Mi Compañera

Hernan A. Calvo  - CLASSIC FICTION - 729 words

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Summary

Es el relato de la vida con una compañera que termina en forma fatidica.

Es el relato de la vida con una compañera que termina en forma fatidica.

Mi compañera

Ahora que me pongo a pensar, la conocí después de aquel gran incendio que se produjo en el depósito de alimentos a media cuadra de casa.
Fue un alboroto enorme, al instante todos los vecinos estábamos en la calle gritando, seguido de sirenas de la policía que en cinco minutos cercaron las dos calles para que no se acerque nadie más, para evitar accidentes, los únicos que quedamos encerrados fuimos solamente todos los de la cuadra.
En el termino de veinte minutos a una hora, teníamos ya a varias dotaciones de bomberos voluntarios, desplegando sus mangueras intentando en vano apagar tremendo incendio.
El galpón estaba conformado por filas a un metro de distancia una de la otra con estanterías pesadas de madera, llegaban hasta cinco metros de altura y éstas contenían en un cien por ciento bolsas o paquetes de alimento en base a polvos, harinas, fideos, galletitas, arroz o cereales.
Imposible apagar por la naturaleza de los productos, el fuego llegaba cerca de los veinte metros de altura.
Por la humareda no se podía respirar.
Decidí entrar a casa, que dicho sea de paso había dejado la puerta abierta ante tanto desconcierto, al entrar la vi por primera vez en el living de mi casa.
En ese momento podría haber hecho lo que hubiera querido con ella, estaba como aterrorizada, acurrucada y en realidad del primer vistazo nos asustamos los dos, ella por intrusa y yo por lo inesperado de su visita a mi casa.
Comencé a cerrar las ventanas, la puerta que daba hacia el terreno del fondo y cuando llegue al living se había ido, busque por la cocina, mi dormitorio y el baño y no estaba, por tal, me despreocupé.
Ya con las ventanas cerradas miraba el incendio, seguía el agua de los bomberos y a la hora ya salía únicamente humo negro, los vi entrar al establecimiento y salir haciéndose ademanes de que no había nada recuperable.
Ingresaron con las mangueras y poco a poco fue desapareciendo por completo el humo justo cuando estaba empezando a anochecer.
En una hora volvió todo a la normalidad en el barrio.
Pasaron unos días y comenzaron los misterios deje sobre la mesa de la cocina un poco de queso, el cual iba a utilizar porque me había hecho unos fideos y tenía pensado ponérselo.
Me dije: - Vivo solo es imposible no tengo perros ni gatos y estaba seguro de haberlo puesto en la mesa o lo habré olvidado en la caja del supermercado chino.
Son tan rascas, seguro me lo cobraron pero no me lo entregaron, se lo escabulleron por ahí!.
Estos chinos!.
A los dos días me faltó un pan entero, de eso no tenía dudas.
Me empecé a hacer la cabeza, al otro día un pedazo de salamín que deje sin comer.
Comencé a cerrar la puerta del fondo con llaves y también la del living y me acosté en el sillón de entrada, si alguien entraba tenía que ser por sobre mi cadáver.
No pasó nada de nada!.
Claro pero salía todas las mañanas y regresaba como a las ocho, y les confieso que ya entraba con miedo y primero recorría las habitaciones, cocina y baño para asegurarme que no haya ningún intruso.
Pasaban los meses y ya era una constante siempre me faltaban alimentos, por suerte nunca dinero ni nada de valor.
Del miedo que fui acrecentando en las noches casi no dormía pensando que me pasaría si me invadieran durmiendo, sería un caso más de asesinato de los noticiarios de todos los días.
Pero todo tiene un límite, escuché ruido en la cocina, me levanté muy despacio y la ví, como una pancha comiendo de todo la descarada.
Volví sigilosamente a la cama, me dormí y me prepare para el otro día, compré veneno y le deje una suculenta comida y me dormí tranquilo durante toda la noche.
Así estuvimos como un mes, escuchaba los ruidos y a la mañana siguiente todo el plato vacio.
Probé con otra marca de veneno e igual se seguía riendo de mí.
Ya loco, compré en una casa de armas una pistola 22 con sus respectivos proyectiles y a la noche me preparé.
Dejé como siempre su plato de comida y en plena cena en la oscuridad tiré un tiro perfecto que dio en el blanco y saltó abundante sangre.
Por fin me saqué esa rata de mierda de encima!.
Ahora en las noches extraño a mi compañera y la locura que hice al haberle disparado.
Ahora estoy nuevamente solo!…

Hernan A Calvo

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