Mayo , Lluvia y Jazmín
ivethfunes - HISTORY - 612 words
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Summary
lo que la lluvia puede hacer en nosotros es inimaginable
La mejor época del año es cuando llueve, en mayo para ser exactos o por lo menos así es en mi país.
Al estar sentada en mi patio veo la lluvia caer, siento como refresca el aire y como mis cabellos se alborotan, a veces quisiera ser una de esas efímeras gotas, ser concebida en el cielo, nacer de una nube, disfrutar la caída libre y morir sin dolor en la tierra.
Es mi estación favorita porque este clima saca a relucir lo mejor de mi, muestra mi lado sensible, dramático y delicado. Un buen libro, un chocolate caliente acompañados por la lluvia hacen caóticos y maravillosos estragos en mi.
La lluvia me recuerda tantas cosas por ejemplo mi infancia cuando salía a la calle y miraba centenares de polillas revolotear por todos lados y no puedo dejar afuera a los famosos sompopos de mayo que ahora escasamente se ven. De niña me gustaba la suciedad de ese tiempo, el lodo, el agua, salir limpia de mi casa y regresar hecha un desastre.
En mayo mi madre siempre compraba jazmines, llenaba la casa de esas flores y todo quedaba impregnado de ese delicioso olor, la ropa, la piel, el cabello, hasta la comida me sabía a Jazmines. Esa era su flor favorita porque le hacia honor a su nombre Jazmín. Mamá siempre olía a jazmines sin importar la época del año, pero cuando en mayo venia la lluvia su aroma era extremadamente exquisito. Se fue de nuestro lado precisamente en el mes de los jazmines para nosotros, no sabemos de que murió, la noche anterior a su muerte fue muy normal afuera se caía el cielo a pedazos así que a la hora de dormir me llevo el chocolate caliente que tanto me gusta. Para ella ese brebaje lo curaba todo desde una gripe hasta un corazón roto, nunca funcionaba pero a mi me gustaba mentirle para hacer la feliz, amaba verla así con esa sonrisa que iluminaba toda la habitación y echaba fuera cualquier demonio. Cuando me quede dormida ella se fue, se acostó y nunca más volvió a despertar.
Recuerdo su funeral fue muy húmedo por la lluvia, pero mas que todo por las lagrimas de los que la amábamos. Nadie llevo flores porque así lo pidió ella en vida. Cuando entre corrí hacia el ataúd y me eche encima del, llore como nunca lo había echo, lo abrí y el lugar se lleno del olor de los jazmines que yo tanto conocía. En ese momento me di cuenta que ese aroma era mi madre en toda su esencia.
Su tumba también huela a ella a pesar de haber pasado ya unos años, muchas veces pensé que la lluvia se llevaría ese olor pero fue todo lo contrario la lluvia solo lo hacia mas fuerte. Ese olor de jazmín nunca se podrá borrar de ahí aunque no haya flores.
Después de su muerte no se volvieron a comprar mas jazmines para la casa, en realidad ya no eran necesarios. Mi madre se fue como la lluvia de mayo pero su esencia, su olor se quedo con nosotros.
La lluvia hace nacer n nosotros la melancolía, el deseo d q ese momento no pase, anhelo de volver a tiempos mejores, surge el deseo de un abrazo d una caricia de una sonrisa. Revive la nostalgia hacia un ser querido, hacia un ser perdido hacia un momento olvidado. La lluvia refresca nuestra memoria nos hace volver a nuestra infancia a nuestras raíces. Por eso no hay mejor cura que la lluvia para encontrarnos de nuevo.

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