta ansiedad.
-La contrató nomás, ¿a qué no sabés de dónde era la tipa?
-Argentina.
-Como la escoba al quince, hermano.
Se mantuvo un rato sonriendo por la propia ocurrencia. Lo seguí con una sonrisa poco espontánea para no dejarlo solo.
-Una mañana –prosiguiió – estaba buscando no sé qué mierda yo en el living y esta flaca estaba limpiando un piano de cola color blanco que se le había dado por comprar a la gallega. Cuestión que en una de esas, sin dejar de limpiar, me dice: "cómo te olvidás de las personas vos Marcelo Bártoli".
-A la mierda, te la habías comido por acá seguramente.
-¿Podés creer que no? -me preguntó buscando mi asombro, como si fuese extraordinario pensar en la posibilidad de que una mujer no haya estado con él –. Te cuento, cuando la mina me dice eso yo me sorprendí imaginate, entonces le pregunto "¿y de dónde nos conocemos nosotros?", ¿a que no sabés lo que me responde?
-No.
-"Lucrecia Taboada, colegio Nuestra Señora de Luján, sexto B".
-No me digás que era la tetona Taboada.
-La misma viejo, paradita ahí adelante mío, dispuesta a cumplir cualquier orden que yo le diera.
-¿Pero cómo no te diste cuenta antes?, no creo que a la mina se le hayan desinflado esos terribles gomones que tenía.
-No, pero como estaba más caderona y con un poco de panza digamos que las tetas perdieron el protagonismo de otrora. Además casi siempre andaba con suéteres oscuros y eso hacía que se le notaran menos.
-Qué bárbaro, no se puede creer lo chico que es el mundo...
-Pero esperá que esto no termina acá, tito, ya vas a ver. Vos sabés que yo a la mina esa le tuve ganas siempre –me dijo en tono confidencial como si fuese la única mina a la que este desgraciado le había tenido ganas –. Es más, una vez me le quise tirar y me sacó cagando porque le andaba arrastrando el ala el gringo Giménez.
-Sí, me acuerdo que se la volteó y todo.
-Bueno, yo también me acordé de eso en aquel momento. Y me vino toda la bronca encima ¿viste? entonces se me dio por tirarle onda, para ver si todavía tenía el orgullo como para volver a rechazarme…
-¿Y?
-¿Y a vos qué te parece?
-No me digas que...
-Sobre el piano, tito.
-Vos no cambiás más...
-No callate, que en ese momento justo abrieron la puerta...
-¿Y quién era?
-La gallega.
-No te puedo creer, ¿y qué pasó!?
-Ahí nomás me rajó. No me dio ni tiempo a abrocharme el cinto, empezó a las trompadas y yo salí corriendo. Cuestión que unos días más tarde me la encuentro a la Taboada haciendo las compras y me cuenta que la gallega también la había echado ese mismo día. Nos tomamos a un café y nos fuimos a un telo; después de eso yo me quedé en pampa y la vía y me tuve que volver.
-Bueno, no te fue tan mal después de todo. Una mala experiencia podría decirse.
-No te creas. Ayer la Taboada me mandó un mail, está de siete meses y medio y sin un mango. Me pide que vuelva para allá o que le mande unos pasajes para que se vuelva ella.
-¿Y vos qué pensás hacer?
-No sé, ahora estoy con la cabeza en otra cosa porque me salió un laburito en Mataderos que promete...Che tito, te dejo porque se me pasa el bondi. Otro día me contás como andás vos, cuidate hermano.
Se despidió con un abrazo, como si fuésemos grandes amigos. Mientras lo veía correr hacia la parada con la mano extendida hacia el micro me decía para mis adentros "minga le voy a contar de mí a este cajetilla".

Want to leave a comment? Sign Up

Comments

Muy Bueno...jejejeje...Saludos desde Venezuela
2011-04-25 19:22:31